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Vanessa Espín

Las injusticias que se producen en esta profesión hacen necesaria una Unión de Actores, comprometida con todo el gremio, especialmente con los actores de abajo, a los que no les ampara un nombre ni cuentan con un representante que los defienda, en definitiva, los más vulnerables a los atropellos de una industria cada vez más deshumanizada.

La cultura nos hace libres, el avance social y democrático de un pueblo está sostenido en su cultura. La política neoliberal, que no cede en su avance y hasta parece crecerse en la crisis, no para de hacer recortes en cultura y en educación, como si estas dos materias fueran secundarias y sólo supusieran gastos inútiles frente al rescate de bancos y entidades financieras. Esta política afecta a nuestra profesión y a nuestro sindicato de manera directa: nos recortan la cultura, las ayudas, las becas, y con ello, la posibilidad de aprender y de crear.

Este país necesita una política teatral, un pacto de estado del teatro que lo libere de estar condicionado por los cambios de gobierno. Una ley aprobada por el congreso de los diputados que contemple el desarrollo de la actividad teatral en todos sus ámbitos.

En este sentido, desde la secretaría de cultura y formación vamos a entablar relaciones con diversas instituciones, colectivos y asociaciones para propiciar una serie de debates o jornadas que deriven en la elaboración de un borrador de ley del teatro que se oponga con propuestas bien pensadas al recorte y desorden actuales, ofreciendo un modelo viable y digno. Si este compromiso es posible se hará en esta legislatura, pero suponemos que no va a ser fácil y puede que quede pendiente para la siguiente, ya que no depende de nosotros sino de nuestros gobernantes.

La nueva política cultural del sindicato contempla también la organización de cursos, charlas y encuentros, a poder ser muy baratos o casi gratis, que posibiliten la formación continua de las personas afiliadas a lo largo del año. Queremos también conseguir que los afiliados al sindicato puedan entrar a teatros de titularidad pública pagando un precio simbólico y que cubra el pago de derechos de autor.

Estamos estudiando la posibilidad de cesión de locales en los teatros y su colaboración para mejorar y abaratar la realización de cursos de teatro. Queremos también intentar abrir las compañías públicas y privadas de teatro, mediante cursos que éstas realicen con nuestros afiliados, buscando el intercambio de conocimientos, procesos y experiencias. Estamos trabajando en la elaboración de un proyecto de autoempleo con la FRAUM, de clases de teatro (infantil y para adolescentes, así como de iniciación para adultos) en los barrios.

Éstas son las líneas de arranque del Paln de Acción de la secretaría de cultura y formación: la lucha por lo público, por una cultura pública y de calidad, y el compromiso con la formación y acceso a la cultura de nuestro gremio. Este proyecto empieza a caminar solo, pero nos pertenece a todas las personas que nos interesamos por la cultura, por eso en breve se abrirá la comisión de cultura, para que entre todos y todas empecemos a construir en compañía. Como decía Bertold Brecht: “Lo que ha hecho el hombre puede ser modificado por el hombre”. Es posible otra sociedad y otra cultura, pero eso exige movilización, conciencia y decisión.

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