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Eva Parra

Creo que es un buen momento para hablar de la responsabilidad de empresas y trabajadores ante la crisis generada por los especuladores: crisis de avaricia, crisis de confianza en el mercado “que se regula solo” propio de este capitalismo obsceno en el que estamos inmersos.

Como no podía ser de otro modo, la ocasión la pintan espléndida para que los empresarios tiren los salarios por los suelos, saltándose los convenios colectivos, y despidiendo a trabajadores y trabajadoras (o no vuelvan a contratarles, que en nuestro sector es la misma cosa), tratando por supuesto, de mantener el nivel de ganancias al que están acostumbrados o, ya puestos, a aumentarlo, si cuela.

Condiciones impuestas

¿Qué es lo que ocurre en nuestra profesión (y en tantas otras)? El empresario impone unas condiciones de trabajo, por debajo de los convenios, a actrices y actores profesionales, y éstos reclaman al menos los mínimos de los convenios. El empresario con las mismas les dice “lo tomas o lo dejas porque tengo a 100 esperando para coger este trabajo”.

Dicen: tengo a 100, ¿pero a qué 100? ¿Con la misma formación, con el mismo saber hacer, con la misma profesionalidad? Me temo que no. Simplemente tienen a 100 que no conocen los convenios, que no tienen respeto por la profesión, que no la hacen valer.

Y los empresarios llaman sindicalistas a los trabajadores que han exigido el cumplimiento del convenio, como si fuera algo insultante e independiente de la profesión. Y lo que no son capaces de ver esos empresarios es que acaban de hablar con un/una profesional y que su exigencia del cumplimiento del convenio es sólo una parte de su responsabilidad como profesional, así como la responsabilidad de una empresa que se precie es la de cumplir al menos con los mínimos de los convenios colectivos en la contratación de todos y todas los/las trabajadores/as.

Bien, imaginemos que la cosa se ponga tan seria (por miserable) que verdaderamente no le quede al profesional más remedio que firmar un contrato por debajo de los mínimos (si tuviéramos representación dentro de la empresa lo evitaríamos, –éste es aún un frente de nuestra lucha como sindicato–): ¿cuál es nuestra responsabilidad como profesionales? No dejar que las empresas sigan actuando impunemente y comunicar al sindicato la situación desde el comienzo de los incumplimientos, de forma que el sindicato pueda actuar con la fuerza de la ley sobre las empresas que incumplan.

Y no tener miedo, y no agachar la cabeza y hablar como iguales con la empresa, porque la necesidad de unos para con otros es la misma, y tener conciencia de lo que una/uno vale, y de lo que puede ofrecer, y saber que su trabajo tiene un precio mínimo marcado en los convenios colectivos para que los profesionales de la actuación puedan vivir de su profesión. 

 

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