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Cada día se incorpora más público al Price

R.A

Gran amigo de la Unión de Actores y magnífico profesional, tan creativo como combativo, es Pere Pinyol el director del Teatro Circo Price que, junto con la Delegación de las Artes han hecho posibles las dos últimas galas de nuestros premios.

Actores.- ¿Cómo empezó tu vocación?

Pere Pinyol.- Mi vocación nace de la necesidad de vincular la acción política con el teatro como medio de intervención: un teatro popular en los barrios dormitorio de mi ciudad, l’Hospitalet. Estudiar para actor fue una consecuencia obvia e inmediata.

A.- ¿Cómo has aplicado la interpretación a la gestión cultural y a la relación con otros artistas?

P.P.- Mis inicios son en la cooperativa GAT (Grupo de Acción Teatral). Compagino mi trabajo como actor con el de gerente de la compañía, desarrollando el primer convenio que se da en Cataluña entre todas las instituciones (Ayuntamiento, Diputación, Gobierno Autonómico, Ministerio…). Organizo las giras, programas escolares, dossiers didácticos, programo junto con mis compañeros el único Teatro en actividad en l’Hospitalet, etc. Alguien tenía que hacer este trabajo y me tocó a mí. Sin fax, sin móviles, sin Internet, resultó una experiencia inmensa.

A.- ¿Qué es y hacia dónde va la gestión cultural?

P.P.- Desconozco exactamente qué es la gestión cultural. Sí entiendo el trabajo que hace falta para animar un espacio, con un proyecto, unas grandes líneas estratégicas, un equipo, un espacio y un presupuesto. Tal vez la palabra equilibrio es la que más utilizo cuando pienso en gestión. En un mundo cada vez más especializado me gusta la idea del gestor como un personaje que equilibra la dirección artística con la económica. Un pensamiento global que incluye marketing, publicidad, relaciones públicas, recursos humanos… Es mi experiencia personal aunque entiendo que el mundo no avanza hacia ahí.

No he comentado que, lógicamente, no tiene nada que ver lo que sería un gestor en una institución pública con el trabajo de un gestor cultural en una empresa privada.

A.- ¿Cómo llegaste al Circo Price?

P.P.- Fue una propuesta de la Delegada de las Artes, la Sra. Alicia Moreno, en diciembre de 2008. Me entusiasmó de inmediato la posibilidad de poner mis diversas experiencias (actor, gerente de compañía, productor, distribuidor, publicista…) al servicio de un único proyecto. Y además, en un teatro-circo que recogía la historia del Price para entroncarse en la historia contemporánea de la actividad cultural de Madrid, utilizando un lenguaje que contiene todos los ingredientes de la cultura popular, un referente único en el Estado español.

El equipo del Price, la articulación con los otros teatros municipales de Madrid, un equipamiento hermoso, único, distinto a cualquier otro espacio en España… Un sueño.

A.- ¿Qué logros ha obtenido el Price y a qué retos se enfrenta ahora?

P.P.- El Price ha jugado papeles distintos en cada una de las etapas. La contestación requiere de páginas enteras. A grandes rasgos podemos resumir que no tiene nada que ver un espacio de gestión privado con un espacio público-municipal.

El modelo de gestión y su programación son radicalmente distintos. El Price ha sido en algunos momentos “el local” único, donde se hacía de todo: rock, circo, mítines, lotería, lucha libre, boxeo… Hoy el Price busca su espacio en una ciudad con multitud de propuestas culturales, tanto en locales públicos como privados. De todas formas, lo que sí es evidente es que cuesta encontrar en Madrid a alguna persona que no guarde un recuerdo entrañable de su paso por el Price.

A.- ¿Cómo ves el mundo del circo?

P.P.- No hay un mundo del circo. Hay varios mundos. El de la tradición familiar, romántico, itinerante… una forma de vida. En España posiblemente hasta hace unos años el de más peso (si no el único existente). Pero hoy nacen compañías formadas por profesionales que salen de escuelas nacionales o extranjeras. Jóvenes muy preparados en la interdisciplinariedad, capacitados para la música, la danza, el rigor técnico, la búsqueda formal, sin eludir el riesgo y la emoción. Pronto empezarán a darse la mano, a interrelacionarse unos con otros. Se necesitan.

A VUELA PLUMA

Un dolor:

El del alma.


Una esperanza:

Ganarle al cáncer.


Una pasión:

Hijos, mujer, amigos, trabajo y Barça.


No soporto:

La mentira.


Un capricho:

Los dulces.


Cambiaria del mundo:

Casi todo menos los grandes mares y desiertos.


Una virtud a destacar:

Creo que soy buena gente.


Una pesadilla:

Que me olvido del texto al salir al escenario.


Un refugio:

Rincones del Empordà frente al mar.


Un sueño:

Diseñar el acto de inauguración de las Olimpiadas en Río de Janeiro.


A.- ¿Qué balance harías de este tiempo en el Price?

P.P.- Programación ininterrumpida en estos dos años de circo tradicional, contemporáneo (pero siempre buen circo), citando a los mejores que giran por el mundo, compaginando con una programación de música de máximo nivel (100% de ocupación en prácticamente todos los conciertos), teatro, danza, exposiciones, talleres para jóvenes y adolescentes…

Primamos los proyectos que incorporan a jóvenes de la cantera, así como la puesta en marcha de festivales y muestras que puedan tener continuidad, vinculándonos con todas las manifestaciones artísticas que se dan en Madrid.

El logro es ver como cada día se incorpora más público a las propuestas programadas y que el Price es ya un referente más de la oferta de Madrid, pero también un referente en España de la vinculación de un circo estable con los creadores.

El reto es que el Price se gane la confianza de los espectadores y no se vea obligado a hacer grandes esfuerzos económicos-publicitarios en cada uno de los espectáculos programados.

A.- ¿El arte escénico debe salir a la calle como forma de llegar al público y festejar la historia de un país como en el caso de “6 Goyas 6”?

P.P.- No son incompatibles. El Price llega hoy a 175.000 espectadores anuales (objetivo 200.000 en 2011). Los grandes espectáculos al aire libre, tan necesarios, convocan a ciudadanos mientras que el Price va generando público, que entendemos que no es exactamente lo mismo.

Hay historias que necesitan de grandes espacios para ser contadas, pero también las hay que precisan del silencio, el matiz, la luz ajustada, la palabra bien dicha… para ser comprendidas.

A.- ¿Qué dimensión tienen los actores de circo?

P.P.- Los actores de circo tienen códigos diferentes a los que tradicionalmente entendemos que poseen los actores de teatro, cine y TV. La palabra pasa a un segundo plano, el cuerpo se prepara para “explicarse”. Un conjunto de equilibrio, contorsión, trapecio, funambulismo, báscula y otros tantos ejercicios que necesitan de mucha preparación y precisión.

A.- ¿Cómo ves el panorama actual para la creación?

P.P.- En contra de lo que cualquiera puede suponer, de que en tiempos de crisis aumentan las dificultades económicas y en consecuencia las de la creación, soy de la opinión de que por el contrario la situación agudiza el ingenio. Desaparece la actitud relajada de creadores y de todos los agentes que intervienen en la producción artística, esperando propuestas y devienen actitudes más activas, de anticiparse a los hechos, de proponer proyectos, etc. He vivido en Argentina y he visto maravillosos espectáculos con una cámara negra, una luz bien puesta, un buen texto y grandes actores. Y pongo Argentina como referencia de lo que es trabajar sin subvenciones, con pocas relaciones entre lo público y lo privado, de precariedad económica.

A.- ¿Qué próximos proyectos aborda el Price?

P.P.- Producir 3 espectáculos en el 2011: “Crece”, “Crazy Price” y “Navidades en el Price”. Para el 2012 un encargo a Carles Padrissa de la Fura del Baus para montar un espectáculo de Ópera-circo en colaboración con la Ópera de Colonia y en conversaciones con el Teatro Real. El II Festival de Magia y el II Maratón Al Filo. Muchos proyectos. Larga vida al Price.

A.- Nos gustaría saber tu balance sobre otros proyectos en los que has trabajado, como el Nuevo Museo Acrópolis de Atenas.

P.P.- Un proyecto espectacular para inaugurar el Nuevo Museo de la Acrópolis de Atenas interviniendo en el conjunto de la Acrópolis. El proceso de creación del proyecto, el trabajo en el territorio, en Atenas, y la explicación al jurado conjuntamente con Carles Padrissa de la Fura dels Baus, fue un auténtico placer. Pocas veces se dan los elementos que coincidían en éste. Problemas políticos impidieron la realización del proyecto.

A.- ¿Qué opinas del Fórum Universal de las Culturas de Barcelona 2004?

P.P.- El Fórum fue una inmensa mentira construido sobre valores verdaderos, justos y necesarios. El gran equipo, entusiasta, que empezó a diseñar el proyecto terminó sin alicientes, desmoralizado, constatando la distancia entre las definiciones teóricas y la concreción de las palabras.

Desde el punto de vista artístico representó la mayor exhibición de espectáculos de todo el mundo, conciertos, fiestas… concentradas en un breve tiempo en un mismo espacio. Para mí una experiencia única, intensa, enriquecedora, brutal.

El Fórum incorporó en su programación 4 propuestas de circo de máximo nivel internacional, hecho inusual hasta entonces en cualquier muestra o festival de las artes.

A.- ¿Cómo colaboraste en la Expo Zaragoza 2007?

P.P.- Recibí el encargo de hacer un “proyecto ganador” para el acto de inauguración de la Expo “Iceberg”. Fue el espectáculo que se representó cada noche, cerrando las actividades del recinto.

El trabajo de diseño y creación del proyecto fue intenso. El equipo formado por Calixto Bieito, Alfons Flores y por mi persona tuvo que trabajar en diferentes ciudades en tiempos breves y salteados para resolver los calendarios individuales de cada uno de los tres componentes. Frente al Danubio –sustituto del Ebro– nació el punto de partida que daría pie al espectáculo Iceberg”.

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