Andrea Baragaño, la artista que atrapa la luz del talento en el metal

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La nota más especial y diferente de la edición XIII de los Premios de la Unión de Actores y Actrices corrió a cargo de Andrea Baragaño, una joyera artesana con una delicadeza de factura en su orfebrería digna de los altos elfos que aparecen en El Señor de los Anillos. De hecho es casi inexplicable qué mano humana puede hacer sino tales encajes de plata, unos dragones que parecen flechas de serbal, maravillosos brazaletes y coronas dignas de princesas del bosque que, sin embargo, no destilan cursilería sino sutil elegancia. No podíamos perder la oportunidad de trabajar con una artista así. Y nuestra curiosidad también encendió su genio: el resultado, 23 premios que son 23 joyas que ahora adornar los hogares de los afortunados y otros tantos pines joya que fueron entregados a los nominados con el mayor respeto, como muestra de que, pasara lo que pasara, ahí quedaba ese maravilloso recuerdo, como una pequeña bombilla para recordar su talento frente al tiempo que todo lo devora.

Inspiración y proceso

Andrea se inspiró, en el caso del trofeo, en ramas que brotan y se anudan, quiso que esas ramas formaran un antifaz y que todo el trofeo en sí mismo fuera la máscara ya que la varilla que lo sostiene es la misma que serviría para colocarlo sobre la cara.
Las ramas que se anudan y el acabado envejecido del metal aportan a la pieza un aire antiguo, sólido y consistente, quizás una metáfora de la carrera de cualquier artista o artesano que va conociendo su oficio y se consolida en él. Puede que el trofeo sea más bien un deseo, o un amuleto para llegar a tal fin.
El pin es una pieza más sencilla, quiso que fuera algo que se pudiera utilizar cómodamente. “Pensé en la sencillez que tiene que tener algo que te que pongas con frecuencia, para que no te canses de ello y para que lo puedas utilizar con cualquier prenda.”, explica Andrea. En cuanto a los materiales son de latón patinado para el trofeo y las placas y madera de pino maciza para la base.
El pin también está realizado en latón envejecido.En cuanto al proceso es puramente artesanal, cada trofeo es único y está realizado de forma totalmente artesanal, cada brote en cada rama, cada una de las ramas que soldándose unas a otras forman cada parte de la máscara, así como la peana y el grabado de las placas.
Estos trofeos están repletos, de ideas, de idas y venidas, soldaduras, semillas, limalla, pátina… cada extremo de la varilla que lo sostiene ha sido redondeada, cada rama, golpeada para darle textura, cada brote de los extremos de las ramas que lo forman están pulidos para darles luz…, cada una de las letras de las placas han recibido sus correspondientes martillazos para estamparlas; tienen de kilos de metal y maderas cargados a la espalda, aunque parezcan más ligeros que un trofeo habitual pesan lo suyo. “Para un joyero pasar de trabajar en algo de 10 gramos a algo de 300 es todo un mundo.”, dice Andrea. Y, hablando de universos que convergen, no podemos más que sentirnos agradecidos y admirados no sólo de haber colaborado con Andrea sino de haber disfrutado de su delicadeza, espíritu y arte a la hora de crear, precisamente, unos galardones para festejar esa luz que también posee ella cuando trabaja el metal como si fuera carne.

R.A.

A continuación os ofrecemos una del proceso de creación de los Premios

(FOTOS: Andrea Baragaño)

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