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Sara C. Mora

A la vista de las últimas consultas recibidas, creo interesante aclarar por esta vía los derechos de percepción de prestaciones de los artistas, para desterrar las prácticas habituales que hacen que en múltiples ocasiones por desconocimiento, dejadez o por indicación de la empresa, no se cobren las prestaciones que corresponden.

Incapacidad temporal

Respecto a la incapacidad temporal (IT), empezaremos explicando que es esencial la correcta calificación del hecho que origina esa incapacidad temporal, ya que tiene relevancia a la hora de saber la cuantía y quien es la entidad gestora que tiene que abonarla.

Así, si el hecho incapacitante se produce durante la jornada laboral, al ir o volver del trabajo, deberá ser calificado, en principio, como accidente laboral por tanto, la asistencia debe ser facilitada por la Mutua de Accidentes de Trabajo desde el primer día (día siguiente al accidente) y el subsidio por IT será abonado por la empresa o por la mutua si termina la relación laboral.

La cuantía será el 75% de la base reguladora, base que se calcula con la media de los últimos 365 inmediatamente anteriores al “accidente”, haciendo las regularizaciones pertinentes por retribuciones.

Sin embargo, si no es un accidente laboral sino que se trata de una enfermedad común –como, por ejemplo, un resfriado o un esguince producido fuera del trabajo–, el tratamiento es totalmente distinto, ya que los tres primeros días no se abonan por nadie y los siguientes hasta el día 15 pagará la empresa si sigue vigente la relación laboral o nadie si sé extinguió, en este caso a partir del día 16 pagará el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en pago directo.

En cuanto a la cuantía, será el 65% de la base reguladora hasta los 180 días y después el 75% de la base reguladora, base que se calcula igual que en caso anterior con la media de los últimos 365 inmediatamente anteriores a la baja, haciendo las regularizaciones pertinentes por retribuciones.

En ocasiones, por profesionalidad o desconocimiento, los artistas esperan al día siguiente del “hecho causante” para acudir al medico por terminar la sesión o representación, encontrándonos en ocasiones que donde debería haber un accidente de trabajo se califica como una enfermedad común, con las grandes diferencias que hemos relatado antes respecto a la cuantía del subsidio y respecto a la existencia o no de entidad pagadora durante un lapso de días importante.

Información

Por ello, en primer lugar es recomendable que, cuando se va a empezar una relación laboral con una empresa, nos informemos de quién es la mutua de accidentes de trabajo y sus números de teléfono de asistencia y si se produce alguna contingencia dañosa se acuda a cualquiera de los centros de atención de la misma.

En caso de no facilitar la asistencia, se debe acudir al médico de cabecera que nos dé la baja e impugnar la calificación ante el INSS para que sea considerado accidente laboral y se declare la responsabilidad de la mutua. Aquí el mayor problema es la prueba de que el daño se produce como consecuencia de las labores normales del trabajo.

En ocasiones nos encontramos con que la Administración intenta “escaquearse”, y que paguen las mutuas ya que entienden que la responsable de la IT es la mutua del último trabajo; a lo que obviamente éstas se niegan, obligándonos a presentar demanda por prestaciones ante los juzgados de lo social, pero esta circunstancia no debe echarnos para atrás ya que tarde o temprano, la mutua o el INSS pagarán la incapacidad.

En próximos artículos trataremos de desbrozar el resto de prestaciones, como la incapacidad permanente y la maternidad/paternidad, que si bien están previstas para los artistas como para el resto de los trabajadores, en ocasiones es ciencia-ficción su aplicación a este colectivo, así como el desempleo y jubilación.

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