Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Ignacio Martín

La Unión de Actores se funda en 1986 como reacción a un ataque directo contra la profesión de actor y actriz, que buscaba la eliminación de ésta como trabajador dependiente y lo constituía como trabajador autónomo. En aquellas asambleas los actores y actrices defendieron la especialidad de su trabajo, pero ante todo su pertenencia a la clase trabajadora, su condición de trabajadores artísticos y, por qué no decirlo, de explotados.

En este sentido, los artistas en los espectáculos públicos poseen una regulación laboral específica, el Real Decreto 1485/1985, pero ésta no es ajena a la del resto de trabajadores. Es el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 2.1 el que reconoce la necesidad de un régimen especial, que en la práctica conlleva a crear una profesión artística poseedora de derechos.

De igual manera será también en 1986 cuando se regule el régimen de artistas de la Seguridad Social dentro del Régimen General, que junto a los de otras profesiones constituirán los regímenes especiales integrados, por lo que se reconoce la igualdad en el trabajo, pero la diferencia en la prestación del mismo.

El modelo español no ha querido separar a sus artistas del mundo del trabajo, de hecho son considerados trabajadores, pero tampoco ha querido ser ajeno a las necesidades específicas que en este sector se producen. La regulación de una temporalidad con derechos en el régimen laboral y la regulación de un modelo de cotización, que entiende la dificultad del artista de trabajar todos los días del año, han sido las claves de la regulación que de la profesión se ha hecho.

Pese a las pegas que podamos realizar a estos modelos, debemos tener en cuenta que sin ellos la vida del artista, y en concreto de los actores y actrices, estaría precarizada de una manera aun mayor.

En el desarrollo de las fuerzas productivas los trabajadores no deben en ningún momento parar de buscar y conseguir conquistas; las necesidades aumentan y más en estos tiempos de ofensiva contra los derechos. Desde la asesoría jurídica vemos como los problemas de los actores se desarrollan en gran parte en el desarrollo de la relación laboral: impagos, despidos injustificados, ensayos impagados, inseguridad e insalubridad…

Es en este punto donde el sindicato cobra su total significado. El sindicato como agrupación autónoma de los trabajadores, como expresión de las necesidades, y como herramienta en el conflicto con los productores.

La Unión de Actores busca mantener esa imagen histórica que le hace aparecer como el sindicato de la profesión, pero para ello las organizaciones han de adaptarse a los tiempos y éstos en los que estamos ahora auguran conflictos laborales importantes. Es por ello que el sindicato necesita estar en la mejor posición posible de cara a cumplir con eficacia sus funciones.

Para ello se abre el conflicto, a fin de conseguir que la Unión de Actores, así como las federaciones estatales a las que pertenece, puedan conseguir el rango de sindicatos con suficiente representación en su sector.

Esto… ¿qué significa?

El modelo sindical español, tras establecer como derecho fundamental en la Constitución española la libertad sindical, se desarrolla en la Ley Orgánica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical (en adelante LOLS). Esta Ley, fundamental en el ordenamiento jurídico laboral, es la que configura las notas básicas del sindicalismo en la España contemporánea y democrática.

Para favorecer la acción de los sindicatos, la LOLS establece la institución de la representatividad, la cual es la posición de relevancia jurídica de algunos sindicatos en base a su implantación social. En este sentido hay que diferenciar los sindicatos más representativos (a nivel general), los sindicatos más representativos a nivel autonómico, y los sindicatos suficientemente representativos (en algún ámbito concreto).

Estos sindicatos representativos tendrán capacidad para negociar los convenios colectivos de pleno derecho, ostentar la representación ante la administración y otras tantas funciones representativas.

Siguiendo la lógica y observando la realidad de Madrid, en el sector audiovisual y del teatro, la Unión de Actores debería ser un sindicato suficientemente representativo, pues la mayoría de la profesión se encuentra afiliada a este sindicato o no sindicada. ¿Por qué entonces la Unión de Actores se lo plantea como un objetivo de política sindical?

Las razones se ven cuando analizamos cómo se consigue la representatividad en base a la LOLS; en este sentido debemos hablar de los representantes unitarios: delegados de personal y miembros de comité de empresa. Éstos sólo pueden ser elegidos en empresas de al menos seis trabajadores tras unas elecciones convocadas al uso, en las que se presentan listas sindicales o independientes. De esta manera, los sindicatos con suficiente representatividad serán aquellos que tengan al menos el 10% de los delegados de personal y miembros del comité de empresa en un ámbito funcional y territorial determinado (actores en la Comunidad de Madrid).

La solución es por tanto muy fácil: hay que convocar elecciones, pero, ¿cuáles son las características de la convocatoria de elecciones? La primera tiene que ser en el centro de trabajo, con la dificultad que tendría determinarlos en la profesión de actor o actriz; la segunda debe ser centros de trabajo con al menos seis trabajadores, lo cual descarta a las pequeñas compañías (hablamos de al menos seis trabajadores artísticos); la tercera es que se tiene que convocar o bien por un sindicato representativo (la pescadilla que se muerde la cola) o bien por una mayoría de los trabajadores en asamblea (sabiendo todos los ritmos de los actores en época de trabajo, así como la total descoordinación de horarios).

Además se da la paradoja de que en el momento en que se quisiera realizar alguna de las funciones de la representatividad se deberá resolver el número de representantes unitarios y con la gran temporalidad del sector, es posible que la empresa que consiguió unas elecciones a día de hoy no cuente con ningún actor en plantilla dado que no tiene obras en cartel o proyectos en fase de rodaje.

Debemos considerar la opción de que estamos, al igual que en el caso de las relaciones laborales y el régimen de Seguridad Social, ante un sector de trabajadores diverso al general, que debe luchar por el reconocimiento de su derecho a la libertad sindical. Su derecho a construir un sindicato fuerte, con capacidad para imponer condiciones laborales acordes a las necesidades de los afiliados, y autónomo de las centrales sindicales (no por rechazo a éstas, sino por dignidad de la profesión), es decir, un sindicato representativo.

La profesión debe dar el paso del trabajador aislado al trabajador organizado y para ello la lucha sindical es el único camino y necesita de todas las herramientas, incluida, por supuesto, la representatividad.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn