Carta a la profesión: “La cultura es un bien de primera necesidad, defenderla es revolucionario”

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Vivir en un mundo difícil como ciudadano con problemas y carencias en Sanidad, Educación, Desempleo, con leyes hipotecarias injustas, con leyes “mordaza” que oprimen la libertad de expresión, con un país llenito de corrupción, etc., hace que cada actor y actriz tenga la necesidad de luchar por un mundo mejor en la sociedad en que está inmerso. A veces, se nos pide que nos posicionemos en estos temas, como decía Carlos Bardem en una entrevista: “Amo mi profesión pero mi importa más mi país y en la sociedad en que la vivo”.

Y estando plenamente de acuerdo con nuestro compañero, la Unión de Actores y Actrices debe centrarse en la defensa de los actores, porque defender a éstos choca de frente con una sociedad insolidaria. La lucha por obtener nuestros derechos  es revolucionaria en si.

Ningún gobierno democrático ha tenido una política que reconozca  nuestra especificad que es la temporalidad. Se nos ha tratado como si el sector tuviera una actividad continuada. En la mejor situación económica posible, actores y actrices seguiríamos siendo temporales. Porque las obras de teatro se terminan, así como las películas y el cine.

La esencia del sector es ser “Temporal” y las leyes tienen que contemplar esta especificidad.

No podemos tener acceso a tener delegado sindicales elegidos en elecciones libres, la Ley de Libertad Sindical nos lo impide (6 meses de antigüedad, número de trabajadores, etc.) legislada solo para trabajadores de actividad continuada.

No podemos tener las ventajas de ser un sindicato “representativo” pues tendríamos que obtener el 10% de los delegados sindicales de todo el Estado o el 15% autonómicos.

Esto nos incapacita para firmar convenios colectivos (si lo hacemos es por cortesía de CCOO y UGT), no tenemos derechos a ayudas ni a locales públicos. Sin embargo lo que sí tenemos es la representatividad real de los actores y actrices porque tenemos un 60% de afiliados a la Union de Actores y Actrices.

El subsidio de desempleo está pensado solo para trabajadores de actividad continua. Necesitas acumular largos periodos de trabajo para obtener una prestación. La solución sería plantear la Intermitencia francesa, horas cotizadas al año que permitieran obtener una renta hasta el siguiente trabajo.

La fiscalidad tiene que ser diferente, nosotros podemos tener un buen año y dos en la más absoluta oscuridad. Deberíamos tener periodos fiscales de tres años, donde se computara los ingresos recibidos en ese tiempo y se dividiera por los tres años de ese periodo.

Nuestras escuelas públicas no tienen reconocida su titulación de grado universitario, no pudiendo acceder a los bachilleratos escénicos y dejando esta  especialidad a los profesores de sociales. Nuestros profesionales tampoco pueden acceder a estas enseñanzas.

No hay reconocimiento especial a las cooperativas artísticas haciendo inviable la adaptación a la legislación actual que te obliga a que tres integrantes estén dados de alta en la seguridad social haya o no haya actividad. Todo esto sería suficiente para tener una actividad comprometida de cara a un sistema que nos hace ser ciudadanos de segunda clase.

Y además, sufrir el IVA Cultural, la Ley Lasalle de propiedad intelectual y  los injustos recortes a una actividad que generaba un PIB  del 4% con 600.000 puestos de trabajo y que realmente “vende la Marca España”.

La Cultura, valor de primera necesidad, como decía Lorca: “No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.”

Todo esto es por lo que tenemos pelear para dignificar nuestras vidas como artistas, trabajadores y ciudadanos.

 

IÑAKI GUEVARA
Secretario General de la Unión de Actortes y Actrices

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