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De izda a dcha.: Paulo Schlavesky, de la coalición chilena; Jorge Bosso, de la española miembro del Ejecutivo; Jim McKee, de Canadá, secretario general de la Federación Internacional; Américo Cordula, secretario de la Diversidad Cultural, Ministerio de Cultura de Brasil, y Geraldo Moraes, de la coalición brasileña.

La Federación Internacional de Coaliciones fue creada en el Congreso Constituyente celebrado en Sevilla, en septiembre del 2007. Este segundo congreso, celebrado el pasado mes de noviembre en Salvador de Bahía (Brasil), era pues el primero para repasar la actividad realizada tras los dos primeros años de andadura de esta federación que tiene su sede en Montreal, Canadá, donde se asienta la Secretaría General. Fue fundada con un presidente, –cargo desempeñado por el actor africano Rasmané Quedraogo, de Burkina Fasó– y tres vicepresidentes, uno por cada uno de los otros tres grandes continentes, América, Europa y Asia-Oceanía.

Tras la inauguración oficial del congreso en Salvador se dio paso inmediatamente, en el primer día, al proceso de elecciones, cosa bastante rara de acuerdo con la costumbre de nuestras organizaciones, donde las elecciones suelen tener lugar en la jornada final. Había dos razones: una era que, según los estatutos aprobados en Sevilla, había que nombrar un Ejecutivo y renovar por lo menos uno de los cargos presidenciales que habían sido elegidos originalmente por dos años. La otra era el complicado itinerario de vuelos de algunos representantes africanos y de Australia y Nueva Zelanda, que con un congreso de cinco días de duración, se veían obligados a llegar a Brasil el 3 de noviembre, y por tanto, al tercero o cuarto día, tenían que emprender el regreso para poder estar en sus países el día 9 de noviembre.

La representación de la Coalición Española para la Diversidad Cultural fue decidida a último momento, entre otras cosas porque el Ministerio de Cultura español había cortado la subvención de viajes de esta coalición, este año 2009, que fue finalmente concedida aunque reducida a una cifra mínima a mediados de octubre. Así fue como se decidió, 15 días antes, que el secretario general de la Unión de Actores y de la Federación de Artistas del Estado Español, Jorge Bosso, vicepresidente de la Coalición Española encargado de asuntos internacionales, viajara a Brasil para este II Congreso. Por tanto, con una participación española decidida sólo un par de semanas antes, resultó bastante inesperado que el representante de la coalición francesa, Claude Michel, que ejerce dentro de la federación como portavoz de la Federación Europea de Coaliciones para la Diversidad Cultural, formulara como propuesta la candidatura de Jorge Bosso para un puesto del nuevo Ejecutivo que sirviera de portavoz de las coaliciones europeas. La coalición alemana avaló esta propuesta. La semana previa, había tenido lugar una reunión de la Federación Europea de Coaliciones, en París, y se había decidido llevar esta propuesta al Congreso Internacional. De esta manera, Jorge Bosso salió elegido por amplia mayoría.

En la primera reunión del Ejecutivo se adoptó el compromiso de que continuara en su cargo como presidente Rasmane Quedraogo, con el fin de mantener la imagen reconocida en el ámbito diplomático de la UNESCO, en tanto que cambió la representación chilena, que ocupaba una vicepresidencia, en la persona del editor Paulo Slachevsky, ingresando en su lugar, la actriz también chilena Mané Nett. Se tocó también el espinoso tema de las cuotas de pago de cada coalición a la Federación Internacional, sobre todo cuando esta última se hace cargo de los gastos de viaje de países africanos y latinoamericanos a los congresos y reuniones de Ejecutivo, estableciéndose que en lugar de euros, como pagan las coaliciones europeas, las demás coaliciones pagaran un mínimo de 500 dólares canadienses anuales desde el año 2010, para evitar costes añadidos de banco en las transferencias de las cuotas.

Temas de debate

Aparte de todos los informes sobre la situación en los países representados, 35 delegaciones nacionales en el congreso, más siete países observadores, discutieron en extenso dos temas. Una propuesta de cambio de estatutos que promovía la aceptación de la representación individual en nombre de algunos países en lugar de la representación de coaliciones establecida en los estatutos, y que fue presentada por la representante peruana, la senadora Elvira de la Puente, y secundada por la representante de Portugal, que fue finalmente derrotada con la decidida oposición de Francia y España, así como del representante argentino, José Enrique Pérez Nella. La otra tenía que ver con los modelos de políticas culturales que no tenían por qué ser homogéneos, pero sí coordinados en su objetivo común. Especialmente si se tiene en cuenta que la ratificación de la Convención sobre Diversidad Cultural de la UNESCO no constituye el fin sino el mero principio de un largo proceso. Si se quiere que la convención tenga un impacto real, los Estados tienen que ejercitar con todas sus consecuencias su derecho de adoptar políticas culturales nacionales, como se ha afirmado a través de la convención. La convención es la que provee el marco para un diálogo entre los gobiernos y la sociedad civil a fin de proyectar acciones concretas que puedan finalmente desarrollar políticas culturales acordes y todas las medidas de apoyo necesarias a los sectores culturales. Fue éste el gran segundo tema, a veces con la referencia de aplicaciones concretas y prácticas en algunos de los países que componen la Federación Internacional, explicando el porqué de su éxito o de su fracaso en cada uno de los casos.

Entre una larga lista de oradores a lo largo de los cuatro días, destacaron Geraldo Moraes, de la coalición brasileña; así como Jorge Serrano, Director de Consejo Nacional de Cinematografía de Ecuador; Rafael Fariñas, de Venezuela, con una encendida defensa del derecho de autor y una explicación de por qué artistas, intérpretes y autores deben trabajar juntos para defender lo que constituyen sus derechos; y completando los oradores de las Américas, también fue notable la intervención de la canadiense Véronique Guevremont. De Europa, la siempre interesante Christine Merkel, de Alemania, y Beat Santschi, de Suiza, aparte de los ya nombrados anteriormente.
Hay que destacar, asimismo, la participación activa del Secretario de Identidad y Diversidad Cultural de Brasil, Américo Córdula, que disertó en dos ocasiones, y la del Secretario Ejecutivo del Ministerio de Cultura, Alfredo Maneví, que además de político es un joven cineasta, muy prometedor en ambos sentidos. El Ministro de Cultura no pudo asistir al congreso en el último momento, pero quedó muy claro el compromiso del gobierno brasileño con la cultura, aunque a veces sus puntos de vista no sean del todo coincidentes con los del resto de los países en cuanto a políticas puntuales como las de contrapiratería, pero que fueron explicados extensamente durante este segundo y exitoso II Congreso de la FICDC en Brasil.

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