Bandeja de entrada: Patrimonio Teatral

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106-bandejaNuevas acciones para que el teatro sea reconocido Patrimonio Histórico de la Humanidad

Manuel Gallardo

23 de Abril de 2012, restaurante del Teatro Real. Votación, fallo y entrega de los premios Valle-Inclán. 12 de la noche. Se proclama el nombre de la ganadora, una excelente actriz: su nombre, Carmen Machi. El Ministro nos suelta un discursito. Es lo que más les gusta a los ministros, hablar mucho y decir poco. Termina su perorata y se retira del micrófono, recibiendo los parabienes de los cortesanos como si fuera el premiado. Se oye una voz que dice con cierta cautela: “Ministro, a ver si cuidamos el Teatro”. Él mira de soslayo al dueño de la voz y le dice, también con cautela: “El Teatro. Sí, el Teatro”. En este caso habló poco pero dijo menos, desvió la mirada y siguió hacia su mesa envuelto en los parabienes y estrechuras de mano y repartiendo sonrisas llenas de dientes. Supongo que serán suyos, qué envidia.

A nuestro flamante ministro le he visto su espléndida sonrisa en los toros, en el fútbol con los estudiantes, los futuros ganadores de medallas en las olimpiadas… quiero decir por medio de la tele, de los periódicos, que a esos eventos a mi no me invitan. ¡Cuánto les gusta a algunos salir en los papeles! Si supieran el uso que, a veces, se les da… Yo también salgo en los papeles, pero por otros motivos.

Quiero decir, señor Ministro, que la voz que le interpeló en los premios Valle-Inclán, pertenece a un actor, concretamente es mía y, aunque no suelto discursos, me sirve para ganarme honradamente la vida, después de pagar los impuestos que sirven para sostener el país y para pagar parte de su sueldo. Por eso, siempre he creído que los ministros están a nuestro servicio y no al contrario. Ya sé que mi contribución es pequeña, minúscula; entre otras cosas por carecer de trabajo y, con la mayúscula subida del IVA para los teatros, espero trabajar menos y, menos podré colaborar en su estupendo sueldo. No sé lo que cobra, si lo supiera me parecería más estupendo todavía pero si juntáramos las pequeñas partes de todas las personas que contribuyen a que el Teatro sea una realidad muy importante para la cultura mundial y desde luego, mucho más importante que un ministro, por muy de cultura que sea, entre todos podríamos merecer o exigir que el señor Ministro de Cultura nos hiciera un poquito de caso.

No quiero ser injusto, en estos momentos ignoro si el Señor Ministro ya ha asistido a alguna representación de Teatro, como lo hizo a los toros y al fútbol, (El Teatro no es plaza de tercera ni equipo regional). Si ha ido… ¿Le gustó la obra? ¿Le gusta el Teatro? Si le gusta, cuídelo Señor Ministro. Y, si no le gusta, sepa que en España son muchos millones los amantes de él y muchos miles los que ayudan a pagar su sueldo y otros gastos de nuestro país tan necesitado por culpa de políticos nefastos.

¿Se ha reunido con los responsables del Teatro? ¿Con los actores? ¿Lo piensa hacer? ¿Nos dedicará alguna de sus sonrisas? ¿Le interesa la problemática del Teatro? Sepa que tiene la obligación de hacerlo, como también tiene la obligación de contestar a la carta que, desde La Unión de Actores y Actrices, le enviamos el 23 de abril de 2012, firmada por el Secretario General y la misma persona que le dijo: “Ministro, a ver si cuidamos el Teatro” y le contestó “El Teatro. Sí, el Teatro”. Creí que ese “Sí” podía ser algo positivo, pero por el tiempo que ha pasado, veo que no era nada, solo la cola de su discursito nada más.

La carta que le remitimos, no pedía subvenciones, no pedía que no destruyan más nuestra cultura teatral… ¿Qué ocurre? ¿La cultura no hace a los pueblos libres? Tampoco se pedían recomendaciones para entrar de un consejero más en su ministerio. No, sólo pedíamos y seguiremos haciéndolo que, desde su ministerio, se empiece a tramitar, ante la UNESCO y los pertinentes organismos oficiales que el “TEATRO SEA PARTE ESENCIAL DEL PATRIMONIO HISTÓRICO, ARTÍSTICO Y DE INTERÉS CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD”.

Nosotros, desde la Unión de Actores y Actrices, estamos informando por medio de nuestra revista Actores a todas las gentes del Teatro, de las muchas ventajas que esto supondría para todos los que trabajamos en este medio. Mis abuelos, mis padres, mi familia y mi hija, hemos procurado mantener el Teatro a la altura que se merece, hemos visto pasar a muchos ministros. Sentados a la puerta de nuestra casa, dejaron de serlo más o menos pronto, según su inteligencia. Nosotros seguimos colaborando con esta profesión tan bella, que es el TEATRO.

Le aconsejo que lea nuestros tres últimos números. Infórmese, apúntese este tanto mundial. El día que lo consigamos podrá lucirse en todos los medios con su flamante sonrisa, sintiéndose orgulloso de haber hecho algo por el Teatro y nosotros sentiremos que se nos devuelve la dignidad y el honor que en otros tiempos nos era negado. Participe en esta devolución Señor Ministro. Será la mejor manera de cuidar el Teatro.

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