Diario de una actriz: “El presente es un regalo”

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Me pesa el presente. Me pesa mucho mi presente.

Un día, una amiga me dijo- El presente se llama presente porque es un regalo – Y después de soltarme esa perlita como si de un txupito de Tequila se tratara – de golpe y sin pensarlo – mi amiga le dio un bocado al dürüm de falafel que tenía entre sus manos y se quedó mirando a la nada. Su revelación no tenía ninguna importancia para ella. Como si su presente estuviese completo con ese menú barato de Lavapiés. Es muy fácil sermonear cuando te quedan veinte minutos para volver al trabajo rutinario.

Desde entonces y desde que me rechazan continuamente en los casting de publicidad, no puedo dejar de pensar en mi presente. A mí el presente me pesa mucho. Me pesa tanto como el que recibo el día de mi cumpleaños, cuando mi familia me llama para gritarme al unísono – ¿¡Cuándo te vemos en la tele!? – Pero sé que lo hacen con amor. Y pienso, menos mal que lo hacen con amor.

Me gusta trabajar de actriz. Quiero decir, me gusta ser actriz. Es decir, ser yo y ser actriz. Es que no sé cuándo termina lo uno y comienza lo otro ¿Soy actriz mientras escribo estas palabras? ¿Soy actriz cuándo salgo a la terraza de mi casa para despedirme del borracho que ha pasado la noche conmigo y del que ignoro su nombre? O, ¿soy yo la que hace aspavientos desde la terraza? Es agotador ser actor y actriz. Porque los actores y las actrices somos personas que tendríamos que hacer terapia, pero no estamos obligados porque somos graciosos. Es como si tienes el título de Monitor de Ocio y Tiempo Libre. Si te encuentras al lado de alguien que sufre un ataque al corazón puedes reanimarle, pero por ley, no estás obligado.

He conocido a gente que no quiere salir con actores. Dicen que estamos todo el día fingiendo e interpretando. Mi madre dice que no le extraña que esté soltera. Dice que si fuese una chica universitaria tendría muchos novios formales. Y que si trabajase en una oficina tendría hasta hijos. Hace unos días me preguntó si ya había pensado en mi plan B. Al principio pensé que bromeaba, que ya habíamos superado esa etapa. Pero no, hablaba muy en serio. Yo le dije que todavía tenía esperanzas de entrar en la compañía del Centro Dramático Nacional. Mi madre, insistió – ¿De verdad, hija? – Entonces empecé a reír nerviosa y la tranquilicé, diciendo – Madre, no pasa nada. He pensado que si este año no resulta del todo bueno, me pongo en contacto con una ONG y me voy a Cabo Verde a ayudar a las personas. Con mi currículum podría dar clase de teatro a niños pequeños – Mi madre dejó de hablarme durante diez minutos. Creo que fue cuando dije “ONG”. Hasta que nos encontramos con una amiga suya, que nos contó como su hija estaba agobiadísima estudiando para las oposiciones del Banco de España. Entonces ahí, justo en ese preciso momento, mi madre clavó sus pupilas en las mías y me dijo – Lo ves, hija, lo ves. A esto me refiero con tener un plan B – Yo moví la cabeza como si estuviese de acuerdo con ella, pero no me había enterado de nada. Mi imaginación seguía viajando a Cabo Verde, dónde yo era profesora en la aldea y llevaba pulseras de colores que mis pequeños y morenos alumnos habían fabricado para mí.

Hablando de todo un poco, no me he presentado. Me llamo Penélope, un nombre con estrella o para estrellarte, según el día. Esto que estás leyendo mientras estás en el baño y miras quién ha cambiado su foto de perfil del whatsapp, es una recopilación de chorradas de actores y actrices.

Hace unos días puse fin a mis vacaciones involuntarias. Esas vacaciones que surgen porque no tienes trabajo, ni quehaceres artístico-culturales-cuánto-cuesta-trabajar-en-este-país-como-actriz-y-como-actor.com. Así que, antes de salir a la calle con el tabaco de liar y liarme a cañas, he decidido plantar cara a mi presente y hacerme este regalo. Señoras y señores, atención. Les presento una nueva y gratuita terapia grupal. Dirigida a aquellos ojos que quieran leer mientras están de bajón, de resaca o se hayan cansado de leer los anuncios de soloactores y clandestino. Si causa furor, podríamos realizar una serie web, un par de chapas con mi cara y un hit para la próxima gala de los premios de la Unión de Actores y Actrices. Pero estas, son solo ideas a futuro.

Me pesa el presente. De verdad, me pesa mucho el presente.

Voy a llamar a mi madre, a ver qué se cuenta.

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