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Antonio Castro Jiménez


Revista quincenal ilustrada:
“El arte del Teatro”, 1906.


Periódico “Correo de los
Teatros
“, 23 de noviembre
de 1850.


Portada de la revista “Carátula”.


Periódico “Entreacto”, diciembre
de 1870.


Revista de teatro “Yorick”.


Periódico “El Público”,
verano de 1983.


Portada de la revista “Teatro
Madrid”.

Los 100 números de la revista Actores son excusa para repasar algunas de las publicaciones sobre teatro editadas en España en los últimos 160 años, ya que la información teatral no es un fenómeno de las últimas décadas como vamos a ver.

Ya el 23 de noviembre de 1850 apareció Correo de los Teatros, que se vendía todos los sábados, ofreciendo una suscripción mensual por 4 reales (no hay que olvidar que la peseta comenzó a circular en 1868). Su primer director fue Pascual Cataldi, un periodista italiano afincado en España. Era de dominio público que sus comentarios dependían de la cantidad de dinero que las empresas metieran en sus publicaciones. (¿Os suena?). La primera página estaba dedicada básicamente a la declaración de intenciones de la editorial: “Es nuestro pensamiento fundar un periódico que, ocupándose de teatros, de literatura y de artes, refiera sin exagerar, alabe sin adular, critique sin ultrajar todo aquello que merezca la atención de ese mismo público, en el sentido ya indicado; y el cual, abordando las cuestiones más complicadas de ciencia y de arte, las trate todas con dignidad y mesura, con imparcialidad y franqueza, nunca, con la intención de ofender, siempre con el deseo de acertar”.

Este primer número coincidió con la inauguración del Teatro Real. La mayor parte del espacio de la nueva publicación –cuatro páginas– se ocupaba de la representación de La Favorita el 19 de noviembre, incluyendo una colección de loas y poemas dedicados al nuevo coliseo lírico. En los números siguientes ya ofrecía crónicas de otros teatros, biografías y hasta unas informaciones del teatro en provincias.

El Teatro, revista de literatura y arte

Veinte años más tarde, el 24 de octubre de 1870 hacía su aparición El Teatro, revista de literatura y arte, y ese mismo año, el 3 de diciembre de 1870, apareció El Entreacto, periódico cómico-teatral, dirigido inicialmente por Bécquer. En ese primer número comenzó a publicar un folletín titulado Una tragedia y un ángel. Pero esa fue toda su colaboración porque, enfermo ya de gravedad, falleció poco antes de que apareciera el cuarto número. Esta publicación, que salía los sábados y que alcanzó a poner en la calle 35 números, se anunciaba como el órgano de difusión de la Agencia de Teatros, en el que podrían anunciarse gratuitamente los artistas asociados. Con la desaparición de El Teatro en enero de 1871, esta nueva publicación absorbió muchos de sus fondos y clientes.

Madrid, con 314.000 habitantes censados, tenía 15 salones abiertos para comedias y producciones líricas. Además del número semanal, que aparecía los lunes, diariamente se repartía por teatros y cafés de la capital una hoja con la cartelera actualizada. Recogemos los teatros que se anunciaban el día de la aparición de la publicación: Alarcón (C/ Capellanes, 10); Buenavista (C/ Silva, 46); Bufos Arderius (Pza. de Béjar, 2); Cruz (C/ Espíritu Santo, 18); Esmeralda (C/ Aguas, 9); Español (Pza. Topete, hoy Santa Ana); La Infantil (C/ Carretas, 14); Lope de Rueda (C/ Barquillo,7); Novedades (C/ Toledo); Real (Pza. de Oriente); Recreo (C/ Flor Baja, 1); San Francisco (C/ Carrera de San Francisco, 9); Variedades (C/ Magdalena, 40) y Zarzuela (C/ Jovellanos). En total ofertaban para cada sesión 12.050 localidades.

El Arte del Teatro

En la primera década del siglo XX aparecieron dos magníficas revistas ilustradas que son imprescindibles para encontrar documentación e imágenes de las gentes del teatro. El 1 de abril de 1906 nació, con periodicidad quincenal, El Arte del Teatro, dirigida por Enrique Contreras Camargo. Además de la crónica de los estrenos, cada número incluía una miscelánea teatral, antecedente de las páginas de cotilleo. Da la impresión que los artículos eran redactados por un grupo reducido de personas, que firmaban con seudónimos como Armado Gresca y El Bachiller Bambalina. Los fotógrafos Christian Franzen, Kaulak (Antonio Cánovas), Walken (Calvache), Gombau y Alfonso fueron los más frecuentes en sus páginas, donde destacaban unos hermosos retratos al pastel de actores y autores, obras de Bonilla, Mani, Cyrano y del gran Cilla.

Comedias y comediantes es, posiblemente, la mejor revista monográfica del siglo XX. Apareció el 1 de noviembre de 1909 y salió quincenalmente hasta mayo de 1912. Sus ejemplares constituyen una auténtica enciclopedia del teatro del principio de siglo. Su elegante impresión y, sobre todo, sus reportajes fotográficos, sus retratos a toda página y sus caricaturas marcaron un antes y un después en la información teatral. Alejandro Miquis, Sinesio Delgado, José Alsina, Emilio Carrere y Asensio Mas, entre otros, firmaron sus páginas. La revista no obviaba ningún género escénico, reseñaba tanto los estrenos de Benavente como los espectáculos de variedades. Incluso, en sus últimos números, incluyó páginas de información sobre el teatro en el extranjero.

En el apartado gráfico fueron habituales fotógrafos como Alfonso, Diego Calvache, Reutlinger, José Campua, Irañeta, Vaudel… Sus imágenes, de extraordinaria calidad, son un testimonio único de actores y autores y nos muestran la belleza de unas decoraciones basadas exclusivamente en los telones pintados. Las páginas, portada e interiores, delicadamente coloreadas, son auténticas piezas de arte gráfico; es imprescindible reseñar al dibujante Robledano, autor de las espléndidas caricaturas. Cuando desapareció había pasado a ser mensual y estaba dirigida por Antonio Asenjo, mientras que el fotógrafo Durá era responsable de la faceta artística. El precio de venta era de una peseta. Hoy son buscadas afanosamente por los amantes del teatro.

Eco Artístico nació el 25 de octubre de 1909. Poco a poco fue especializándose en el denominado género frívolo, las variedades. Hoy constituye una fuente documental impresionante sobre las atracciones que gustaban al público de principio del siglo XX, los salones donde actuaban y, sobre todo, las indumentarias, tocados y complementos que vestían en escena estos artistas. Salía los días terminados en cinco y los primeros ejemplares costaban veinte céntimos. Más que una revista de información general, fue un boletín publicitario de un género que, siendo popular, se despreciaba en medios considerados más serios. En pocas publicaciones españolas se reúne tanta cantidad de imágenes. Dirigida inicialmente por S. Pérez Aguirre, tuvo su primera redacción en la calle Concepción Jerónima, y más tarde en la de Colmenares. No informaba solamente del movimiento en Madrid, sino que incluía reseñas de toda España. Frecuentemente sus páginas sirvieron para denunciar los abusos empresariales hacia los artistas, ya en su primer número se publicó un extraordinario documento con las bases de contratación de los agentes de variedades, que pretendían unificar los criterios de la profesión, poco amparada legalmente.

Carátula, revista de actualidad teatral y Primer Acto

Avanzado ya el siglo XX hizo su aparición en Madrid un tipo de revista gratuita inspirada en el legendario Play Bill anglosajón. Cada número tenía unas páginas individuales –y la portada– dedicadas al teatro donde se regalaba. El resto de la publicación era común a cada edición. El primer intento de traerlo a España fue en los años setenta con una publicación que se llamó Carátula, revista de actualidad teatral. De formato muy manejable (estaba pensada para que cupiera en un bolsillo) apareció el mes de diciembre de 1973, dirigida por Carlos José Costa. En el primer número contaron con un texto de José María Pemán sobre el teatro. Tuvo una tirada superior a los 100.000 ejemplares y sobrevivió hasta 1976. En sus páginas colaboraron firmas como las de Rosa Montero, Lorenzo López Sancho, Manuel Díez-Crespo o Nativel Preciado. Además de los reportajes y entrevistas de actualidad, incluía páginas para el repaso de la historia teatral. El cuadernillo central y la portada de cada número estaban dedicados al espectáculo representado en las salas donde se distribuía, sirviendo a la vez de programa de mano.

Casi veinte años tardaron los teatros en tener un instrumento promocional similar. En 1997 apareció ¡Viva el espectáculo!, con un formato más reducido que su antecedente y contenidos más ligeros. El primer director fue el dramaturgo Jaime Salom, sustituido más tarde por Ángel Lozano. Quizá lo más destacable de esta colección, que se editó hasta mediados del año 1999, sean sus páginas dedicadas a recuperar anécdotas e historias del teatro en España.

Por sus contenidos, por su edición y por su rigor, hay que citar cuatro revistas fundamentales de la segunda mitad del siglo XX: Primer Acto, Pipirijaina, Público y Yorick.

Primer Acto, cuadernos de investigación teatral, con José Monleón al frente, lleva desde 1957, y con más de 330 números, publicando los textos más interesantes y reflexivos sobre la escena española e iberoamericana. Su colección es un extraordinario compendio de teoría teatral.

Pipirijaina fue, seguramente, la revista que más complicaciones tuvo para aparecer con regularidad. Dirigida por Moisés Pérez Coterillo contaba entre sus redactores con Ricardo Doménech, Pedro Altares, Ángel Fernández Santos, Luis Matilla, Alfonso Sastre, Ángel G. Pintado y Carlos Gortari. Podemos datar su nacimiento en 1976, aunque tres años más tarde tuvo otra reaparición.

El 15 de julio de 1983 se presentó en el Ministerio de Cultura el número cero de El Público, revista mensual dirigida por Moisés Pérez Coterillo y editada por el Centro de Documentación Teatral. Se tituló así como homenaje a García Lorca, autor de una obra homónima. Hasta diciembre de 1992 fue una excelente fuente de in formación sobre el desarrollo del teatro nacional. El Gobierno había emprendido en 1978 una reactivación del teatro público, iniciada con la fundación del Centro Dramático Nacional. De un formato extraño en la prensa nacional, sus páginas en blanco y negro acogieron decenas de reportajes y fotografías de una época brillante para la escena española. Actualmente existe una edición digitalizada de toda la colección publicada.

Yorick apareció en 1965 y estuvo publicándose hasta 1974. Sigue siendo el referente de un teatro alejado de los circuitos comerciales y de los centros oficiales, con interesantes contribuciones de Ricard Salvat y Gonzalo Pérez Oleguer. El Centro de Documentación teatral tiene publicada su historia para los amantes de la investigación.

La Asociación de Directores de Escena lanzó en abril de 1985 su propia revista, ADE, que dirige el escritor Juan Antonio Hormigón. Tiene una periodicidad trimestral.

Los primeros años del siglo XXI han sido muy fructíferos en la aparición de revistas dedicadas al teatro, casi todas ellas gratuitas. Se conforman como un vehículo informativo al servicio de las empresas. Su financiación depende exclusivamente de los anuncios que insertan teatros, productores y compañías, y la distribución se realiza fuera de los circuitos habituales de la prensa, directamente se regalan en los teatros. Prácticamente todas ellas tienen periodicidad mensual y cuentan con una edición legible en Internet.

En la larga lista de este tipo de publicaciones están Teatro Madrid, que comenzó a publicar en 2000, con tamaño de bolsillo, y que sobrevivió hasta 2008; El mundo del espectáculo teatral, que apareció en 2005, dirigida por Jesús Rodríguez Fernández; Teatros, dirigida por Philippe Ch. Garçon, se está convirtiendo ya en decana de este tipo de publicaciones, y A Escena, que dirige Olga Fernández Braojos, se incorporó a la distribución en 2008.

Las últimas en incorporarse al mercado han sido, todas en 2010, Programaté, dirigida por Gema Fernández, y Godot, cuyo máximo responsable es Álvaro de Vicente. Por su parte, grandes empresas de distribución y exhibición, como el Grupo SMedia y Arteria, han optado por editar sus propias revistas informativas.

Como se puede comprobar a través de todas estas publicaciones, el teatro, con su mala salud de hierro, genera sus propias y enriquecedoras cabeceras, fruto y gasolina de su avance histórico.

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