Ángela Armero “Crear personajes es una terapia estupenda”

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Ángela Armero es guionista de cine (El Diario de Carlota) y televisión (Velvet, MIR, Ciega a Citas, Hospital Central) y también novelista. Lleva más de diez años escribiendo para algunas de las productoras más importantes del país y, desde Enero de 2014, es la presidenta de Alma. Hablamos con ella.

 

Eres la Presidenta de Alma. ¿Qué retos se le plantean ahora mismo al sindicato?

El reto de la visibilidad del guionista. Somos autores de las obras audiovisuales (no los únicos, pero sí quizá los primeros y, por tanto, imprescindibles) y necesitamos un reconocimiento a nuestra labor. También nos preocupa que haya un reparto justo de los derechos de autor, que los guionistas jóvenes puedan acceder al trabajo y que los más veteranos sigan trabajando. Queremos frenar los abusos de poder que hay en el entorno audiovisual. Nuestra intención es fomentar el empleo, promover la solidaridad y la comunicación entre guionistas de todas las edades, tanto de programas como de ficción. Del mismo modo, nos interesa crear eventos para traer figuras internacionales (como ocurrió este mismo año con Greg Daniels y los Jacquemetton) para recordar la importancia del guionista.


La crisis del sector ha hecho mucho daño. ¿Consideras que ya ha pasado lo peor?

Creo que en televisión se está dibujando un futuro bastante alentador, vuelven a hacerse series y estas funcionan muy bien. Sin embargo, el cine requiere de ayuda urgente. El 21% de IVA, la bajada de los recursos públicos lo han dejado en una situación crítica.


¿Qué es lo mejor de ser guionista?

Para mí, trabajar en lo que más me gusta, contar historias. También, los compañeros, las reuniones creativas, visitar un plató recién construido de una serie en la que vas a participar…


¿Y lo peor?

La inestabilidad, la cantidad de opiniones con las que hay que trabajar, las esperas, los esfuerzos inútiles, la competitividad…


¿Piensan los guionistas en los actores cuando escriben guiones?

Si sabemos que tal o cual actor o actriz van a encarnar un personaje, por supuesto, y dadas sus características intentamos que su personaje le vaya lo mejor posible. Cualquier ayuda para visualizar nuestra historia es buena e inspiradora. Si no tenemos ni idea del reparto, lo mejor es no hacerlo, por no llevarse desengaños, claro.


¿Te basas para crear a tus personajes en conocidos, amigas o exnovios? ¿Alguna vez te has valido de tus personajes de ficción para “ajustar cuentas”?

Me baso en la vida, porque la vida, dramáticamente, es lo más interesante que hay. Como decía Azcona, es mucho más interesante basar los guiones en personas e historias reales que en otras películas u otros personajes inventados. Personalmente, me encanta pensar en las motivaciones de las personas que me rodean y hago por conocer el mundo en el que vivo y supongo que es inevitable que la gente cercana me dé inspiración. No he ajustado cuentas “tal cual”, pero sí he desahogado traumas y liberado muchas sensaciones escribiendo. Es una terapia estupenda para soltar ciertas “mochilas” vitales.


¿Qué relación tenéis los guionistas con los directores y directoras: de amor, de amor-odio, paterno-filiales, de amistad o de ninguneo total?

Depende de cada caso. Hay directores que no saben oprimir una tecla, los hay que tienen aptitud para la escritura, los hay que necesitan un frontón, los hay que creen no necesitarnos en absoluto. Creo que hay directores que saben escribir guiones y, por tanto, no necesitan un guionista, pero son los menos. En general, nos necesitan más de lo que les gustaría. Yo me he llevado muy bien con los directores con los que he trabajado y supongo que el vínculo que mejor lo define es la amistad y, en ocasiones, cuando se trabaja de forma muy estrecha, cierta dependencia mutua.


Has rodado algún corto, ¿volverías de nuevo a ponerte detrás de las cámaras?

No entra en mis planes, aunque bueno, quién sabe.


Acabas de publicar una novela con la editorial Penguin Random House, “Oliver y Max”. ¿Qué aporta la escritura de novelas al guionista?

Libertad, sobre todo nos permite contar una historia a nuestra manera sin necesitar permiso de nadie. Es también un reto creativo nuevo, sobre todo en lo relativo al lenguaje. La construcción de argumento, estructura y personajes ha sido (en mi caso) bastante parecida, pero la demanda del lenguaje es mucho más exigente: cada palabra cuenta.


Cuando te presentas a alguien como guionista, ¿qué te suelen preguntar sobre tu profesión?

Que si en las series cada uno escribimos un personaje. Esa pregunta nunca falla.

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