Defender la cultura es como defender el aire o la luz del sol

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Defender la cultura es como defender el aire, la luz del sol, las corrientes del océano. Parece imposible para cualquier ciudadano o ciudadana de bien que haya que reivindicar algo tan vital, que aporta tantos beneficios al alma y que forma parte indispensable de nuestra identidad colectiva e individual, pero como todos sabemos, los trabajadores de las industrias culturales no vivimos buenos tiempos.

Porque la cultura no solo es la manifestación íntima, emocional e intelectual, de aquello que nos singulariza como seres humanos, sino también el motor de miles de empleos directos y un dinamizador económico sin igual.

Por tanto, lo lógico sería pensar que la industria cultural debería ser protegida. Al menos igual que otras industrias o sectores que cuentan con ayudas directas o con impuestos que gravan a los productos extranjeros. Sin embargo, en nuestro país, y por efecto de la crisis y de las nefastas políticas del gobierno en materia cultural, los creadores vemos cómo los recortes van mermando nuestras posibilidades, cómo se bajan nuestros sueldos, cómo se precarizan nuestras condiciones laborales… Y al igual que cualquier tipo de trabajadores, nos quejamos pero no solo no se nos da respuesta, sino que se nos ataca. Algo tan simple como defender nuestros derechos de autor es utilizado por sectores interesados para convertirnos en el enemigo. Y así seguimos luchando, intentando que la opinión pública entienda que tenemos que defender nuestro modo de vida, intentando que el gobierno entienda que por poco que le guste la cultura debe proteger los múltiples beneficios que emanan de ella. Tan enconadas están las posiciones que ya no pedimos solidaridad o apoyo, sino simplemente respeto.

Por eso, porque esta época es especialmente difícil, se hace imprescindible que todos los que trabajamos en esta vilipendiada familia de la cultura nos unamos y logremos transmitir la grandeza de nuestro trabajo. Como decía Kennedy, hay que hacerlo, no porque sea fácil, sino precisamente porque es muy duro. Si lo conseguimos, los ciudadanos y las ciudadanas españolas del futuro volverán a apreciar la cultura del mismo modo que disfrutan del aire, o de la luz del sol. Trabajemos juntos para conseguirlo.

 

Ángela Armero (Presidenta de ALMA Sindicato de Guionistas)

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn