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Ramón Paso

La editorial Debolsillo reeditó en 2010 La Guerra Civil española: reacción, revolución y venganza, donde el reconocido historiador británico Paul Preston examina de una forma concreta los orígenes y causas que hicieron que España pasase de ser una república elegida democráticamente a una dictadura impuesta por las armas. A lo largo de sus diez capítulos y de sus 387 páginas analiza con rigor y en un estilo ameno y cercano, las claves que nos ayudan a comprender las verdaderas fuentes de este conflicto. Prueba de su interés y de su vigencia es que ésta fue la sexta vez que se editó el libro en España. Se trata pues de una obra perfecta para comprender el conflicto en sí, los bandos que se vieron inmersos en él y, sobre todo, las consecuencias que ha tenido esta guerra en nuestros días.

El libro dedica sus tres primeros capítulos a poner en situación al lector sobre los acontecimientos que precedieron al golpe de estado. Paul Preston deja de lado el eufemismo de “la guerra fraticida” y describe una situación social desesperada donde las huelgas generales eran la única salida viable para campesinos y obreros que se dejaban el alma para que los patronos tuviesen un porcentaje más alto de beneficios. Muchas veces se ha dicho que el miedo a una conjura comunista fue lo que precipitó las acciones de los golpistas, pero este libro nos demuestra que la izquierda no fue el problema, sino la única forma en la que el pueblo podía salvarse de una clase de patronos, curas y hacendados que le estaba asfixiando lentamente hasta demostrarle que existen destinos peores que la muerte: sin ir más lejos, una familia famélica. Los siguientes cinco capítulos tratan sobre el conflicto en sí, analizando ambos bandos y comentando desde la crueldad imperante en las líneas de los golpistas, hasta la fragmentación de la izquierda, pasando por el papel del clero, como delator, en el conflicto. Y termina con dos capítulos dedicados a la derrota de la izquierda, lograda por Franco y sus tropas, pero auspiciada por las potencias europeas con la connivencia de Estados Unidos.

Una guerra de ideas

El libro también da las claves para entender el llamado “Pacto entre caballeros”, firmado por las potencias democráticas –Estados Unidos, Inglaterra y Francia– con las potencias del Eje para una política de no intervención en el conflicto español. Además del hecho de que esa decisión dejaba la puerta abierta a Alemania y a Italia para apoyar a los golpistas, el libro de Preston nos muestra que, para frenar al comunismo, estos caballeros entregaron España al fascismo. La Guerra Civil española fue una guerra de ideas. En un lado, la República, defendiendo una forma democrática de gobierno que pudiese aglutinar todas las formaciones políticas existentes. En el otro lado, la prepotencia y la agresión del fascismo, que no reconoce más verdad que la propia y más credo que el miedo. Las potencias democráticas, entregando España al terror, daban pie a Hitler para que continuase en Europa lo que ya había ensayado en nuestro país apoyando a Franco. De haber existido un frente común contra el fascismo, un frente unido, democrático, libre y fuerte, la Alemania nazi no habría tenido tantas facilidades para cometer la suerte de barbaridades a las que se atrevió durante la Segunda Guerra Mundial. Y una vez más, varias décadas después, para frenar al comunismo soviético –éste sí más agresivo que el que se practicaba en la República española– los Estados Unidos junto a las potencias del mundo libre, apoyaron a los regímenes islámicos, como es el caso de los talibanes afganos. Primero, el fascismo nazi e italiano; después, el terrorismo islámico; para las potencias democráticas cualquier cosa es mejor que un gobierno comunista. El capitalismo siempre se ha sentido más cerca del fascismo y del miedo que de la izquierda y la libertad.

Pasado, pero también presente

La obra de Preston se trata, al fin y al cabo, de un libro que habla de una España partida en dos. Por un lado, los señoritos y el capital; por otro, los obreros y trabajadores. Habla el libro de una izquierda asustada que intentaba no crispar más una situación ya de por sí explosiva, y de una derecha autoritaria y agresiva que confundió ese buen talante con debilidad. Habla Paul Preston de la izquierda española, siempre fragmentada y siempre sumida en absurdas luchas intestinas, y habla de una derecha unida, que no piensa, pero que sí cumple órdenes. Habla, a nada que nos fijemos, de una situación muy similar a la que estamos viviendo en nuestros días, donde Europa, como si de una tenaza se tratase, una vez más, ahoga a los trabajadores y, en nombre de unos porcentajes, de unos intereses y de unas agencias de calificación, nos quiere quitar la educación pública, la Seguridad Social y, en definitiva, todo lo que tanto costó ganar y que asegura el Estado del Bienestar. La misma Europa a la que le dieron igual los obreros que morían en España, la misma Europa a la que no le importaron los judíos que morían en Auschwitz, la misma Europa que abandonó a su suerte a las mujeres en manos de los talibanes, esa misma Europa que, en nombre de la cohesión y de la moneda única, va a eliminar de un plumazo el contrato social aprovechándose de que a los obreros se les ha olvidado que existe la lucha de clases. Lo que nos cuenta Paul Preston que a Franco le costó una guerra, alguien, dentro de un tiempo, escribirá que Angela Merkel lo ha hecho sin pegar un tiro. 

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