Actores y riesgos laborales: On the road

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No es este un artículo sobre el famoso libro de Jack Kerouac ni sobre la película que se ha realizado a partir de él. Es un artículo sobre la vida del actor o actriz que trabajan en su pasión, en su profesión. Ya sea porque giran con un espectáculo que se representa lejos de casa. Ya sea porque las localizaciones están lejos de su lugar de vivienda habitual. Ya sea porque la promo lo exige. Ya sea porque todo lo anterior se hace a horarios poco convencionales.

El caso es que, si tienen trabajo y el trabajo tiene éxito o ellos mismos son un éxito en su trabajo, tendrán que andar de la ceca a la meca y, a veces, a horarios intempestivos, para dar lo mejor de sí mismos profesionalmente hablando. Y en esos traslados puede ocurrir un accidente de tráfico. Un accidente “in itinere”, si se trata de un accidente de casa al trabajo o del trabajo a casa (siempre que se haga por el lugar habitual y en ese trayecto no se pare o se cambie por otro para hacer otra actividad). O un accidente “en misión” si se trata de un traslado durante el horario laboral que tiene que hacer para ejercer alguna función específica que tengan en el contrato. Ambos casos son considerados accidentes de trabajo y, como tales, son reconocidos por una legislación que les da una cobertura social desde el primer día de la baja. Un riesgo asegurado a través de parte de la cuota que empresario y trabajador pagan a Seguridad Social.

Si a alguien le sorprende esto, por lo común que es conducir en nuestra sociedad, tanto que se considera algo normal o usual, casi automático, solo tiene que recordar la muerte, este verano, de Alex Angulo con 61 años en un accidente de tráfico que según refiere el diario La Rioja y confirma la página de la película en Wikipedia se produjo cuando se dirigía al rodaje de Bendita Calamidad del director Gaizka Urresti. Actor al que todavía le quedaba una larga vida profesional por delante, ávida cuenta del reconocimiento con el que contaba entre la profesión y la popularidad de que disfrutaba entre el público. Público al que atraía cuando su rostro aparecía en los carteles de cine o en las series de televisión, aumentando la audiencia y, por tanto, los ingresos de las producciones en las que participaba. Lo que en lenguaje empresarial y de negocios se llama un activo seguro. Y que se mostró por el impacto que causó la noticia en los medios, la respuesta institucional que hubo a su alrededor y, por supuesto, que fuera trending topic en las redes sociales en la que muchos tuiteros y feisbuqueros dejaron sus recuerdos y/o condolencias.

El párrafo anterior muestra que el riesgo de accidente de tráfico es un riesgo real para los actores, y no una entelequia, que puede tener graves consecuencias. Como lo es para muchos trabajadores de otros sectores, de tal manera, que organizaciones como Fesvial y la Dirección General de Tráfico están haciendo campañas para reducir la siniestralidad laboral debido a este factor. Pues, mientras que los accidentes de tráfico en general han disminuido en nuestro país, sobre todo los más graves, los accidentes de tráfico debidos al trabajo se mantienen. Esto hace que dicho riesgo deba ser tenido en cuenta en las evaluaciones de riesgos de toda producción con más de seis trabajadores asalariados. E implica que se deban introducir medidas preventivas que pueden ir desde acciones formativas, en las que recordar formas seguras y saludables de conducir (por ejemplo: uso de cinturones de seguridad o no conducir cuando se ha bebido o tomado drogas, o recordar la señalización de tráfico o las normas de conducción), hasta medidas organizativas, como proporcionar/organizar transportes colectivos con empresas autorizadas con cargo a la producción o asegurar un transporte cuando hay que hacer traslados durante el horario laboral.

Esto último debido a que entre los profesionales de la prevención existe el consenso, basado en la evidencia, de que el uso de transportes públicos reduce de forma importante la siniestralidad por accidentes, pues son más seguros debido a que están obligados a cumplir una legislación que tiene como objeto el garantizar la seguridad de los pasajeros, al estar sometidos a mayores controles que los vehículos particulares y los conductores son profesionales que han sido sometidos a una formación más exhaustiva que un conductor ordinario.

Como en todos los riesgos, es la empresa, es decir, la productora o sus representantes legales los que tienen que asegurar que dicho riesgo está evaluado y que las medidas preventivas se implantan. Igual que es obligación y responsabilidad de los trabajadores seguir las recomendaciones preventivas que les hacen las empresas. En juego, está la vida. Baste recordar que la mayor parte de las discapacidades no son innatas, sino que se han adquirido a través de enfermedades o accidentes. Y entre estos últimos, los accidentes de tráfico son responsables de un gran porcentaje de las mismas.

Así que si quieres disfrutar de la pasión de interpretar y actuar, así como de tu vida personal, cuida y exige que se cuide de tu salud y tu seguridad cuando te pongas on the road para ir a hacer o para hacer un trabajo. Y el peligro déjalo para las novelas o las obras de ficción, que sean los personajes los que pierdan la salud o la vida y no tú, que tan solo los interpretas.

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