A Don Miguel Narros

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apuntes_obituarios_miguelGracias, Miguel… por haberme permitido compartir tu trabajo, tu sentido del humor, tu vino, tus amigos, tu mesa, tus carcajadas, tus anécdotas y tus silencios. Tu vida. Gracias por no haber pretendido nunca darme ninguna lección, gracias por dejar que aprendiera solo. Por dejarme elegir. Por darme la oportunidad. Contigo he viajado, he crecido, me he reído, me he revelado, me he enfadado, me he aburrido y he disfrutado; he aprendido qué sí y qué no. Has sido justo e injusto a partes desiguales; tolerante, comprometido, valiente; de genio dócil y también bronco, a veces mucho; paradójico y coherente; de creatividad exquisita, pulcra y también anárquica. Gracias por dejarme compartir contigo mis amigos para los que siempre hubo un palco, una copa y un asiento a tu lado. Hoy, ellos me llaman para recordarte y me emociona. Gracias por haberme dejado estar estos veinte años cerca y lejos de ti, sin ponerme condiciones. No siempre estuve de acuerdo contigo, pero hoy lo estoy más que nunca y para siempre; y no porque crea que siempre tuviste la razón en todo, sino porque la que tenías en parte, veo hoy -ayer no- que era la esencia de la razón. Por eso, durante los próximos veinte años, como queriendo darme fuste frente a mis actores, repetiré machacona y engreídamente: ¡Pero cuánta razón tenía Miguel! Y te llamaré por el nombre de pila, como llaman los íntimos y los figurones, sabiendo que he tenido el privilegio de ser lo primero, pudiendo haber sido lo segundo. Gracias, Miguel, por haberme dejado formar parte de tu mundo. Ahora, formas parte del mío…

Te quiero

Autor: Víctor Manuel Dogar

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