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R.A.

Argencine es ya un clásico de nuestras pantallas y de la cultura cinematográfica madrileña. Una valiente iniciativa que cada año recoge ejemplos magníficos del séptimo arte. Nunca nada queda olvidado, desde los largometrajes a los documentales o los cortos, pasando por los justos homenajes a figuras relevantes por su compromiso social y artístico. Argencine, cita imprescindible para los amantes del cine, demuestra en cada edición que el cine está más vivo que nunca.

Esta edición se celebró entre los días 28 de abril y 5 de mayo. El cine argentino desplegó sus últimas producciones en Madrid en una iniciativa que se celebra por cuarta vez en virtud de la colaboración entre la Comunidad de Madrid y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA). Desde 2005, la iniciativa difunde las producciones argentinas entre el público, los profesionales y la crítica. Siete largometrajes, cuatro documentales y siete cortometrajes componen el ciclo.

Este programa se desarrolla cada dos años desde 2005. Gracias a él, las producciones madrileñas se exhibieron en Buenos Aires en muestras que se celebraron en 2006, 2008 y 2010, mientras que las argentinas se vieron en Madrid en los siguientes ciclos: 2005, 2007 y 2009.

Colaboración entre la Comunidad y el INCAA argentino

Argencine se ha convertido en una de las citas cinematográficas más creativas y enriquecedoras de la Comunidad de Madrid para aficionados y expertos del sector, fomentando el intercambio de las producciones cinematográficas de ambas regiones geográficas y profundizando en la interrelación entre las correspondientes industrias cinematográficas. El Cine Palafox acogió durante una semana las más destacadas producciones argentinas, a través de los ciclos ‘Panorama del nuevo cine argentino’, ‘Segunda muestra de documentales’ y ‘De lo breve, lo mejor’, con los que se pretende dar a conocer al público madrileño las nuevas producciones argentinas, así como interesar a distribuidores españoles en su próxima exhibición en cines.

En ‘Panorama del nuevo cine argentino’ se proyectaron siete largometrajes no estrenados en la Comunidad de Madrid: Cerro Bayo, de Victoria Galardi; Felicitas, de Teresa Costantini; Rompecabezas, de Natalia Smirnoff; El mural, de Héctor Olivera; Aballay, El hombre sin miedo, de Fernando Spiner; La mirada invisible, de Diego Lerman; y Por tu culpa, de Anahí Bennerí.

La ‘Segunda muestra de documentales’ ofreció la oportunidad de conocer trabajos realizados entre 2008 y 2010 por Misael Bustos (El fin del Potemkin), Germán Kral (El último aplauso), Eduardo Spagnuolo (Homero Manzi, un poeta en la tormenta) y Andrés Habegger (Imagen final).

En ‘De lo bueno, lo mejor’ se exhibió un programa de cortometrajes, seleccionado por el INCAA, compuesto por siete cintas: Alicia, Amor crudo, Coral, El empleo, Lapsus, Los teleféricos y Medianeras.

Además, se homenajeó a Mercedes Sampietro y Eduardo Blanco con la proyección de sendas películas, Lugares comunes (2002) y Pájaros muertos (2009), respectivamente.

Los homenajeados en sus propias palabras

Mercedes Sampietro: Estoy muy emocionada, muy honrada por este homenaje. Muchas gracias a Argentina, muchas gracias a España, gracias a todas las personas que hacen posible Argencine. Muchas gracias a todos los amigos que han querido acompañarme hoy. Estoy muy contenta de que estéis aquí. Felicidades, bienvenidos a toda la delegación argentina. Yo quiero mucho a Argentina, mucho. Viajé por primera vez a Buenos Aires en el año 1971 con una obra de teatro y fue un flechazo absoluto. Caí enamorada de esa ciudad bellísima, de su gente, de su olor, de la música, de los libros, de la cultura, del teatro, de una vitalidad que de verdad no he vuelto a ver nunca más en ningún otro sitio. Después volví muchas otras veces a Argentina. He conocido fundamentalmente Buenos Aires, en situaciones muy distintas, brillantes, felices; otros momentos terribles, muy duros, muy tristes, y siempre, siempre me ha asombrado muchísimo la capacidad de los argentinos para amar, la pasión que tienen y cómo adoran su país. La capacidad para reponerse de cualquier cosa y sobre todo, de convertir en un gesto artístico, en un acto de comunicación, en arte, cualquier situación por difícil que sea. He tenido además la suerte, durante toda mi vida, casualidades, de trabajar con algunos de estos enormes actores argentinos, en España quiero decir. La primera película que hice, A un dios desconocido, fue junto a Héctor Alterio. Después he podido conocer en teatro a Alfredo Alcón o José Soriano, Miguel Ángel Solá, Federico Luppi… Imagínense. Para los que vivimos en un país como éste que a veces es un poco ingrato con los actores, de verdad que es una gran alegría recibir este abrazo cálido y afectivo de nuestros hermanos argentinos. De ellos hemos aprendido mucho, muchas cosas, no sólo algunos sonidos maravillosos de nuestro idioma común, si no lo más importante, a comprender profundamente, lleno de inteligencia y con sentido del humor, nuestra condición humana en estos tiempos de supervivencia. Me siento muy privilegiada por este gesto de cariño y así lo recibo, nunca lo olvidaré y me gustaría que me consideraran una amiga para siempre de todos ustedes. Muchísimas gracias.

Eduardo Blanco: Estoy muy agradecido realmente. Agradezco esta distinción a la Comunidad de Madrid, a Liliana Mazuri (INCAA), a César Romero y a Carlos Moreli con todos sus equipos de trabajo que realmente, desde hace mucho tiempo, mucho, mucho tiempo, se que hacen cosas para unir las dos cinematografías y me parece que lo hacen muy bien y que hay depositado en su trabajo mucho más que el amor al cine, que hay algo personal, algo afectivo, algo emocional, que estoy seguro que los mueve a hacer toda esta tarea. Por otro lado me parece sumamente importante, lo digo quizás no tanto de un lado profesional, sino afectivo, que el cine argentino y el cine español se pueda unir para seguir contando historias, primero porque el resultado de lo que ya hemos hecho ha sido realmente muy bueno, ha sido festejado, muchas de las películas que se han coproducido tanto en la Argentina como en España, han tenido un recorrido importantísimo en el mundo, ganando festivales y éxito de público. Eso es lo fundamental para seguir creciendo y contar historias de manera conjunta. Ojalá Argencine y Madridcine se repitan, crezcan y alimenten el tejer esas historias de manera conjunta.

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