Con su propia voz : Un cómico en la carretera

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Paco Merino recibió el
premio de la Unión de
Actores por toda su
carrera

“Mi primer contacto con el teatro fue en mi colegio de los frailes de La Salle. Teníamos un teatrito que no estaba nada mal, y que a mí me parecía un recinto mágico, lleno de luces de colores y decorados de tela pintados en perspectiva. El problema es que se representaban adaptaciones de la galería salesiana, ‘solo para chicos’. Y claro, sin chicas aquello me parecía un tanto aburrido. Aunque algo del venenillo del teatro se me quedó prendido.

Ya en la adolescencia, el venenillo del teatro empezó a extenderse por todo el cuerpo y el alma. Y empecé a notar sentimientos amorosos hacia esa hermosa profesión que yo veía como una bellísima mujer, atractiva, seductora, fascinante y mágica. Tan atractiva, bella y fascinante que la juzgué inasequible para un tímido adolescente de posguerra. Y así estuve años adorándola en silencio.

Al final de esta época inicié tímidos coqueteos que, para mi sorpresa, vi correspondidos. Y como el amor todo lo puede, me lancé con los ojos cerrados a su conquista. Empecé como un enamorado torpe en mis comienzos… desorientado en mi búsqueda… hasta que un día, venciendo mi indecisión y mis temores, le juré amor eterno y dedicarle toda mi vida.

Y nos fuimos a vivir juntos.

Durante muchos años hemos sido una pareja perfecta. Y como todas las parejas tuvimos luces y sombras. Luces porque juntos compartimos escenarios, platós, giras, aplausos, risas y lágrimas… y compañeros, que a lo largo de los años son mis amigos del alma. Y en fin, muchas cosas hermosas. Y sombras porque… (bueno esta parte se me ha borrado del papel, y tampoco lo tengo ahora en la memoria. Pero haberlas, hailas. No todo va a ser maravilloso). Continúo leyendo.

Cuando me dieron la noticia de este premio sentí mucha alegría y también un poco de tristeza. Alegría por el reconocimiento a mi labor de tantos años, y tristeza porque soy consciente de que me he hecho mayor. Y el hacerme mayor me da, a su vez, alegría y tristeza. Alegría por comprobar que aún sigo en activo, y en condiciones razonables. Y tristeza por pensar que ya me queda menos tiempo para seguir disfrutando de esta maravillosa y apasionante historia de amor.

Gracias, profesión mía, por haber llenado mi vida de sentimientos e ilusiones.

Gracias, mi amor, por todas las vidas que me has hecho vivir.

Te querré siempre.”

Paco Merino

P.D.

Paco Merino nos confiesa que no en vano compara la profesión actoral con una hermosa mujer, pues es un apasionado del género femenino.

¡Gracias, caballero!

Y un mensajillo para los cómicos del mañana de su parte: no olvidéis el verso, que hace el teatro y… aligera la vida de sus cargas.

Actores

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