Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Los trabajadores de la cultura, el espectáculo y medios de producción afines (guionistas, actores, técnicos, dobladores, figurantes, bailarines y representantes) se reunieron por primera vez el pasado 12 de marzo en Asamblea General, abierta a todas las especialidades del sector, en el Teatro María Guerrero, en la que se decidió secundar unánimemente la convocatoria de Huelga General del 29 de Marzo. Ésta ha sido una decisión crucial de la Coordinadora de Trabajadores y Trabajadoras del Espectáculo, que ha nacido con el impulso de las organizaciones abajo firmantes y llama a todos los trabajadores del sector a unirse, estén o no afiliados a alguna organización.

El momento actual de recortes generales en la inversión, creación de empleo y sostenimiento de “lo público” (educación, sanidad, cultura, televisión pública, transporte, servicios sociales) hace urgente la unidad de todos los que trabajamos cada día para dejar claro que no estamos de acuerdo con estas políticas, que existen otras alternativas y otro modelo social.

El sector de la cultura, el espectáculo y el entretenimiento es un sector muy tentador a la hora de meter la tijera. Somos precarios, casi todos temporales… Pero somos necesarios. La cultura representa el 5% del PIB. La política de ajustes emprendida favorece a los de siempre y aun más si la cultura es despreciada, disminuida y apartada. Nunca saldremos de una crisis empobreciendo al país, obligando a emigrar a los investigadores, a la gente mejor formada y embruteciéndonos.

Por tanto, los trabajadores hemos exigido con la Huelga General que se retire la Reforma Laboral, que sólo busca hundirnos en un trabajo con peores condiciones. La reforma trae más paro y peor trabajo, da el poder absoluto a las empresas para despedir, bajar sueldos e incumplir los convenios, y trae indignidad y pobreza.

Los trabajadores de la cultura y el espectáculo no nos vamos a quedar al margen. Los derechos que nos ha costado tantos años conseguir los vamos a defender. En la realidad nos los niegan muchas veces, pero ahora, además, el Gobierno pretende legalizar su destrucción.

Nos hemos unido a esa marea multicolor en defensa de nuestros derechos y de nuestra dignidad.

De nosotros depende. 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn