Adiós a la actriz Cándida Tena, creatividad y talento

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Licenciada en Arte dramático en la R.E.S.A.D y también en Filosofía y Letras, Cándida Tena ha sido una actriz con gran creatividad y un rico mundo interior, llena talento artístico, literario y poético, y con mucho ingenio y sentido del humor.
Durante su carrera artística ha participado en múltiples producciones de teatro: “Mirandolina en su posada…”, “El diario de Ana Frank”, “Los gigantes de la montaña” (dirigida por M. Narros), “Godspell” (dir: J.M.Tebelack”, 1974), “Maribel y la extraña Familia” (dir: A. Montesinos 1978), “El tuerto es rey” (dir. D. Lo Giudice, 1988)… Pero sobre todo: en 1980 con P. Falla y R. Álvarez crean “Soñando bajo la lluvia…con paraguas rotos”, una comedia musical llena de humor y poesía, de recuerdo imborrable, y en 1981 funda junto a I. Villar, C. Cortés, F. Tejada y R. Álvarez la compañía “Producciones Lunáticas” creando varios espectáculos, siempre musicales, entre los que destaca “Vuelva Usted al Cabaret”, estrenada en Madrid y, durante cinco años, representada por toda España, y festivales internacionales. En televisión: “Un enemigo del pueblo (Estudio 1 TVE)”, “Médico de familia”, “Periodistas”, “Compañeros”, “Policías”, “Los Serrano” o “Mis adorables vecinos”. Y en el cine: “Extramuros” de Miguel Picazo o “Torremolinos 73” de Pablo Berger.
“Aunque nunca haya de volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, porque la belleza permanece siempre en el recuerdo…”, del poeta William Wordsworth, era uno de los versos con los que más se identificaba. Candi, los que tuvimos la suerte de conocerte siempre te recordaremos con un profundo cariño.

Cándida Tena Serena, nació en Madrid el 7 de enero de 1947 y nos ha dejado el pasado 11 de abril de 2014.

Roger Álvarez

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Carta de Carolina Cortés a Cándida Tena

Cándida, te recordaré siempre joven aún, en esa casa antigua de muebles oscuros y sólidos donde tú ponías la nota imaginativa, brillante, divertida, ligera… Recordaré nuestras tardes de costura y pegado de lentejuelas, todo el grupo unido en la tarea imposible de recrear un cabaret teatral con cuatro duros y mucha ilusión y risas, y la merienda que nos ofrecías, y tu gatita que corría a esconderse debajo de una cama y, como era negra, no la veíamos nunca.

Recordaré tus regalos que tú misma confeccionabas, cómo sabías sacar partido a un trozo de cinta, a un poco de raso o, incluso, a unas pinzas de tender la ropa. Recordaré tu creatividad, tu sentido del humor tan especial, tus ideas increíblemente originales, tu sonrisa tras la que se atisbaba un poquito de tristeza y una íntima ternura.

Hay muchas cosas por las que recordarte pero, para mí, siempre estarás en un escenario iluminado, con un tocado de lentejuelas, cantando, bailando y riendo con nosotros.

No tenemos que volver al Cabaret, Cándida, porque nunca nos hemos ido, porque aún seguimos allí.

Carolina Cortés

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