Nuestro teatro 106

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Antonio Hernández

El año que viene será mejor, “anzueladas” como la Merril

Autoras: Marta Buchaca, Carol López, Mercè Sarrias y Victòria Szpunberg. Dirección: Mercè Vila Godoy. Producción: La Villarroel. Escenografía: Álex Aviñoa y Laura García. Iluminación: Álex Aviñoa. Vestuario: Laura García. Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejas.

Con (por orden alfabético): Neus Bernaus, Alba Florejachs, Mireia Pàmies y Vanessa Segura.

Hay un muy divertido sketch en esta obra que explica lo que se ve en escena y durante toda la función. Es sobre el anzuelo que toda actriz y todo actor debe tragarse y colocar en lo más profundo de su ser para poder hacer un personaje, un papel, por pequeño que sea. Anzuelo que luego se multiplicará por todo el cuerpo. Cuanto mayor es la multiplicación de los anzuelos, mejor se hace el personaje y mejor se cuenta la historia. El paradigma, según el texto, es “la Merril”, Meryl Streep. Las cuatro actrices están completamente “anzueladas”, término que se debería adoptar para definir los buenos trabajos de actores y actrices como éstas. Han cogido un texto y lo han hecho suyo para superar los exitosos monólogos de El Club de la Comedia y convertirlos, si se pone en términos operísticos, en duettos y ensem­bles. Bien afinados para hacer cómplices al público de sus anécdotas, chistes y mofas. Para contar la vida de chicas de hoy en día en ese territorio que se define entre los treinta y los cuarenta. Y, también, antes y después de esas edades. Y, también, en cualquier lado de la guerra de sexos. Actrices que no tienen nada que temer. Con espectáculos así, ni la subida del IVA puede acabar con los espectadores que, sin duda, seguirán llenando el teatro donde ellas suban a escena El año que viene será mejor.


Galicia Caníbal… y bailaré sobre tu tumba

Idea original: Antón Reixa. Autores del texto: Antela Cid y Fran Peleteiro. Adaptación del texto y dramaturgia: Quico Cadaval y Evaristo Calvo. Dirección: Quico Cadaval. Director musical: Pablo Novoa. Coreografía: Mónica García. Producción: Estrella Galicia, Filmanova Invest, Agadic y el Centro Dramático Gallego (CDG). Escenografía: Curru Garabal. Iluminación: Paco de Pin. Sonido: Luis Antelo. FOH: Javier Abreu. Vestuario: Carlos Alonso. Maquillaje y Peluquería: Trini Fernández Silva. Banda: Antón “Torroncho”, Bruno Mosquera, Fran Rodríguez, Pedro Lamas y Tarci Ávila.

Con (por orden alfabético): Rosalía Castro (Asun), María Costas (Carina), Teté Delgado (Charo), Juanillo Esteban (Lois), José Carlos Illanes (Lolo), David Loira (Chucho), Iván Marcos (Carlos), Víctor Mosqueira (Moncho), Iolanda Muiñós (Patri), Ana San Martín (Ana/Marga) y Sergio Zearreta (David).

La mitología popular y erudita ha sacralizado los años ochenta del siglo XX en España. Uno de sus epicentros fue Vigo donde hubo una movida: La gallega. Galicia Caníbal, con una trama aparentemente simple, recupera la música de aquella tierra y de aquellos tiempos para estos. Lo hace en formato de concierto de rock o de pop. En la que unos padres, tíos y, ¿por qué no?, abuelos, no entienden a los jóvenes que tienen alrededor (como parece haber sido siempre), y viceversa. Que es como no entenderse a ellos mismos ni al mundo que les rodea. Mayores y jóvenes tan perdidos que olvidan de donde vienen y adonde van. O donde se quedan. Que están en una tierra de recursos, muchos, pero mal gestionados. Para recordárselo, vuelve el espíritu punk de Pistol Marga, una estrella en los ochenta, mediante la posesión de su deprimida sobrina Ana y pone “en movimiento” a un grupo de personas que se habían dormido y adormilado a los que tenían a su alrededor. Un espíritu que entiende que el rock y el pop son instrumentos de acción política y, no cabe duda, que también lo son de pura diversión. Como este musical que hace reír, bailar, cantar y disfrutar a un público que se acaba levantando en sus butacas y pidiendo: “Otra, otra, otra” a todo el elenco y, en concreto, a la actriz protagonista, Ana San Martín. Peticiones que le auguran una larga temporada y su vuelta a Madrid, y probablemente a toda España, tras la gira gallega que ya tienen comprometida.


Orquesta de señoritas, refinando un pasado teatral

Autor: Jean Anouilh. Dirección, traducción y escenografía: Juan Carlos Pérez de la Fuente. Producción: Pérez de la Fuente. Producciones Iluminación: José Manuel Guerra. Espacio Sonoro: Luis Miguel Cobo. Vestuario: Alejandro Andújar sobre figurines de Álvaro Retana.

Con (por orden alfabético): Zorión Eguileor (Leo), Emilio Gavira (Herme), Juan Carlos Naya (Pamela), Luis Perezagua (Patricia), Juan Ribó (Doña Hortensia), Francisco Rojas (El pianista) y Víctor Ullate Roche (Susana Delicias)

Es este montaje un paso más en la trayectoria de Pérez de la Fuente de redescubrir, reinventar, recrear o refinar la historia del teatro. Más concretamente, su personal historia del teatro. Es un paso adelante, pues si bien sigue estando más pendiente de los detalles que del conjunto, como suele ser habitual en sus producciones, dota a muchas de las escenas de un largo aliento y crea, con ese entusiasmo que siempre derrocha, una atmósfera, un ambiente, que va sustituyendo esa neblina artificial que recibe y acoge al espectador cuando entra en la sala del Teatro Amaya. Le ayudan en este objetivo un elenco de actores bien elegidos que creen en la propuesta, en la obra y en sus personajes. Unas señoritas artistas, cantantes y concertistas, no muy bien avenidas. O todo lo bien avenidas que se puede estar en el sórdido ambiente de la posguerra, conscientes de ser unas supervivientes de la guerra y de la propia vida. Que para alegrar al público le sonríen, aunque estén a punto de matarse. Le cuentan sus graciosas miserias mientras tejen para sus hombres. Y le cantan temas de ayer y de siempre del rico cancionero español. Todo muy al estilo de Esperanza Roy. Seguramente, un referente de Pérez de la Fuente, como lo es de nuestro teatro, del que se hace en España.


Enrique VIII, un montaje vintage

Autor: William Shakespeare (en versión de José Padilla). Dirección: Ernesto Arias. Producción: Fundación Siglo de Oro (Rakatá) y La Zona. Coreógrafa: Patricia Ruz. Escenografía: Almudena López Villalba. Iluminación: Chahine Yavroyan. Vestuario: Susana Moreno. Composición musical: Juan Manuel Artero.

Con (por orden alfabético): Rodrigo Arribas (Northfolk), Bruno Ciordia (Souffolk), Oscar de la Fuente Bellido (Sands/Intendente), Jesús Fuente (Wolsey), Fernando Gil (Enrique VIII), Elena González (Catalina de Aragón), Julio Hidalgo (Campello/Buckingham), Alejandra Mayo (Beatriz), Sara Moraleda (Ana Bolena), Daniel Moreno (Chambelan), Alejandro Saá (Gardiner), Diego Santos (Coro 2), Asier Tartás (Coro 1) y Jesús Teyssiere (Cranmer)

Enrique VIII es la consagración española de una forma internacional de hacer teatro. Y es que Rakatá acaba de triunfar en el Theater Globe de Londres con esta obra dentro del ciclo Globe2Globe, en el que compañías de todo el mundo, con motivo de los Juegos Olímpicos de 2012 que se celebraban en la ciudad, eran invitadas a representar una de las 36 obras escritas por Shakespeare. Esta obra, poco vista en escena, cuenta cómo un rey católico y casado mueve Roma con Santiago para que la iglesia le permita divorciarse de su esposa y desposar a una cortesana más joven y más guapa. Empeño que provoca un cisma en Occidente. Los métodos los ha aprendido de un obispo católico que buscaba lo mismo pero para desposarlo con una princesa francesa y crear otras alianzas. Lo demás es Historia. También esta obra, que se pretende a la manera que se representaba teatro en su tiempo. Satisface, así, el ansia de cierto tipo de espectadores, profesionales y programadores que prefieren la historia del teatro al teatro. Público que decepcionado va abandonando butacas. La Fundación Siglo de Oro de Rakatá ha llegado para cubrir ese hueco. Para que los profesionales adquieran y/o desarrollen técnicas y habilidades que les permitan, como al elenco de Enrique VIII, ilustrar textos clásicos a lo clásico. Y montar espectáculos que se aplauden en Londres y en Madrid. En esta última plaza con el público en pie.

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