Victoria Freire, corresponsal de Revista Actores en Nueva York “No hay nada que me guste más que actuar”

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Victoria Freire es licenciada en Historia, especializada en Gestión Cultural y, además, diplomada en Interpretación audiovisual. No obstante, ella se define como actriz y no puede ser de otra forma, lleva toda su vida vinculada al teatro, el cine y la televisión. Tampoco ha parado nunca de formarse y siempre ha orientado su carrera con un enfoque internacional.

Actualmente, vive en Nueva York perfeccionando su inglés y desde la Revista Actores tenemos la suerte de contar con ella como corresponsal en los Estados Unidos. Conversamos sobre las diferencias a uno y otro lado del charco, su experiencia internacional, sus nuevos proyectos y mucho más.

¿Cómo empezó todo y de qué te sientes más orgullosa?

Ya en el colegio hacía talleres de teatro y me apuntaba a todo lo que supusiera subirme a un escenario, se puede hablar de vocación temprana no, tempranísima. Me pasaba el día cantando y bailando.

Estudié piano y ballet clásico muchos años y más tarde empecé Teatro Musical en la ESAD. Eso sí, la compaginé con la carrera de Historia, fue un acuerdo al que llegué con mis padres que no veían muy claro el tema de la actuación, claro…

Cuando llegué a Madrid estudié con Ángel Gutiérrez en el teatro de Cámara durante algunos años, yo diría que fue mi auténtico maestro, me animó y creyó en mí en todo momento. Es un regalo encontrarte por el camino gente que ama esta profesión por encima de todo y que te transmite toda esa pasión por el arte.

Cuando terminé la Universidad empecé el doctorado pero me surgió mi primer papel en cine, y claro está, tuve que elegir. Esa película fue “Un banco en el parque¨. Te diré que todos los trabajos que he hecho han sido una oportunidad para hacer lo que más me gusta que es actuar, tanto teatro como cine y tv, pero hay proyectos que me han aportado más que otros por distintos motivos y este rodaje supuso para mí un regalo inesperado y lo recuerdo con un especial cariño. Yo había hecho teatro pero no tenía ni idea del proceso de trabajo en cine y me encontré con gente maravillosa de la que aprendí mucho, Agustí Vilá el director y compañeros como Alex Brendemühl o Aitor Merino… es una película distinta y arriesgada, fue un regalo formar parte de ese proyecto. Me dio mucha pena desprenderme de ese personaje, aprendí mucho con él y me aportó mucho.

También recuerdo con especial cariño un Estudio 1 que hice con Fernando Méndez Leite, fue un lujazo trabajar con él, Fiorella Faltoiano, Isabel Ordaz, Juan Luis Galiardo y Jesús Bonilla. No conocía el formato de teatro en tv y fue muy interesante para mí aprender esa forma de trabajo.

Se puede decir que me encariño con todos los personajes que hago y que siempre les doy una parte de lo que yo soy, cuando termina el trabajo o el proyecto siempre tengo una época que me cuesta decirles adiós pero este trabajo es así… eso es lo también me emociona y me engancha de esta profesión y lo que me mantiene activa, la constante búsqueda y el cambio.

Actriz, gestora cultural, jefa de prensa, ¿cómo compaginas todas tus facetas profesionales?

Yo soy una persona muy activa y curiosa y me gusta probar cosas nuevas. La idea de generar proyectos propios y conocer los resortes del funcionamiento de esta profesión  me rondaba hace tiempo e hice un Máster de Gestión Cultural para ponerme en marcha con este tema. Es un trabajo con el que disfruto mucho y me gusta porque me da independencia y puedo trabajar en esto desde el otro lado y e involucrarme en distintos proyectos no sólo como actriz sino también como gestora y productora.

Pero por encima de todo lo que más me gusta y con lo que más disfruto es actuando, ser actriz es mi auténtica vocación, siempre que surge un proyecto que me emocione me tiro de cabeza, para mí no hay nada comparable.

Esta profesión conlleva mucho sacrificio, no solo es lo visible, hay muchas horas y trabajo invisible por detrás. ¿Vale la pena? ¿Ser actriz es sólo una profesión o también mucha pasión?

Es una profesión muy sacrificada. Supone muchas renuncias, es difícil vivir de ella y pocos lo consiguen, al final sólo se valora lo que has conseguido, la cara visible del éxito. Hay gente muy preparada con un enorme talento que nunca lo consigue y todo el camino que han recorrido y todos sus esfuerzos y renuncias no se ven en ningún lado.
Por otro lado hay una falta de comprensión social hacia la vocación artística  en general, no solo atañe a los actores, pero cuando una persona tiene y siente la necesidad de crear, enseguida se le cuestiona, y es lógico, porque es difícil vivir del arte pero lo que creo que produce más desazón en es la incomprensión de esa necesidad. Vivimos en una sociedad de ¨tanto generas, tanto vales…¨ a veces es una lucha contra molinos de viento.
Que si vale la pena, no lo sé, depende de la vida de cada uno y como quiera gestionarla. Para mí no hay nada como actuar y nunca me siento más feliz y viva que cuando puedo trabajar en esto, quizás todo tiene su momento y uno puede decidir renunciar a esta profesión si tiene ya otras prioridades, pero creo que esa ¨necesidad seguirá ahí de alguna manera. Así que sí que pienso que es sobre todo una cuestión de pasión, cuando puedes trabajar en esto, no hay nada que se le pueda comparar. A mí me merece mucho la pena y creo que la gente tiene que perseguir sus sueños por encima de todo.

Desde siempre has apostado por el mercado internacional, ¿es un camino fácil?

Es un camino distinto y más complicado, tienes que adaptarte a esquemas  y funcionamientos que son diferentes a los que estás acostumbrado y eso puede producir bastante frustración al principio porque claro está que no pensamos ni nos movemos igual cultural y profesionalmente. También está la barrera del idioma si es que no trabajas en español, por muy bien que hables una lengua cuesta hacerse con el sentir y el ritmo de la actuación en ella, al principio la sientes desconectada de ti porque tu idioma es tu identidad también, pero como todo, es cuestión de práctica e interés.

Yo lo que creo es que no hay que cerrarse puertas nunca y que esta profesión que se mueve por proyectos y a veces esos proyectos están fuera y eso te da la oportunidad de experimentar y trabajar en otros países si eso que es lo que quieres, y mucho más ahora tal como están las cosas.
No es un camino fácil, claro, pero es un reto interesante.

 ¿Qué hace una chica como tú en una ciudad como Nueva York?

Últimamente he estado saltando de Madrid a Londres, y haciendo cursos y castings en ambos sitios pero  el año pasado vine a Nueva York donde tengo bastantes amigos, y me quedé enamorada de esta ciudad. Siempre había querido venir pero parecía que estaba tan lejos… al final son sólo 8 horas de avión y un montón de trámites eso sí…

Y ya por fin me decidí a venirme una temporada, necesitaba reforzar bien el inglés y aquí me he plantado, aprendiendo, haciendo cursos, disfrutando de esta increíble ciudad y echando un vistazo a ver qué se mueve artística y culturalmente por aquí. Es una ciudad muy viva y muy creativa, tiene un pálpito increíble…

Te has convertido en la primera corresponsal de la Revista Actores en Estados Unidos, ¿con qué nos vas a sorprender y cual será tu misión?

Siempre me ha gustado mucho el trabajo de prensa, aquí hay mucho movimiento de cultura española: Casas de Cultura, Consulado español, Instituto Cervantes, salas de teatro…
Y cada vez hay más artistas españoles y la gente se asocia para crear proyectos y aunar esfuerzos como es el caso de AENY… me encantararía poder contar a los compañeros que se está cociendo por aquí a nivel artístico y creativo. Creo que es una buena forma de animar a la gente y que conozcan esto a un nivel más directo y ya de paso abrir una puerta de información para  quien se quiera animar a echar un vistazo por esta increíble ciudad, desde un punto de vista artístico y cultural.

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Son muchos los actores españoles que les gustaría trabajar en los Estados Unidos, ¿qué les recomendarías, es fácil o son muchas “leyendas urbanas”?

Por lo que veo por aquí y por lo que cuentan muchos españoles que viven hace tiempo en el país, el proceso del visado de trabajo aquí es bastante tedioso y complicado,  y eso no es leyenda urbana, y luego está el idioma, el acento… muchas cosas que sí dificultan pero no impiden.

Pero yo creo que cada uno debe hacer lo que siente, si crees que quieres venir aquí, pues te vienes y lo intentas. No hay ejemplos ni consejos, porque a  cada uno le va de una manera distinta  hay muchos factores y variables.

Yo claro que animo a la gente que venga a probar si realmente quiere, porque nunca sabrás cómo te podía haber ido hasta que no lo has vivido.

 ¿Crees que la crisis en España, poca producción audiovisual y el IVA cultural han empujado a tus compañeros buscar nuevas oportunidades fuera del país?

Sin duda, el año pasado se solicitaron más visados de artista en los EEUU que nunca en la historia.
Y no sólo aquí, cada vez hay más compañeros emigran y se van a Londres, Colombia, México, Argentina… eso es lo que pasa cuando un país no considera la cultura como un bien preciado al que hay que proteger y mimar  sino como un gasto innecesario.

Es una pena que no se considere desde las esfera política la cantidad de patrimonio cultural que estamos perdiendo y que no vamos a poder recuperar en mucho tiempo, eso sin contar la cantidad de proyectos e ilusiones de mucha gente que ve cómo su esfuerzo se va quedando en el camino ante la falta de medios y de apoyos.

¿Cómo valoras el trabajo del nuevo equipo de la Unión de Actores?

Creo que se está avanzando mucho en materia de la protección de los derechos de los trabajadores de la industria y en estos momentos de crisis y de cambio más que nunca necesitamos que el sindicato se movilice y nos dé el apoyo, que en mi opinión, está ofreciendo.
Pero también es coherente que el sindicato luche mediante las distintas plataformas que se están creando a favor de la igualdad, de la cultura y por la lucha de  la memoria histórica, es una muestra de respeto y de integridad por nuestra parte como artistas y como seres humanos concienciados con la sociedad de la que forman parte.

¿Cuáles son las principales diferencias entre el mercado español y el americano?

Bueno, creo que está muy claro que la industria americana tiene un engranaje potente y estructurado, es un auténtico negocio y como tal se le trata, con todo lo que eso conlleva. En España no tenemos ese concepto de industria  y mucho menos ahora y eso tiene unas consecuencias, más ahora que es más bien un estorbo y un gasto. Sólo por ponerte un ejemplo, en la ciudad de Nueva York las productoras pagan menos impuestos por rodar aquí hace ya años, ellos saben que el cine genera economía y que es publicidad para la ciudad y así con todo.

¿Cómo ves tu futuro profesional?

Pues mira, yo me encuentro en un buen momento profesional a pesar de la que está cayendo, tengo muchos proyectos en marcha como actriz y como productora y eso es bueno porque me mantiene en marcha y con ilusión y ganas.

Ya sabes que el futuro en esta profesión es incontrolable, salen las cosas o no salen y en esa incertidumbre estamos siempre todos, pero está claro que si te mueves y quieres seguir en esto, van saliendo las cosas así que p´alante, claro.

¿Vale la pena apostar todo por tu pasión?

De momento no hay nada que me guste más en esta vida que actuar, eso sin duda, y quiero seguir en esta profesión tan bonita y complicada, todo el tiempo que me lo pida el cuerpo, eso es pasión, desde luego…

Foto: Arantxa de Juan

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