Centro Dramático Rural, un espacio de trueque…De arte y vida

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trueque-1Esta idea podría resumir la experiencia vivida hasta el momento en el CDR-Centro Dramático Rural que han desarrollado, un grupo de profesionales de teatro en un pequeño pueblo de Cuenca, en Mira.

Todo empezó hace algo más de un año, cuando acudieron, como hacían los cómicos de antaño, un grupo de actores… Ángel Savín, Lucila Maquieira, Malena Polo y Natalia de Pablo, convocados por un director de teatro, Adolfo Simón al que acompañaba su ayudante Luis García para acercarse a un pueblo de Castilla la Mancha. ¿Cuál era el cometido de aquel viaje a ninguna parte?…La casualidad de tener acceso a una vieja casa heredada en el lugar, propició que se hospedasen allí durante una semana y tras acondicionar el sitio y encalar las paredes, se pusieron a jugar al teatro, como hacen los niños, sin más pretensión que disfrutar del juego, pero jugar, para los niños, es algo muy serio.
La convivencia y el reparto de tareas fue algo necesario durante aquellos días; de manera natural se realizó la asunción de cada cometido, cada cual se hizo cargo de aquello que mejor podía hacer.
Risas, comidas y sobremesas de conversación…paseos, ensayos… para todo hubo tiempo; en los pueblos no ocurre como en las grandes ciudades en las que no hay tiempo para nada y se llega tarde a todas partes. En los pueblos las horas pasan a otro ritmo y se multiplican los minutos.

¿Entonces eran unas vacaciones?

No, fue un paréntesis para huir de la gran ciudad y disfrutar de otro tipo de paisaje y relaciones personales. Y ya que casualmente, eran gente de teatro, pues dejar que los personajes habitasen con ellos en la vieja casa del pueblo.
La Casa de Bernarda Alba transcurre en un pueblo, en un lugar con leyes propias, así que… ¿Y si probaban algunas de las escenas de la obra de Lorca?, dejando que se manchasen de las vivencias de esos días entre aquellas cuatro paredes ¿Y cómo llamar a un plato de toda la vida pero con ingredientes de actualidad?, el director lo tuvo claro desde el primer momento, se llamaría…Bernarda al curry.

La semana avanzaba y el experimento teatral iba cogiendo forma. Había que buscar la presencia de la gente del lugar…¿Cómo hacerles venir a una casa vieja a ver una obra de teatro que en realidad era un juego de espejos? Pues invitándoles y como no se pretendía que fuesen a ver a los cómicos que venían de la capital a hacer teatro, pues les plantearon, casi puerta a puerta, que fuesen a ver su teatro, el oficio del actor, en definitiva, lo que saben hacer…Y que a cambio, lo vecinos, trajesen algo que fuese fruto, a ser posible, de sus manos… Unos pimientos, unas rosquillas, cualquier cosa…Ese iba a ser el sueldo de todos los participantes, gracias al trueque.

Y llegó el día, y el pueblo se acercó; hubo que hacer dos pases porque la curiosidad les podía y querían ver qué habían hecho los cómicos en la casa de la Calle Carril. Y tras cada pase se tomó un refrigerio y se habló de teatro, de la cotidianeidad en el pueblo, de la vida…Y cuando se cerró el portón y se abrieron las bolsas que habían traído, la emoción invadió la casa, no solo se había hecho teatro en comunidad y colaboración si no que se había compartido con la gente del lugar una experiencia de vida y en agradecimiento, habían traído, generosamente, muchos frutos de la tierra y de sus manos.

Tras ese día hubo que volver a la ciudad para seguir la dinámica habitual de cada año entre el asfalto…Pasaron los meses y volvió de nuevo el verano y una nueva ocasión para regresar al pueblo de Mira. ¿Y qué se podía hacer este año?…¿Otro experimento teatral que se llevase a allí para mostrárselo?…¿Y si se intentaba implicar a los lugareños para hacer entre todos teatro?…Y así ha sido, este verano se ha propuesto el I Verano Cultural en Mira, en el Centro Dramático Rural, en el teatro de Ca´La Celia…Durante julio y agosto, se acercaron por allí…Magda Labarga, Cristina Verbena, Ángel Savín, Manuel García y Luis García, convocados de nuevo por Adolfo Simón, para compartir experiencias y creatividad con la gente del lugar. No todas las propuestas planteadas se han llevado a término, pero se ha podido realizar de nuevo la fórmula del trueque: Yo te doy y tú me das.

La cotidianidad del pueblo se ha visto, de nuevo, alterada por llegada de los cómicos y así, el verano ha tenido otro sabor…Amable en el homenaje a los mayores del barrio y pícaro en la muestra final del taller de baile con los niños y niñas.
También hubo ocasión de inaugurar la Biblioteca Paulina Ribes en el CDR, para disfrute de jóvenes y niños, con fondos de libros donados por TUUULIBRERÍA http://tuuulibreria.org

Así, la cultura se acercó al pueblo donde siempre debió estar como alimento necesario para los ciudadanos.
¿Qué pasará el verano que viene? ¿Por qué no dejamos de esperar a que nos convoquen para hacer aquello que deseamos y ponemos en marcha iniciativas de intercambio? Cultura a cambio de pan!…En el CDR-Centro Dramático Rural ha sido una realidad: ¡Soñemos proyectos…construyámoslos entre todos!.
http://centrodramaticorural.wordpress.com

Autor: Simón Ribes

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