Chispazos de antaño: La herida luminosa

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Foto: Archivo Antonio Vico

El teatro sobre conflictos religiosos –dentro de un orden- fue muy popular durante gran parte del siglo XX. El divino impaciente, de Pemán, estrenado en plena Segunda República, se adentraba en la vida de San Francisco Javier. Fue un éxito clamoroso que se prolongó durante varias temporadas.
La herida luminosa, un drama de Joan de Sagarra estrenado en 1954, le valió al autor el Premio Nacional de Teatro. La versión castellana de Pemán llegó al teatro Lara de Madrid en diciembre de 1955 con un reparto espectacular encabezado por Rodero, Rafael Rivelles, Asunción Sancho y Francisco Pierrá. Estuvo en cartel casi diez meses seguidos. Ante el éxito, el empresario Conrado Blanco montó una segunda compañía para hacer gira. Se presentó en Sevilla en el mes de febrero de 1956. La fotografía corresponde a esta compañía y en ella vemos a Ángel Terrón, Gabriel Llopart y Jorge Vico. También actuaban Esperanza Grases y Angelines Puchol.
El joven Vico falleció con poco más de cuarenta años. Sus compañeros siguieron en activo durante muchos años. No me atrevería a asegurar que alguno sigue vivo. Llopart falleció en 1993 y Grases dos años más tarde.
El drama se repuso en el teatro Maravillas el año 1966 con la sobrina de María Guerrero y fue llevado al cine en dos ocasiones. La primera en 1956, con dirección de Tulio Demicheli, y la última en 1997 por José Luis Garci.

Antonio Castro

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