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Jorge Bosso

Organizada por FIA y FIM en Belgrado, 11-12 de febrero de 2010

De izda. a dcha.: Ivan Tasovac, director de la Orquesta Sinfónica de Belgrado;  Gerald Mertens, director general de la Unión de Orquestas de Alemania;  Benoit Machuel, secretario general de la Federación Internacional de Músicos, (a su lado, la traductora al serbio); Jorge Bosso, secretario general de FAEE y vicepresidente de FIA; Pal Tomori, director general del Sindicato de Músicos de Hungría; Vladan Dujovic, presidente de Singlus, sindicato de actores; y Nenad Marinkovic, presidente de Unsis, asociación que agrupa a todos los sindicatos de artistas intérpretes, actores, bailarines y músicos serbios.

La reunión se llevó a cabo a solicitud de los sindicatos de artistas serbios, bajo el título de “Cómo una ley de cultura puede socavar la cultura”. Precisamente con este título tan singular se convocaba por medio de las federaciones internacionales que agrupan a actores y músicos para que algunos de esos sindicatos acudieran a prestar apoyo y plantear un debate en la ciudad de Belgrado, sobre la paradójica realidad de la Ley de Cultura aprobada el año pasado por el parlamento de Serbia. Claro que, como ocurre en tantos países del este europeo que hoy viven su conversión al libre mercado –y su mejor adaptación a las condiciones de ingreso a la Unión Europea–, esa experiencia previa es prácticamente desconocida en nuestros países mediterráneos, por lo menos para los actores, en España. El cambio que la ley plantea con su implantación en el mes de marzo del 2010 va de los contratos fijos, en algunos casos vitalicios, hacia nuevos contratos de corta duración. Para que se os haga agua la boca, los contratos que propone la nueva ley son sólo por tres años, con posible renovación por otros tres, para luego ser cancelados. Tal vez puedan ser posibles en el caso de músicos sinfónicos, pero de actores, simplemente, no existen en nuestro caso.

En este contexto preocupante para la tradición previa de los artistas serbios, interesaban las experiencias de algunos sindicatos que hubieran vivido experiencias similares, esto es, que una ley de la cultura o decreto hubiera puesto en riesgo los contratos indefinidos de los artistas en ese país, y pudiera ser un conducto directo hacia la conversión final o eventual de los artistas en trabajadores autónomos. En este contexto, obviamente la experiencia de España interesaba, pero como os podéis imaginar, a veces la consideración de los artistas en otros países, como en Serbia, causa cierto sonrojo a quienes tengamos que ejercer el papel de portavoces de la experiencia en España, país que como sabéis ejerce la presidencia de la Unión Europea, este primer semestre del 2010, y hasta puede ser considerado por los demás como referente.

El hecho es que como se ha explicado, se pidió la ayuda ante la inminencia de la implantación de la nueva ley a la Federación Internacional de Actores (FIA), para que asistiera un representante de la organización y, dentro de los sindicatos afiliados se requirió la presencia de un portavoz de Dinamarca, y otro de España. Lo mismo ocurrió con la Federación Internacional de Músicos, pidiendo la participación de un portavoz de las asociaciones de músicos de Alemania, y otro de Suiza, así como un representante de Hungría, con conocimiento en la gestión de los derechos de propiedad intelectual para artistas intérpretes.

Estas reuniones, con bastante asistencia de artistas serbios, y la participación de los presidentes del sindicato de músicos y de actores locales, tuvieron lugar en la sede de la Orquesta Sinfónica de Belgrado, con su director responsable, Ivan Tasovac, jugando un papel decisivo en la exposición de la defensa de los contratos fijos de los artistas, a pesar de ser por su cargo un representante de la administración pública serbia.

Finalmente, por razones de fuerza mayor, el secretario general de la FIA no pudo asistir ni tampoco el representante de Dinamarca, por tanto este portavoz de la Federación de Artistas del Estado Español tuvo que ejercer como representante único del sector de los actores para hablar no sólo de la experiencia española, sino también como vicepresidente de FIA exponer las políticas sostenidas en Europa por la Federación Internacional de Actores, tanto en lo que respecta a lo laboral como en la propiedad. Una de las excusas manifestadas por el gobierno de Serbia era la necesidad de cambiar la contratación de los trabajadores de la cultura, para avenirse a la legislación europea, ya que pretende ingresar en la UE, lo que era a todas luces una falacia. Así, en la primera jornada del 11 de febrero, me tocó intervenir en la presentación de la jornada y en las tres mesas redondas que siguieron, en un debate con la representante del Ministerio de Cultura, sobre la defensa de los artistas como trabajadores por cuenta ajena, y otro sobre los derechos de propiedad intelectual que corresponden a los artistas intérpretes.

Del lado de la Federación Internacional de Músicos asistió su secretario general, Benoit Machuel, que habló en especial de la necesidad de organizarse los sectores respectivos en defensa de sus derechos, y el director general de la Asociación de Orquestas Sinfónicas de Alemania, cerca de 140 en todo el país, que expuso la reivindicación de la contratación fija de los músicos si se quería mantener la calidad de las orquestas. En nombre del sindicato de Músicos de Hungría, Pal Tomory, se dedicó a explicar cómo en los últimos cinco años su país había seguido el camino contrario al serbio, logrando mejoras sustanciales en la condición de los artistas. De la delegación de los músicos tampoco pudo asistir el representante suizo por el mal tiempo en los aeropuertos de ese país alpino.

El 12 de febrero, la delegación de FIA y FIM emitió un comunicado de prensa que tituló “La nueva ley de la cultura introduce precariedad en el trabajo de artistas”. La rueda de prensa tuvo lugar en uno de los auditorios de la Orquesta de Belgrado y, como se puede apreciar en la foto, se dio lugar de privilegio a la voz de los actores ante una veintena de periodistas nacionales. El mensaje específico de este representante de la FAEE y vicepresidente de la FIA para los colegas serbios fue de expresa solidaridad con su lucha por la defensa de sus derechos.

 

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