Diez años sin la sala Candilejas

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En junio de 2004 cerraba la sala Candilejas tras 23 años. Habíamos abierto pocos días después del 23F, en marzo de 1981. Absurdino llevaba ya varios años presentando su espectáculo En Algún lugar te espero en diversas salas madrileñas. Walt Whitman, Lorca, Cernuda, Kavafis, Gil de Biedma… aportaban los textos de un espectáculo abierto, íntimo y directo donde el actor-clown interactuaba continuamente con el público.
Por el escenario de Candilejas pasaron Rafael Álvarez El Brujo, Pedro Reyes, Pilar Massa, Antonia Sanjuan, Secun de la Rosa, Angel Egido, Izaskun Azurmendi, Tela Katola, Balbino Lacosta, Goizalde Nuñez, Eduardo Aldán, José Luis Mosquera y un larguísimo etc porque veintitrés años dan para mucho. Cada fin de semana Ninetto y Absurdino hacíamos las delicias de un público entusiasta que nos proporcionó las mejores noches de nuestras vidas. Como olvidar esos momentos mágicos en los que la intervención del público y nuestras delirantes improvisaciones hacían nacer nuevos gags. Era imposible aguantar la risa en el escenario….
Ninetto y Absurdino estrenamos en Candilejas funciones memorables como Johnny Guitar, El Puente de Waterloo, Las mil y una noches, Una rubia para un gangster, Bacanal, El Condenado a muerte, Poeta en Nueva York, Valentín en el Limbo y tantas otras. Tomábamos prestados diálogos del celuloide y los combinábamos con la poesía lírica y amorosa, todo ello en clave de parodia. Éramos payasos de cabaret, payasos de la noche.
Candilejas era un homenaje vivo al cine, al teatro, a la poesía. Un espacio de libertad y de promiscuidad social y cultural. También la música en vivo con Miguel Vigil, Javier Batanero, Julia León, Pablo Carbonell tuvo sus noches. O la magia con Juan Gabriel o Antony Blake. Joaquín Sabina, Carmen Machi, Pedro Almodovar, Geraldine Chaplin, Diego Galán, Pedro Moreno o Arnold Taraborrelli figuran entre nuestros más ilustres clientes.
Candilejas era una sala donde una mujer podía ir sola sin que la molestaran, nunca fue un bar de ambiente gay, pero siempre estuvo abierta a la diversidad en todos los sentidos, siempre dentro de los límites de la tolerancia y el respeto.
En la primavera de 2004 Antonio Molero, un actor de éxito vino a Candilejas interesándose por un posible traspaso. Candilejas se moría y yo también. Era necesario encontrar una solución urgente. Después de veintitrés años nuestro sueño hecho realidad, un escenario donde poder actuar, agonizaba.
El 1 de junio cerrábamos la sala y vendíamos lo que podíamos a los amigos. Un famoso actor prometió comprarnos todos los cuadros, pero no se llevó ni uno chiquito de recuerdo. En casa de un amigo vive la foto de Ana Magnani, en la de otra la de Buster Keaton. El mural de la barra, obra de mi querido hermano Enrique pudo ser instalado en la Universidad Carlos III, gracias a Peces Barba, pero los de la fachada y el mural en el techo del salón que daba a la calle Yeseros, obra del fallecido Francis Daubresse, fueron víctimas de la picota, sin clemencia, sin piedad. Tampoco tuvo piedad el comerciante del Rastro que se hizo con 5.000 LPs por el precio de una docena y aún se ufana de su proeza miserable.
Antonio Molero, junto con Alex Calvo Sotelo y los propietarios del Café Los Majaderitos próximo a la Puerta del Sol, se hizo cargo del negocio, através de la sociedad ArtHost, con el nombre de ContraClub. Un nuevo modelo de negocio. Nada de sillas y mesas, conciertos musicales y bailongo hasta las 5 de la mañana. Más rentable, ¿qué duda cabe? El Ayuntamiento consideró que aquello ya no era un café teatro modificó el horario, que ahora como bar con actuaciones, debía cerrar a las 3,30h
Hasta que llegó la crisis. Diez años después tratamos de recuperar la sala, si no para que vuelva a ser lo que fue sí al menos para hacer frente a la cuantiosa deuda que nos ha ocasionado. Entretanto el Ayuntamiento de Madrid ha iniciado el proceso para subastar la propiedad por el impago de 40.000€ en sanciones por horario y aforo que acumula el ContraClub, dado que los inquilinos nunca cambiaron la titularidad de la licencia municipal que ha día de hoy sigue a nombre nuestro.
Me pregunto por qué razón algunas personas que gozan del éxito tienen tanta necesidad de ganar más dinero a costa de lo que sea. En este caso de veintitrés años de historia. ¿Por qué se quiso destruir con tanta saña y alevosía tanta poesía, tanto arte, tanto compromiso social?
Porque Candilejas fue también un referente sociopolítico donde COGAM celebró la primera fiesta del Día Mundial del Sida, donde se presentó la candidatura de Mendiluce a la alcaldía de Madrid, un espacio abierto al debate y a la diversidad… Cristina Almeida, Isabel Vilallonga, Pedro Zerolo, la Asociación “No Nos Resignamos” y muchos más disfrutaron de nuestros salones, de nuestro ambiente mezclado, diverso, tolerante y hasta entrañable.
Muchas actrices y actores han optado por tener su propio teatro. Candilejas nunca fue un Teatro, ni siquiera nos admitió la Coordinadora de Salas Alternativas, que logró impedir durante 10 años que La Guía del Ocio informara de nuestra programación teatral, pese a haber sido pioneros como espacio escénico alternativo. Las “alternativas” junto con el Ayuntamiento y la Sociedad General de Autores fueron determinantes de la agonía y muerte de Candilejas. Millones de risas y de lágrimas, de besos y conversaciones bajo la atenta mirada de los astros del celuloide que poblaban sus paredes se fueron directamente a la basura, sin compasión. Es lo que tiene ganar mucho dinero, que siempre se acaba destruyendo lo mejor de la vida. Y cuando ya no se saca dinero incumpliendo el horario se larga uno dejando una deuda que nadie pagará.
Hemos tenido que dejar de pagar la cuota de la Unión de Actores por la extrema precariedad a la que nos ha llevado el ContraClub, pero no abandonamos el teatro ni la poesía ni el compromiso. Diez años después celebramos el duelo por la pérdida de Candilejas con un nuevo estreno:
Absurdino, sueños de Candilejas interpretado por Carlos Patiño que revive sus viejos números y se enfrenta a su pasado como actor, sus sueños, sus temores y sus mejores chistes. Dirigido por Enrique Patiño con vestuario y escenografía de María Martín y con la colaboración de Ramón Linaza (Ninetto) Carlos Absurdino ha vuelto a la escena.

Cuando yo tenía apenas ocho años…

Cuando yo tenía apenas ocho años mi abuelo me llevó, como tantas veces, a un cine de sesión continua y programa doble.
El programa lo componían dos películas de Charlot: El chico y Candilejas. Ese fue mi primer recuerdo cinematográfico. Esa fue mi primera convicción. Yo quería ser actor. Yo quería ser actor como Charlot.
Y de eso trata este espectáculo: de mi vida, de mis recuerdos. ¿Verdades?, ¿Mentiras?, sueños, realidades, triunfos o fracasos, ni yo mismo lo sé. Esa fue mi vida de actor y es un homenaje a mí querido primer maestro: Charlot.
Años después en nuestra sala Candilejas, Geraldine Chaplin me dijo: “A mi padre le hubiera encantado trabajar contigo”.
Es el premio más querido de mi carrera artística.
Gracias a Enrique Patiño que ha sabido ordenar el caos de esta cabecita loca.
Que ustedes lo disfruten. Y por si aún no lo sabían…..
Yo…
Les quiero.
Carlos Patiño “Absurdino”

Ramón Linaza y Carlos Patiño, afiliados a la Unión de Actores desde los inicios del sindicato hasta 2013

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