Crónica, Nos toca

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Acampada Sol15mMe ha tocado, te ha tocado, NOS TOCA pedir cultura emocional para cambiar los valores.

La guerra de las imágenes es una tragicomedia en la que Marte, obseso de la verdad a la fuerza, quiere ser actor, pero no puede porque sólo tiene las emociones de la guerra, por lo que le pide a Júpiter un trueque con el diablo, de Madre Teresa de Calcuta por Constantin Stanislavsky y Michael Chejov. Los maestros de teatro le obligarán a provocar la prohibida guerra de los dioses grecorromanos para que compartan las emociones de sus reinos con él, haciéndose así actor; a costa de perder su rango, sin saberlo, y convirtiéndose en un humano libre de sentir.

Cuando en 2005 empecé a escribir esta obra, jamás pensé que la forma de estructurarla y de jugar con los personajes sería, años después, una metáfora de la indignación social actual y de la crisis global. Pero sí sabía que quería enfrentar a un protagonista a la libertad de sentir, a la posibilidad de ampliar su cultura emocional, durante la función, y hacer una oda al mundo de la técnica actoral. En esa época es lo que estudiaba, aquella interpretación en la que la técnica desconoce la pedagogía y cae en el descalabro personal para conseguir un resultado artístico. Logré resultados, pero casi me quedo en el limbo. Cuando entendí que la misma técnica que había aprendido podía ser mi medicina, me especialicé en teatroterapia, sané y la guerra de las imágenes se convirtió en una oda al mundo de la interpretación actoral como medio sanador del individuo.
Liberación de la cultura emocional

El teatro tiene dos caras, puede pertenecer también a este mundo actual de la dominación e imposición. Pero ha llegado el momento: ¡Nos toca! Hay que liberar la cultura emocional, abriendo los ojos, en pleno siglo XXI, a los ingredientes humanos que liberan al individuo. Entre ellos, la fe como medio creador de creencias, el pensamiento y la imaginación como medio del sentir y la observación emocional, la memoria físico-emocional misma… todos ingredientes creadores de la realidad interior, y después de la realidad común, si ésta es comunicada y acordada, o por desgracia, impuesta.

Todos los ingredientes del ser humano, los mismos que se pueden utilizar para crear personajes o emociones, son la llave vivencial para romper con el absolutismo de las creencias creadas. Son la llave a tomar para romper con este impulso bestial de dominación al que se hace tanto caso aún, desde hace millones de años, como única forma de destacar.

Sí se puede “autocrear” valores y aprender a conectar con nuestro instinto a través de las emociones. Sí se puede romper con las relaciones de imposición. El arte es el mundo de la creación emocional, del autoconocimiento, el mundo donde cada uno puede autogestionarse y perder el miedo a sí mismo, donde cada uno rompa con el absolutismo de las creencias y entienda que nuestro mundo interno es creador, y que por muy común que se haga, no puede volverse absolutista con la creación de los demás. No se trata de cambiar sólo lo de fuera, sino lo de dentro, apoderarnos de lo que siempre ha sido nuestro: las imágenes, la fe, la memoria emocional física… romper así con este impulso que nos ha llevado a esta situación social surrealista, ladrona de los bienes necesarios, de la conexión con una realidad común beneficiosa para todos.

Me ha tocado y doy gracias… Aquí llega Marte, de la mano del 15M, del movimiento global Occupy, de #NOSINCULTURA, de la Unión de Actores, de la Marea Roja, de la comisión de traducción del 15M Madrid que tradujo la obra al inglés, del grupo de teatro 15M, un grupo sin un duro, que la ha estrenado en la misma puerta del Sol este pasado 15 de mayo, de los profesores que la han leído en escuelas y los artistas, ante ayuntamientos; de la gente del mundo que ha traducido el monólogo de Marte a más de 12 idiomas, de los anónimos, los intelectuales y los famosos que lo leen y se graban, o lo cantan para pedir un cambio de valores… de nosotros los que podemos liberar el sentimiento…

AHORA NOS TOCA, TOCA LA MAREA ROJA, LANZARNOS A LA CALLE, GRABARNOS LEYENDO A MARTE, reivindicar un cambio de valores porque la cultura y el arte son bienes necesarios para una sociedad sana, para una buena realidad interior de cada uno…

NOS VEMOS EN LAS CALLES, NOS VEMOS EN LA RED. HAGÁMONOS VISIBLES.

ME HA TOCADO, TE HA TOCADO, LE TOCA AL ARTE… SIEMPRE SANADOR…

LA GUERRA DE LAS IMÁGENES DEBE EMPEZAR. ¡NIBIRU!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn