Chispazos de ayer : Dalí en el teatro

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Antonio Castro

En julio del año 1972 se estrenó en el teatro Alfil, que se había rescatado poco antes del cine, un espectáculo vodevilesco que se convertiría en uno de los grandes éxitos de taquilla previos a la Transición: Charly no te vayas a Sodoma. Fue una idea de Luis Portolés, con música de Domingo Palacio, y Justo Pastor, que dirigió el espectáculo, burlando sorprendentemente a la todavía implacable censura.

Justo Pastor y Salvador Dalí en el teatro Alfil.

Los llenos en el Alfil fueron diarios y despertaron la curiosidad de personajes de todo tipo. En otoño del 72 Salvador Dalí se encontraba en Madrid y escuchó comentarios sobre el divertido montaje. Ni corto ni perezoso se presentó en el teatro, ataviado con la “sencillez” que le caracterizaba y que se aprecia en la foto. Junto a él, en primer término, aparece Justo Pastor, un personaje peculiar de la escena española en la que comenzó de la mano de Tamayo.

Estuvo en los comienzos del café-teatro, un movimiento que nació el 30 de marzo de 1969 en Lady Pepa, un local de la calle San Lorenzo. Después, en unión de Víctor Andrés Catena, seguiría por otras mini salas, como Patio de Reyes, donde estrenaron en 1971 La tentación de Antonio. Fueron también décadas en la que dirigió numerosas comedias para los teatros madrileños: Los nuevos burgueses (1967); Dueña y señora (1967); Las de Caín (1967); Puede ocurrir mañana (1974); Los americanos buscan la paz (1975) y Las corsarias (1985).

Estas locas aventuras de Charly se pasearon por toda España durante años. Retornaron a Madrid, primero al teatro Alcázar, y luego al desaparecido Cómico. Aún en 1987 se hizo una reposición en el Nuevo Apolo, que ya no tuvo la aceptación inicial.

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