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Laura Fernández García

Sonriente, sencilla y cercana, así es Concepción Velasco Varona, más conocida como Concha Velasco. Nacida un 29 de noviembre de 1939 en la provincia de Valladolid, su carrera como actriz, presentadora y cantante no ha cesado de cosechar grandes éxitos desde sus inicios.

Después de estudiar danza clásica y española se estrenó como bailarina con el nombre artístico de Lucrecia Velvar Prima Valerina. Inició su carrera como actriz con tan sólo 15 años en La reina mora (1954), y tras numerosos títulos en los que participó como actriz de reparto, llegaría su gran oportunidad en 1958 junto a Tony Leblanc en la película Las chicas de la Cruz Roja. Bautizada como “chica yé-yé” durante décadas por su papel en Historias de la televisión (1965), supo utilizar su talento innato como pocos y aprovechar cada una de las oportunidades que la vida le brindó hasta convertirse, hoy en día, en uno de los rostros más v eteranos y queridos del panorama cinematográfico y televisivo actual.

Actores.- Después de una infancia en Marruecos y empezar los estudios de ballet clásico en Madrid, ¿qué impulsó tu carrera cómo actriz?

Concha Velasco.- Nací en Valladolid y viví en Marruecos hasta el año 1950 cuando destinaron a mi padre a Madrid. Cumplí aquí los diez años y, compatibilicé mis estudios escolares con el conservatorio, donde estudiaba ballet durante casi las 24 horas del día. En mi casa la disciplina era total, mi madre era maestra y mi padre militar. Siempre he estudiado y he trabajado muchísimo, desde niña, desde que tenía diez años. Estaba preparándome para ser bailarina, conseguí una beca con 14 años para estudiar en Inglaterra pero, debido a un problema familiar, tuve que dejarlo en 1955 y ponerme a trabajar en lo que sabía, que era bailar: bailaba en todo, en compañías folclóricas, revistas, hasta que empecé a hacer papelitos en el cine.

A.- ¿Qué recuerdos tienes de aquella niña de 15 años que actuó en La reina mora de Raúl Alfonso y Eusebio Fernández?

CV.- En aquella película yo era bailarina. Los protagonistas eran Antoñita Moreno y Juanito Valderrama, a los que yo ni siquiera podía acercarme. Mi recuerdo de aquello era que me dolían los pies porque echaban una cosa en el suelo para que brillara y resbalaba muchísimo. Teníamos que estar de pie casi 20 horas… ¡Era terrible!

A.- ¿Qué papel te ha dado más satisfacción interpretar?

CV.- La satisfacción personal nunca va unida a lo que le gusta al público o a los productores. A mí me ha gustado muchísimo hacer comedia musical porque soy bailarina, y digo que soy bailarina porque lo sigo siendo. Ser bailarina es como montar en bicicleta, nunca se te olvida. Me lo pasé muy bien haciendo La Verbena de la Paloma porque pude lucirme como cantante y bailarina; cada vez que la ponen en televisión me siento a mirarme como una tonta, como si estuviera viendo a otra.

A.- ¿Qué queda de la “chica yé-yé” en Concha?

CV.- Yo nunca he sido una “chica yé-yé”, nunca he sido nada de los personajes que he interpretado. Yo soy yo en mi casa, en mi vida. Soy una mujer complicada, disciplinada y constante, a la que le gusta inventarse los personajes, observar a la gente… No me gusta que me conduzcan, me gusta que me dirijan. La “chica ye-yé” ha sido un personaje que me ha dado muchísimas satisfacciones y que me ha perjudicado mucho en los últimos tiempos. Hay muchos directores que tienen la tendencia a pensar que soy la caricatura de mis imitadores. Me he hecho mayor como mujer, como actriz y como persona pero me siguen imitando con el pelo cortito, el lunar y los pendientes.

A.- Si tuvieras que escoger, ¿con qué te quedarías? ¿cine, teatro o tv?

CV.- ¿Yo? Con todo. He utilizado todos los medios, cosa que no saben muchos. Sé que cuando tienes un micrófono hay que hablar bajito, que cuando estás en el teatro tienes que ser un poquito más exagerada para que te oigan todos los que están en el patio de butacas… Es menos importante que te tiñan el pelo o que te pinten una ceja que saber utilizar el medio para poder interpretar.

Trayectoria
profesional


Cine

– Enloquecidas (2008)
– Chuecatown (2007)
– París Tombuctú (1999)
– Más allá del jardín (1996)
– Esquilache (1989)
– Las largas vacaciones del 36 (1976)
– La decente (1970)
– Las chicas de la Cruz Roja (1958)

Televisión

– Herederos (2007)
– Las cerezas del cementerio (2005)
– Querida Concha (1992)

Teatro

– Filomena Marturano (2006)
– Inés desabrochada (2003)
– Hello, Dolly (2001)
– La truhana (1992)
– Las arrecogidas del beteario de Santa María Egipcíaca (1977)

A.- ¿Qué debe tener un papel para que llame la atención de Concha Velasco?

CV.- Lo primero, me importa que me guste el texto, después el personaje, y luego que me guste el director y que me lleve bien con mis compañeros. En el cine y en la televisión llevarte mal con los compañeros da un poquito lo mismo porque es algo esporádico y momentáneo. En el teatro si no me llevo bien, si no admiro, si no estoy aprendiendo cada día de mi compañero y compañera, no puedo. Ir todos los días al teatro a llevarte mal es imposible para mí.

A.- Los premios han sido una constante en tu trayectoria, ¿qué supone para ti este reconocimiento?

CV.- Me encanta. Yo creo que me dan tantos premios porque soy de las que más los disfrutan, más que por merecerlos (que supongo que sí), me los dan porque los jaleo, lo cuento muchísimo, me dejo hacer todas las entrevistas del mundo, firmo todos los autógrafos que haya que firmar… A mí me encanta esto del éxito. No entiendo que la gente se quiera dedicar a una profesión en la que, si no tienes éxito, no sigues en ella.

A.- ¿Cuál ha sido el premio que más te ha emocionado a lo largo de tu carrera?

CV.- Pues mira, te voy a decir el último, la medalla de oro al mérito del trabajo, que es uno de los pocos premios que nadie puede discutir. Porque en esta profesión todo se discute, si trabajas porque estás recomendada, si te dan un premio se comenta quién te lo ha dado…y este es indiscutible, porque llevo 54 años cotizando a la seguridad social, no me he jubilado y sigo en activo.

A.- ¿Cómo ves el panorama actual de la profesión?

CV.- Soy absolutamente corporativista y adoro mi profesión. El cine es quizá el que pasa por un momento más difícil, pero no porque se haga mal cine en España, sino porque se hace mal cine en todo el mundo y solamente hay tres o cuatro películas buenas al año. Tienen que empezar a vender el cine de otra manera para conseguir que el público nos quiera. Estoy absolutamente segura de que ha habido una campaña contra el cine español orquestada, no es mi caso, pero sí el de muchos compañeros míos que a partir del “No a la guerra” han sido criticados sistemáticamente.

A.- A punto de terminar la serie Herederos que actualmente protagonizas, ¿cuál es tu próximo proyecto?

CV.- Cuando termine de grabar los últimos capítulos mi proyecto inmediato es volver al teatro. Voy a estrenar una obra que dirigirá José María Pou en el Teatro Goya de Barcelona. Es un personaje maravilloso, diferente a todo lo que he hecho hasta ahora; a mí me gusta hacer cosas diferentes y creo que por eso sigo aquí.

A.- Recién cumplidos los 69 y con toda una vida dedicada a la actuación, ¿a qué le tienes miedo?

CV.- ¿Yo? Como dice Carmen Orozco, mi personaje en Herederos, a la gente.

A.- ¿Cuál ha sido el momento más feliz de tu vida?

CV.- ¿Más feliz? El nacimiento de mis hijos. Siempre he dicho que recibir una ovación ha sido tan hermoso como ver las caras de mis hijos al nacer.

A.- ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

CV.- No quiero que me den consejos, lo mismo que no quiero darlos. Los consejos no sirven para nada, cada uno debe ir aprendiendo a lo largo de la vida. Los consejos no sirven ni como persona, ni como actriz. Hay que aprender. El mejor consejo me lo ha dado mi madre: estudiar.

A.- Tía de la recientemente galardonada con un Goya Manuela Velasco. ¿Qué te parece su éxito? ¿Te gustaría volver trabajar con ella?

CV.- Claro que me encantaría, pero ella se ha hecho la carrera por sí misma y me da hasta vergüenza que me preguntes por mi sobrina porque yo me siento la tía de Manuela Velasco, pero es ella la que ha conseguido un Goya, con un esfuerzo personal absoluto. La gente sabe que es mi sobrina porque le han dado el premio y yo he presumido de ella.

A.- ¿Qué es lo que más valoras en las personas?

CV.- Pues eso, que sean personas. La verdad me parece lo más importante, una persona fiel a las ideas, a la amistad, a la familia, a la gente, alquien que te da todo sin pedirte nada a cambio. La fidelidad, la generosidad y la bondad.

A.- ¿Cuál ha sido tu mayor logro?

CV.- Todos. Haber conseguido lo que quería ser. No me han dado un Goya ni me han dado un Oscar, pero, por lo demás, he conseguido todo lo que me he propuesto en la vida. He conseguido todo, ser mujer, persona y madre y, ahora, abuela.

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