Acción sindical: Situación social y laboral de los artistas en espectáculos públicos

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88-vicky_penaEva Parra

El 25 de febrero de 2008 se desarrolló una jornada de reflexión en la que participaron diferentes personalidades del ámbito de la administración, académico y sindical. La organización de la jornada corrió a cargo de la Fundación José Ortega y Gasset y estuvo inaugurada por Jesús Sánchez Lambás, de la Fundación, y Sonia Postigo Imaz, subdirectora general de Teatro del INAEM.

En la primera parte titulada “Relaciones laborales de los artistas en espectáculos públicos” participaron Vicky Peña de OSAAEE, Fernando Valdés Dal-Re, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid e Iciar Alzaga de la UNED.

Vicky Peña expuso en su ponencia una perspectiva profesional del oficio llamando la atención sobre la necesidad de desarrollo del Real Decreto 1435/1985 y el desajuste del marco legal con la realidad laboral de actrices y actores que ven afectados sus derechos por no poder acceder a elecciones sindicales con el consiguiente deterioro del tejido social que pierde el control sobre las condiciones laborales. Dejó finalmente abierta la siguiente pregunta: ¿Cuál es la vía para acceder a la representatividad?

En su sabia exposición, Fernando Valdés Dal-Re trató de marcar algunos caminos para responder a la cuestión. En primer lugar confirmó la condición del actor o actriz como trabajador por cuenta ajena. A continuación señaló la descoordinación existente entre los presupuestos o entornos organizativos de los trabajadores en general y los entornos en los que está el artista, subrayando la imposibilidad práctica de estos últimos para articular cauces reales y efectivos de defensa colectiva.

Como causas de la descoordinación citada nombró:

  • Las circunstancias singulares de los artistas.
  • Las decisiones de los artistas con referencia a las opciones en el ejercicio de la libertad sindical.

Dentro del primer punto hizo unas consideraciones complementarias: El elemento estructural y estructurador sobre representación y acción sindical es la vinculación contractualmente estable con una organización de medios. Existen un abultado número de reglas que se asientan en esta vinculación. La más decisiva es la audiencia electoral. Para celebrar elecciones en una empresa o centro de trabajo tiene que haber trabajadores electores y trabajadores elegibles.

Los electores son los trabajadores con contrato en vigor con un cierto tiempo, hasta un mes. Los elegibles han de tener un contrato de al menos seis meses, que en algunos casos pueden reducirse hasta los tres meses. El sistema español penaliza a los colectivos de trabajadores inestables.

La circunstancia singular de la actividad inestable de los artistas (aunque sea estable en la continuidad de la profesión) es lo que hay que comprender de diferente manera: en el artista lo que es realmente inestable es la organización donde se presta el ejercicio.

Dentro del segundo punto destacó que los artistas, como no tienen la llave para la audiencia electoral, optan por las formas horizontales de representación como son los sindicatos profesionales. Destacó en este apartado la importante implantación de estos sindicatos (además de los actores: maquinistas, ferroviarios, controladores aéreos, facultativos medios, estibadores portuarios). Todos ellos actúan en el entorno de una organización de empresa. El interlocutor natural es una asociación de empresarios, no un único empresario. De ahí que exista debilidad en la representación, puesto que si no hay interlocución con las empresas no hay diálogo social ni en el ámbito de la empresa ni en la representación sindical.

Las consecuencias jurídicas resultantes son:

  • Los sindicatos profesionales no se benefician de las ventajas de la representación: no hay comités, no hay delegados sindicales.
  • No hay audiencia electoral. No se benefician del sindicalismo confederal ni representativo. La representatividad constituye el nervio de las relaciones laborales.

¿Cuáles serían las fórmulas para evitar la “invisibilidad de los trabajadores con derechos” y la “invisibilidad de los sindicatos horizontales de actores”? Las premisas serían:

  • No alterar las fórmulas asociativas de los actores.
  • Las vías de solución han de operar conversando con las organizaciones sindicales.

Fernando Valdés Dal-Re propuso tres vías con ventajas y desventajas:

1) Vía directa. Modificar la LOLS adaptándola a la singularidad expuesta anteriormente. Esto significaría derogar el nervio sobre el que se asienta el sistema. En realidad no es una vía transitable porque sería óptima en resultados pero no en puesta en marcha: no solo se necesitaría la complicidad de los partidos políticos, sino el consenso de las grandes organizaciones sindicales.

2) Otra vía menos ambiciosa pero más viable a medio plazo sería no modificar la LOLS, no reformar la audiencia electoral pero sí una modificación en el Estatuto de los Trabajadores. Bastaría con la adición de una disposición adicional en dicho estatuto que estableciera el marco, la regla marco para unos sistemas de elección propios, como existen en la marina mercante. P. ej. comités provinciales, acordados por la autoridad laboral, con consenso. Establecimiento de una unidad electoral de comunidad de empresa, de modo que hubiese comités territoriales. Se presentarían candidaturas unitarias o separadas.

Existen una serie de complicaciones por esta vía: salvo que se resolviera por acuerdo ¿qué competencias tendrían? ¿Tendrían que abandonar su actividad laboral? ¿Cómo se determinaría el censo? ¿Cómo se organizarían? ¿Se establecería un número fijo para todas las autonomías en función del número de empresarios? ¿de artistas residentes?

3) Tercera vía, no incompatible con la anterior. Representación unitaria de los artistas a través de acuerdos de los sindicatos mayoritarios con los horizontales. Establecer la posibilidad de que mediante acuerdo se establezcan delegados sindicales zonales o territoriales (no podemos tenerlos de empresa). El sustituto del delegado de empresa sería el delegado zonal. Hay que pactarlo con las asociaciones de empresarios. Tanto la figura del delegado zonal como los pactos de derechos y garantías hay que establecerlos por convenio colectivo, además de los acuerdos de financiación de las actividades sindicales.

Fernando Valdés concluyó señalando que las condiciones para que se cumplan estos objetivos se sustentan en la fuerza de los sindicatos.

Iciar Alzaga se refirió en su intervención a la reforma de la ley laboral concretada en la mejora del Real Decreto 1435/1985. Para preservar la especialidad de la relación laboral de los artistas propuso las siguientes modificaciones y/o incorporaciones: contemplar la aplicación de las nuevas tecnologías en lo que pueda afectar a la contratación y a los derechos de propiedad intelectual, protección de la profesión modificando la definición del artista/trabajador de forma que se añadan requisitos que constaten la profesionalidad como los estudios o un número mínimo de actuaciones, regulación del pacto de plena dedicación, los contratos de grupo, la protección de menores.

Después de una pausa se abrió la segunda mesa que llevaba por título “La protección social de los artistas en espectáculos públicos” en la que participaron Sara Mora, abogada de FAEE y la también letrada Lydia Barrena.

Sara Mora expuso las dificultades de los artistas para tener los mismos derechos que el resto de los trabajadores en las prestaciones sociales. Desgranó punto por punto situaciones de desprotección en temas como la jubilación, la maternidad, la incapacidad temporal, el desempleo y llamó la atención sobre la dificultad del artista para conseguir las ayudas más básicas para madres trabajadoras y para la vivienda. Para finalizar recordó los problemas que aún lastran el sistema de las regularizaciones de la seguridad social.

Lydia Barrena recordó la situación de los artistas cuando tienen que combinar trabajos artísticos y no artísticos y reclamó al Ministerio de Trabajo su puesta al día con el sector de los artistas.

En la sesión de la tarde hubo una sola mesa, pero bien nutrida de ponentes, con las intervenciones de Valeriano Gómez de la Fundación José Ortega y Gasset como moderador, Luis Alonso Nieto por el Ministerio de Cultura, Jorge Bosso por FAEE, Raúl Olmos por CCOO, Carlos Ponce por UGT, Javier Blanco como abogado de OSAAEE y Raúl Riesco por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Luis Alonso incidió en la apertura del diálogo entre organizaciones y la formalización de compromisos así como en el establecimiento de un Convenio Estatal de las Artes Escénicas.
Jorge Bosso invitó al estudio de la situación de la profesión por parte de los sindicatos y subrayó la necesidad del reconocimiento de la situación laboral especial de los artistas. Recordó asimismo la necesidad de organización propia de los sindicatos profesionales y su relación con los mayoritarios. Nombró la posibilidad de reconocimiento incluida en la nueva Ley de Cine.
Raúl Olmos hizo referencia a la ponencia de Fernando Valdés corroborando la imposibilidad de variar la LOLS, confirmándose en el mantenimiento del carácter dual de la representación, unitaria y sindical, con el complemento de la negociación colectiva.

Carlos Ponce apostó por un trabajo conjunto de los sindicatos para conseguir proteger a los trabajadores del sector.

Javier Blanco pidió una vez más la adecuación normativa a la realidad y necesidades de los artistas y aseguró a los sindicatos mayoritarios que en nuestro sector no hay riesgo de corporativismo. Dio su respaldo a la disposición adicional en el Estatuto de los Trabajadores de la que habló el catedrático en su intervención, indicando que las modificaciones legales tienen que estar lo más consensuadas posible.

Raúl Riesco recordó uno de los objetivos de su ministerio, como es aumentar la estabilidad en el empleo y señaló varios problemas del sector artístico: entre ellos, que cuenta con muchas manifestaciones diferentes, tiene un riesgo de huida a lo mercantil, la fugacidad de los centros de trabajo y hay una tendencia a la desorganización patronal. Por otro lado, recordó que el sistema dual de representantes y elecciones era el que en su momento interesaba al país, pero que ese mismo sistema conduce a déficits en el sector artístico, hizo mención de cómo han cambiado las cosas al referirse al Real Decreto que legisla la laboralidad especial de los artistas.

Riesco confió en que la negociación colectiva abra la posibilidad del control sindical y nombró nuevamente la disposición adicional incluida en la Ley de Cine. También reconoció la necesidad de trabajo conjunto entre los ministerios de Trabajo y Cultura para analizar los problemas concretos de la profesión y revisar la legislación laboral y de seguridad social.

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