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Manuel Gallardo

Pedimos el reconocimiento oficial para el TEATRO
como parte esencial del patrimonio histórico,
artístico y de interés cultural inmaterial de la humanidad

“Érase una vez, un hombre a una nariz pegado”, que habiendo llenado su mente de cuentos, vivencias y recuerdos, decidió un día en los tiempos, de más allá de “María Castaña”, contarlos a las gentes.

Se subió a una piedra y a todo el que pasaba por el camino le narraba sus historias y peripecias; al principio no le hicieron mucho caso, pero al cabo de unos días empezaron a rodearle grupos de personas que se quedaban embobados y reían o lloraban, según sus relatos y aplaudían dándose bofetadas, que era la forma de aplaudir en esa época y se daban patadas, cuando no les gustaba (qué tiempos).

Así nació el actor

Pero un día se le acercó alguien de distinta tribu y le sugirió la idea de que contara las historias que otros sabían, nuestro hombre las aceptó, las relató y…

Así nació el autor

También ocurrió, que otro, vestido con pieles a la moda, y portando una varita de colmillo de mamut, como se repetía en tonos y gestos, al contar las historias, le hizo algunas correcciones y…

Así nació el director

Como a veces llovía el jefe de una de las cuevas más grandes, le ofreció, que contara sus prehistorias en ella, allá se fue nuestro cuentista y el público ya no se mojó. Claro que tuvo que pagar la entrada en especies, y…

Así nació el empresario

Como en todas las cuevas, la luz era escasa y un iluminado, bombero de la época aportó unas antorchas, y…

Así nació el luminotécnico

Otro le cambió las pieles que vestía, adorno el entorno, colocó unas piedras para que se sentara y…

Así nació el escenógrafo

Y en torno a esas fábulas, historias, cuentos o leyendas, fueron naciendo, peluqueros, maquilladores, representantes, sonidistas… y otros muchos que milagrosamente tratan de vivir de los que cuentan historias.

Y a los recitadores de esas historias, cuentos o leyendas, se les llamó “titiriteros” y “cómicos de la lengua”; se decía de ellos que “no se les enterraba en cristiano”, eran “gentes de mal vivir” y algunas descalificaciones más. Pero ahora somos ACTORES y portadores de la cultura. Ya va siendo hora de que se reconozca lo que representamos para el TEATRO y para la sociedad.

Por eso PEDIMOS, y lo hacemos con la fuerza de la razón, que el TEATRO sea reconocido como “PARTE ESENCIAL DEL PATRIMONIO HISTÓRICO Y DE INTERÉS CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD”.

Lo PEDIMOS, al igual que lo han hecho “los Toros”, “El Flamenco”, “Los Castells”, “El Canto de la Sibila”, “La Cetrería”, “La Cabalgata de Alcoy”… y otras que ya lo han conseguido o están por conseguir.

Lo PEDIMOS porque el TEATRO es Cultura Universal, y debe estar reconocido como tal.

Lo PEDIMOS porque los Actores hacemos Cultura y somos la fuente del Cine, la Televisión, el Doblaje…

Si al Cine se le considera el “Séptimo Arte”, ¿qué Arte es el TEATRO?

Lo PEDIMOS, en definitiva, porque ejercemos la profesión más antigua del mundo.

P. D. Cuando el TEATRO nació no había PUTAS.

Continuará…

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