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Juan Vinuesa


Naranja Completa.

Hay pequeños pasos que aportan firmeza al camino. Pasos dados con ambición pero sin la codicia que usurpa la creación artística, aquélla que convierte la delicadeza de un proceso en un apático resultado.

Ésta es la filosofía de Tenemos Gato, una compañía que se ha hecho un hueco en el panorama teatral gracias a una excelente adecuación a las variables necesidades del mercado.

Pero todo tiene un origen y, todo origen, una fecha. En este caso, 2005, año en el que Cristina Rojas, Juan Alberto Salvatierra (miembro por entonces de la compañía) y Luis Felipe Blasco Vilches montaron: Con problemas de doblaje. La obra quedó guardada en ese lugar donde quedan las primeras experiencias y, a veces, plantan una revolucionaria semilla de lo que será un proyecto de mayor envergadura. Tres años después, en la madrileña Liberarte, volverían a ponerla en escena, “pero la obra no había crecido con nosotros”, señalan. Sin esperarlo, este montaje se había convertido en un medio para alcanzar un preciado fin: la constitución de Tenemos Gato como compañía: “Si un viaje de mil días comienza con un paso, el nuestro fue con esta función”, apuntan. Para este debut Salvatierra fue el director y Rojas y Blasco Vilches los actores, roles que mutarían con el proceso.

El arte define cargos

Luis Felipe Blasco Vilches se encargó a partir de entonces de la dramaturgia, Juan Alberto Salvatierra de la dirección y Cristina Rojas mantuvo su puesto como actriz, al que sumó el de productora y distribuidora. Y llegó un nuevo fichaje: Homero Rodríguez, a quien Rojas había conocido en la Escuela de Cristina Rota, donde ambos se formaron como actores. El equipo estaba al completo, sólo hacía falta un último paso: el empuje hacia la profesionalización de sus impacientes talentos. Y ese paso fue un curso que impartieron Mónica Runde y Nur Al Levi sobre producción y distribución teatral, taller que pasó a ser “la Biblia que no sabíamos, que necesitábamos”, según recuerda Rojas.

Sólo había que buscar una obra con la que lanzarse y dar mayor recorrido en el panorama teatral a la formación y experiencia que habían adquirido. Recorrido que fue posible gracias a La naranja completa. Según cuentan, “podemos decir que el prólogo de la compañía fue Con problemas de doblaje y La naranja completa, el primer capítulo”. Un primer capítulo que tendría la autoría textual de Blasco Vilches, la dirección de Salvatierra y la interpretación de Rojas y Rodríguez.

Luis Felipe Blasco Vilches es una de las realidades escénicas cuyo arco artístico no cesa en su repunte. Su trabajo se ha repartido en diferentes disciplinas como la poesía, los videojuegos o la televisión pero, principalmente, ha desarrollado su vocación en el teatro. El denuedo que ha puesto en estos campos ha sido recompensado con premios como el Luis Barahona de Soto de Teatro infantil o el García Lorca de Teatro, certamen en el que resultó finalista en la modalidad de poesía en dos entregas. La pluma del autor se caracteriza por poseer un cruel aguijón no exento de humor y sensibilidad con el que pasa de la comedia a la tragedia en un implacable tránsito.

Juan Alberto Salvatierra es otro de los artistas de mayor calado en la escena andaluza. La responsabilidad está distribuida a partes iguales entre la autoría teatral, la dirección escénica y la interpretación. Como actor, ha participado en El perro del hortelano de Mirada Sur, ha dirigido espectáculos como NN12 o Y a ti, ¿qué te da miedo?, para Remiendo Teatro y posee premios como el Romero Esteo, en su edición de 2002, gracias a su texto El rey de Algeciras, o el Rafael Guerrero, en 1999, otorgado a Por feo. Según los integrantes de la compañía, Salvatierra imprimió “un sello muy personal a la función, y la hizo crecer más allá del texto gracias a su saber hacer”, un texto que el director pasó del libreto a las tablas en sólo tres semanas.

La naranja completa se preestrenó en Madrid en diciembre de 2008 en la Sala Tarambana; en febrero de 2009 tuvo lugar su estreno en la Sala Imperdible de Sevilla, en el marco del VI Festival “El teatro que viene”. Tras este paso inicial llegó la Muestra de Teatro Andaluz del Puerto de Santa María, en noviembre del mismo año y, con ella, la detonación en la industria del trabajo de la compañía. “Nadie sabía quién era Tenemos Gato y escuchar las risas de los programadores era lo que necesitábamos para empezar con fuerza”, recuerdan.

La función se sitúa en el momento en el que la búsqueda de pareja se transforma en necesidad y la prisa de ese deseo, en urgencia. El texto de Blasco Vilches y la dirección de Salvatierra se valen de la risa como vehículo transmisor de la desazón que, en ocasiones, llega con la edad al contemplar las expectativas que se tenían y no se han cumplido. La obra encubre uno de los más duros conflictos de identidad: quién soy frente a quién quise ser. El éxito del texto lo refrenda la cuarta temporada en Madrid, acogida en la Sala Triángulo hasta el 22 de octubre, tras programarse el pasado año en el Pequeño Teatro Gran Vía.

El número de funciones supera ya las 130 y sigue en constante aumento. La experiencia adquirida hizo que en 2010 llegase un descarado hermano con el que avisar al mundo de la escena que seguían allí y su constancia iba muy en serio. Su nombre: …y estoy guapa.

Un ingenio en progresión

El montaje más reciente de Tenemos Gato, …y estoy guapa, aportó la colaboración con uno de los nombres más reconocidos de la escena española: Julio Fraga. Hablar de Julio Fraga es hacerlo de 25 años de trabajo, de esfuerzo y tenacidad, trayectoria madura e ilusión intacta. Fraga era el director perfecto para afrontar un segundo proyecto, pues uno de sus reconocidos valores es transmitir a los jóvenes las herramientas adecuadas para perseverar en esta dura profesión. Director, productor, actor y pedagogo se afana desde hace años en unir al gremio y romper los límites. Sin advertirlo, ni hacer gala de ello, se ha convertido en uno de los profesionales que mayor dignidad han dado al teatro y su oficio en este país. Todo esto lo ilustra la manera en la que los actores españoles (jóvenes y consagrados) hablan de él y lo prueban, además de sus trabajos, las iniciativas pioneras que llevan su nombre. Claros ejemplos son la organización del I y II Encuentro de actores y directores con textos, precisamente, de Blasco Vilches o la creación en las redes sociales de un exitoso foro de encuentro profesional en el sur: Actorsandalucía.

A lo largo de su carrera Fraga ha dirigido proyectos de gran envergadura como El rey de Algeciras y Combatientes para el Centro Andaluz de Teatro o Después de Ricardo para Avanti Teatro. Es el actual ganador del Premio Unión de Actores e Intérpretes de Andalucía y posee otros como el Premio del Público en el Teatro Cánovas por El indiano, en 2008 o el Premio RTVA a la mejor producción audiovisual por Ulises. Los miembros de Tenemos Gato insisten en la sutilidad que Fraga ha impreso a …y estoy guapa, espíritu que delatan las palabras del director que opina que el montaje “transmite un mensaje de esperanza y positivismo sobre la felicidad, una llamada a la reflexión del ser humano y un saber mirar hacia adelante sin arrastrar el pasado; un querer compartir la vida con los que te rodean y un no pagar tu pasado con las personas del presente”.

Sobre las tablas repiten Cristina Rojas y Homero Rodríguez, dos actores que también mantienen una trayectoria ascendente y paralela a la de la compañía. La malagueña Rojas ha trabajado con compañías de la talla de Els Comediants, Dante Teatro o la granadina Remiendo. También ha participado en producciones audiovisuales como Paquirri o El club de los suicidas. Por su parte, Rodríguez ha hecho lo propio en series como Planta 25, Arrayán o los montajes teatrales Don Juan Tenorio (Zorrilla) de Síndrome Darío o NN12 de Remiendo Teatro, compartiendo en ambos reparto con Cristina Rojas. El singular encanto de ambos artistas sobre las tablas es esencial para dar vida al teatro de humor y compromiso que cuenta Tenemos Gato.

Los actores en …y estoy guapa dan vida a una pareja que asiste al momento en que su vida en común se rasga y pasa de la rutina al calvario de la incertidumbre sobre el futuro. Sobre un futuro. El empeño por contar esta historia era tal que se buscaron las alternativas al dinero: “Hicimos las cuentas con la voluntad de que, si no había subvención, habría montaje, aunque arriesgásemos todo”, explican. El recorrido de …y estoy guapa no ha hecho más que comenzar su gira nacional y a La naranja completa le queda algún trazo más para completar su horizonte, pero ya tienen entre manos su tercer montaje: ¿Cuchara o tenedor?, compuesto por dos monólogos independientes y complementarios. En ambos se denotan distintos prejuicios que están muy presentes en la sociedad y aluden a temas como la inmigración, la homosexualidad o la igualdad de género. El primero de estos monólogos, A bombo y platillo se preestrenará los días 9 y 10 de diciembre de 2011 en la madrileña Sala Triángulo para hacer una puesta de largo en enero en este espacio. El segundo de los monólogos De pelo y pluma se estrenará en primavera.

Una nueva forma de reinvención para que la crisis que afecta al sector no les haga caer en la desidia; una nueva razón para demostrar que, en el éxito, el camino del esfuerzo no lo es todo, es lo único.

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