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Desde hace unos años ya viene siendo habitual la producción de series diarias, llamadas popularmente ‘culebrones’, fuente de trabajo para actores y actrices, de eso no cabe duda.

Imagen promocional de la serie Lalola, emitida por
Antena 3

¿Pero cuál es la dinámica que se viene dando en este tipo de producciones? Encontramos tres factores fundamentales, generadores de conflictos laborales:

– Las retribuciones por los mínimos del convenio y la falta de correspondencia entre el trabajo realizado y la categoría laboral fijada en convenio, sobre todo en las categorías más bajas.

– La organización de la producción y los equipos de trabajo.

– La figura de los/as protagonistas absolutos.

No hay semana que no nos llegue la información de que en tal o cual producción, una actriz o un actor convocado desde una agencia de figuración, ha interpretado un pequeño papel con alguna frase y ha sido considerado “figuración especial con texto” y le han pagado cuatro perras. Además, puede que no le hayan dado de alta en la Seguridad Social y, claro, tampoco le han hecho un contrato. ¡Desastre total!

No olvidéis que en la Comisión Mixta Paritaria celebrada el 2 de abril de 2008 y publicada en la revista Actores nº 89 se confirma que esa categoría no existe en convenio colectivo y que cualquier interpretación con texto hasta las 20 líneas es un reparto.

Recordádselo a las productoras y rechazad las ofertas de este tipo de las agencias de figuración. Las dos empresas son responsables de estos incumplimientos.

También se dan casos de contratación como reparto a actores y actrices que están realizando papeles secundarios. Es llamativo que esta última categoría casi no tenga presencia en este tipo de producciones, pasan de contratar a protagonistas (uno o dos) y el resto son reparto, aunque tengan líneas de texto suficientes como para estar en la categoría superior y compartir de cerca la acción dramática con los protagonistas.

Ahorro de costes e insatisfacción laboral

En cuanto a la organización de la producción, con tal de ahorrar costes, que es lo que parece primar por encima de conseguir un producto respetable, las condiciones laborables y de calidad dejan mucho que desear, ya se programan las jornadas de trabajo con tal cantidad de secuencias para grabar que, en el momento que haya algún imprevisto, se comienzan a hacer horas extraordinarias a destajo.

¿Cuál es uno de los imprevistos, más fáciles de prever, que afecta a las jornadas de trabajo? Los platós. Por la misma razón de ahorrar costes, las productoras se meten en cualquier nave, insuficientementepreparada para el trabajo a realizar. De esa forma, hay que repetir tomas porque se han colado ruidos indeseados (véase: lluvia, motores, cisternas de baño…) o directamente parar la grabación hasta que desaparezca el problema.

En ocasiones, cuando hemos ido a hacer visitas a diferentes platós, los productores hacen responsable también de la tardanza en grabar a los propios actores y actrices porque dicen que no se saben el texto. Pero, ¿en cuántas ocasiones tienen los actores y actrices el texto con suficiente antelación para poder aprenderlo en condiciones? y también ¿cuándo puedes repasar un texto que ya estaba memorizado si apenas hay tiempo para descansar entre jornadas? Esto nos lleva al último punto de los protagonistas absolutos del que hablaremos después. Ahora falta comentar el tema de los equipos de producción.

En estas producciones de “culebrones” hemos podido observar que trabaja mucha gente joven en las diferentes áreas de producción. Esto, por supuesto, es un valor muy positivo. Pero lo que sucede en estos “culebrones” es que se transforma, en demasiadas ocasiones, el valor positivo de la juventud en un pozo de insatisfacción.

¿No se puede suplir la falta de experiencia con una formación previa para el tipo de producción? ¿No se puede organizar el trabajo, desde la producción ejecutiva, de forma que haya un tiempo mínimo adecuado (suficiente) para preparar las secuencias, en cuanto a maquillaje, vestuario, ambientación, concentración de actrices y actores…? Y que se llegue a tal nivel de estrés que el ambiente sea tirante e irritable y, en consecuencia, nada motivador para técnicos y actores. Todo esto da lugar a una espiral de insatisfacción que convierte este trabajo en una tortura y no en un lugar creativo y de comunicación.

Protagonistas absolutos

Retomamos el último punto, el de los/as protagonistas absolutos. Tuvimos en su día el caso de la actriz que interpretaba a “Bea” en Yo soy Bea y recientemente el de la Lalola. En los dos casos las actrices han tenido bajas médicas por agotamiento.

Imaginamos que cuando productora y actriz firman el contrato piensan que el trabajo va a salir adelante y que el esfuerzo va a estar dentro de la medida “humana”. Otra cosa es cuando se comienza a poner en práctica. Aunque las jornadas de trabajo sean extenuantes, quizá durante el primer mes (que es el que contempla el convenio como el más extenso en jornadas), la actriz tenga reservas para resistir. Otra cosa es, que en vista de la precariedad con la que nacen estas producciones, la situación siga siendo extenuante otro mes y otro mes y otro mes más. Entonces no hay humana que resista, la actriz se quiebra y aún así, el productor exige que después de jornadas de grabación de doce horas, la actriz memorice un texto de 24 folios. O tienes una actriz- máquina (que no se cansa, que no duerme, que no tiene vida personal, que tiene un cerebro cibernético) o te quedas con la producción colgada.

Nota informativa

En la reunión mantenida por la parte social firmante del convenio de audiovisual, el 19 de noviembre de 2008, se acuerda posponer la denuncia del convenio un año más y asegurar en la Comisión Mixta Paritaria, para el 2009, las vías de seguimiento de las producciones para el cumplimiento del convenio vigente

Y lo que nos preguntamos es ¿verdaderamente no hay otra fórmula para hacer culebrones que el trabajo desmesurado y el estrés constante y los protagonistas absolutos? Sí, hay otras fórmulas. Algunos culebrones no tienen esta estructura y ahí van aguantando.

Los responsables de las productoras nos hablan de las presiones de las cadenas, en su parte económica fundamentalmente. Y frente a esta presión las productoras tiran los precios para que sean elegidas. Sabemos que estas presiones existen en todos los sectores, pero la asociación de productoras debe protegerse y no permitir la competencia desleal. Y asegurar unos mínimos reales para que toda la cadena de trabajadores y ellos mismos puedan trabajar de forma digna y suficiente.

Los sindicatos vamos a seguir presionando a las productoras para que cumplan los convenios colectivos, porque la relación laboral de actrices y actores es con ellas. La responsabilidad de la presión frente a las cadenas es de las productoras, porque la relación mercantil la establecen con aquella. Ya vemos que la cadena de explotación es amplia y es responsabilidad de todas y todos encontrar un equilibrio justo.

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