Mariano Venancio: “Nuestra profesión es un compendio de todas las artes”

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María San Martín

Profundo admirador del trabajo bien hecho, enérgico, cercano y perseverante. Mariano Venancio empezó en el teatro en plena dictadura, cuando era estudiante en Salamanca y donde se rindió a esta profesión, que considera sanadora de almas y enderezadora de espíritus. Éxito es una palabra que no le gusta pronunciar, pero lo cierto es que tiene en cartel dos interesantes ejemplos de su buen hacer: la serie Plutón BRB Nero, de Álex de la Iglesia, y Camino, la última película de Javier Fesser.

Actores.- ¿Eres actor de vocación?

Mariano Venancio.- Probablemente fui “llamado” por necesidades terapéuticas. El hecho de intentar crear o recrear otras vidas me salvó y me sigue salvando de mis neurosis. Así que supongo que sí, que soy actor de vocación.

A.- ¿Quién te dio la primera oportunidad?

MV.- Narciso Ibáñez Menta, cuando dirigía una obra para la compañía de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo; en ella intervenían, entre otros, María Fernanda Ladrón de Guevara (madre de Carlos) y Enrique Guitar (archifamoso por su interpretación de Las manos de Eurídice). Ibáñez Menta creyó ver en mí, supongo, aptitudes suficientes y me trató con mucho cariño y respeto.

A.- Interpretaste a “El Súper” en las dos entregas de las taquilleras películas de Mortadelo y Filemón. ¿Ese papel reforzó tu éxito?

MV.-Como diría Marty Feldman con su chepa en El jovencito Frankenstein… ¿qué chepa? ¿qué éxito? En verdad lo que hace es reforzar tu consistencia como actor. Has de componer un personaje partiendo de unos simples trazos dibujados y unos diálogos de tebeo.

A.- Y de “El Súper” a Presidente de los Estados Unidos del Mundo, papel que interpretas en el último y original proyecto de Álex de la Iglesia. Cuéntanos cómo está siendo el rodaje de Plutón BRB Nero, la primera sitcom de ciencia ficción que se rueda en España.

MV.- Yo tenía un enorme empeño en trabajar con Álex de la Iglesia por su originalidad, atrevimiento e imaginación desbordante. Así que cuando me enteré de su proyecto me puse en comunicación con él y después de una amigable y relajada reunión, en la que me entusiasmó con el relato de lo que iba a acontecer en la serie, me ofreció el papel del Presidente. Rodar con Álex ha cubierto y sobrepasado todas mis expectativas, hasta el punto de “pelearme” cuando tengo que rodar con una segunda unidad no dirigida por él. Admiro profundamente su capacidad de trabajo. Creo que se agotan antes los decorados que él. Controla con autoridad racional todo lo que se mueve a su alrededor e incluso lo que se podría mover. Como los jugadores de ajedrez, él también ve tres jugadas por delante. Su trato con los actores es cariñoso y exquisito y sobre todo trae los deberes hechos de casa. Sabe lo que quiere, como lo quiere y como pedírtelo para que lo des. Aunque el rodaje es agotador, siempre me quedo con ganas de más. Los compañeros, todos, son como los personajes de Siete novias para siete hermanos: siempre sonrientes, positivos, inagotables y con un master bajo el brazo. No sé si La 2 se merece tanto.

A.- ¿Cómo empezó tu trabajo en el teatro?

MV.- Siendo estudiante en Salamanca me enrolé en un grupo de teatro universitario. Entonces creíamos que servía para combatir la dictadura y supongo que algo de polvo le quitaría. Quizá por eso representábamos (no con pocas dificultades) a Ionesco, Arrabal, Max Frisch, Dürrematt, etc.
Vine a Madrid para estudiar en la Escuela Oficial de Cinematografía. Entré a trabajar bajo la dirección de Narciso Ibáñez Menta y poco después, cosa que me vino muy bien para hacer tablas, en la compañía de Ángel García Moreno, junto a Luis Prendes, Lali Soldevila, Marisa de Leza… y digo que me vino muy bien porque entonces se llevaban tres o cuatro obras a un tiempo y se recorría la península dentro de lo que se llamaba “Festivales de España”.

A.- El éxito lo saboreaste más tarde que otros…

MV.- Éxito es una palabra que no sé conjugar. Entiendo que a un trabajo bien hecho corresponda un reconocimiento y una revalorización profesional. Creo que a los actores nos molesta el popularismo tanto como nos agrada la aceptación de nuestros pares.

A.- ¿Crees que los actores que están adentrándose en el mundo de la interpretación lo tienen más fácil que algunas décadas atrás?

MV.- Probablemente tengan más fácil iniciarse en la profesión, pero mantenerse y sobre todo vivir solamente de ella, lo encuentro más difícil. Hay una enorme oferta de actores (las escuelas surgen como los champiñones, hasta debajo de la cama) para una mediana demanda. Algunas décadas atrás las compañías de teatro te contrataban por temporadas, pero no en régimen de bolos sino con función (o funciones) diaria. Así que podías pasar el año entero sin parar. Eso lo notabas después en el cine o la televisión. No había un actor que vocalizase mal. Siempre insisto a quien quiera escucharme que la preparación y la excelencia de tus trabajos aseguran la continuidad. Los atajos desembocan en el vacío.

A.- Has trabajado también en varias series de televisión como Cuéntame, Hospital Central, Farmacia de guardia o Amar en tiempos revueltos…

Trayectoria
profesional


Cine

– Camino

– Mortadelo y Filemón (2)
– Tánger
– El cielo abierto
– La taberna fantástica

Televisión

– Plutón BRB Nero
– Amar en tiempos revueltos
– Cuéntame cómo paso

Teatro

– Cuatro corazones con freno y marcha atrás
– Tirano Banderas
– Madrugada
– Yonquis y yanquis
– La Celestina
– Una modesta proposición (también como autor)

MV.- Sí, vengo trabajando en series de televisión desde que solo existía TVE. Eran tiempos de El recreo, La cometa blanca o Cuentopos. Las series que ahora se hacen (en su mayoría) casi a velocidad mexicana, son un medio para eso, para adquirir velocidad y desde luego para incrementar tus ingresos.

A.- ¿Cuál de los papeles que has interpretado te ha dado mayor satisfacción?

MV.- Si hay que decir uno solo diré José, el padre de familia atribulado de Camino, la última película de Javier Fesser. Maravillosa y valiente apuesta de Javier por un cine fresco y potente, donde el amor y la muerte se hermanan en un solo plano. Elijo éste personaje porque su interpretación no admitía máscaras, ni muletillas, ni apoyos. Tuvo que ser en carne viva y necesariamente dolorosa.

A.- ¿Qué opinión tienes de la profesión?

MV.- La profesión es la más maravillosa del mundo. Es un compendio de todas las artes: la plástica, la música, la danza… es sanadora de almas y enderezadora de espíritus. Como todas las artes, hace avanzar al mundo descubriendo realidades y aventurando futuros. “Los artistas son los hijos predilectos de Dios” ¿…? Dixit. Sólo impone una condición. Servirla con lealtad. El esfuerzo y el tiempo hacen lo demás.

A.- ¿Qué piensas de los actores como gremio?

MV.- Como todos sabemos, durante siglos fue un gremio marginado y durante el franquismo además integrado por putas y maricones. Recordemos la maravillosa jugada del General Franquísimo que para abolir la prostitución repartió carnés profesionales de actrices y bailarinas a un sinfín de putas de España. Por eso los papás veían con muy malos ojos que sus hijos quisieran ser artistas. Ha costado mucho que este gremio tenga marchamo de dignidad. Ha sido casi un milagro (para quien crea en ellos) que Fernando Fernán Gómez fuese miembro de la Real Academia de la Lengua. Es muy de agradecer que Javier Bardem con el Oscar en sus manos hablase de la dignidad de los integrantes de esta profesión en España. Cada dos por tres leemos o escuchamos en esos ¿medios de comunicación?, algunos vergonzosamente sustentados con dinero de todos, como nos vilipendian, injurian, maldicen y se supone que no encarcelan y fusilan porque se les murió el Generalito. Así que este gremio que ha luchado contra todo y contra todos tiene muy bien merecidas las parcelas de reconocimiento social que ha conquistado.

A.- ¿Crees que la agrupación de los actores facilita el trabajo?

MV.- Tanto lo creo que tengo el número siete como socio fundador de la Unión de Actores. “Divide y vencerás” es una máxima archiconocida. El mejor medio para doblegar al adversario. Así que lo opuesto surtirá el efecto contrario. El peligro viene cuando el exceso de burocracia asfixia la efectividad.

A.- Este es un mundo muy competitivo…

MV.- Como es natural. Todo lo que en la vida merece la pena, es deseado por multitud de personas. Eso hace que la competencia sea feroz. Eso crea un montón de frustraciones. Eso deja tirados en el camino personas, sueños, esfuerzos. Esta es una carrera de fondo y a veces la única recompensa es llegar a morirte vivo. No sé si tiene parangón con la selección natural de las especies, pero si sé que, al igual que en la teoría darwiniana, sólo los más preparados y adaptados sobreviven.

A.- ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

MV.- Ahora estoy con la promoción de la película Camino (Festival de San Sebastián, etc.) y grabando la serie Plutón BRB Nero casi hasta final de año. Para principios del próximo hay conversaciones sobre una importante serie, pero no puedo decir ni “mu”.

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