Festivales : Cita teatral en la capital

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La Muestra del Teatro de las Autonomías volvió a traer a Madrid el talento y la frescura de las compañías periféricas que normalmente tienen difícil actuar en la capital. El Círculo de Bellas Artes organizó la que es ya la XIII edición del festival, teniendo como invitadas a las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y Andalucía.

Han sido un total de trece compañías (las mismas que años lleva realizándose el certamen) las que se han paseado por los escenarios madrileños presentando un abanico de propuestas que englobaban los más diversos estilos. Del 14 de febrero al 16 de marzo ocho grupos de teatro andaluces, cuatro castellano-manchegos y uno madrileño ofrecieron al público sus proyectos más recientes, la mayor parte de los cuales ya partían con el respaldo del éxito obtenido en otros lugares del país. Obras de calidad probada, entre las que se encontraban versiones de clásicos y nuevas creaciones contemporáneas.

Las mujeres sabias, de Moliére, en
la interpretación del grupo Fuegos
Fatuos

Origen y evolución

Fue en el año 1996 cuando se inauguró por primera vez la Muestra del Teatro de las Autonomías, y desde entonces no ha parado de crecer hasta consolidarse como una de las citas más destacadas del panorama de la escena madrileña. La idea de José Manuel Garrido, director del festival desde sus orígenes, era vencer las dificultades que encuentran numerosas compañías de otros puntos de España para montar sus funciones en Madrid. Se trataba de ofrecer una oportunidad para dar salida a muchos de los interesantes proyectos teatrales que se llevaban a cabo alejados de los circuitos comerciales. El planteamiento sigue estando vigente y ya son más de cien las compañías que han tenido un hueco sobre las tablas, durante estas 13 ediciones.

Una vez al año, la muestra reúne trabajos innovadores de extraordinaria variedad, que se ocupan de aportar su singular punto de vista sobre las obras más reconocidas, tanto clásicas como contemporáneas, y de representar sus propios espectáculos, empapados de actualidad. De esta forma, el público puede tener acceso a piezas que de otra manera sería muy difícil que llegaran a Madrid, y valorar la riqueza del teatro que se hace fuera de la capital, al margen de los cauces comerciales.

La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón,
llevada a la escena por Eureka Teatro

Los perros flauta, de Ángel Clavente, un montaje
del grupo Espejo Negro
La ópera de tres centavos, de Bertold Brecht, por
Atalaya-TNT

Como viene siendo habitual, el Círculo de Bellas Artes centra cada edición de la Muestra de Teatro de las Autonomías en comunidades concretas. Si el año pasado fueron las de Valencia y Asturias, esta vez han sido Castilla-La Mancha, Andalucía y Madrid las que recogen el testigo. Las compañías de teatro elegidas recorrieron los escenarios aportando el sabor original procedente de su tierra. Cabían todo tipo de obras. Los clásicos estuvieron presentes, como no podía ser de otra manera, con un papel muy relevante; una recreación hilarante de Las mujeres sabias, de Molière, (a cargo del grupo Fuegos Fatuos) sembró las carcajadas entre el público, y los albaceteños de Eureka Teatro dieron su particular visión de la pieza de Juan Ruiz de Alarcón, La verdad sospechosa.

También hubo tiempo para prestar atención a uno de los dramas más populares de la historial teatral, Histrión Teatro recogió el genio de Shakespeare para traducir según su criterio Macbeth. Aunque quizás la propuesta más llamativa la llevaron a cabo la gente de Producciones Imperdibles. Proyectaron el personaje de Don Juan, uno de los clásicos del teatro y asimilado totalmente por la cultura en general, que trató de embaucar con sus encantos al público por enésima vez. Sólo que en esta ocasión se confrontaron los tres donjuanes culpables de la personalidad que hoy evoca ese nombre: desde el original de Tirso de Molina hasta el de Zorrilla, pasando por el que modeló Molière. Un espectáculo cuidado el de Producciones Imperdibles, que trató de profundizar en las raíces del personaje, paradigma del amante libertino, a través de una actualización de las tres visiones de estos autores.

Otras obras revisitadas fueron algunas del pasado siglo XX que, por su entidad indiscutible, ya se han convertido en clásicos de reciente investidura como La ópera de tres centavos (Bertold Brecht y Kurt Weill), de Atalaya-TNT. Los cuernos de Don Friolera, de Valle-Inclán, puesta en escena por Teatro Zascandil-Producciones Cachivache, encarnó la esencia del esperpento dejando una gota de acidez en el ambiente. Incluso hubo lugar para un acercamiento a otras culturas de la mano de Tragalenguas Teatro, que hicieron La injusticia contra Dou E que conmovió el cielo y la tierra (del chino Guan Hanging), una de las tragedias más reconocidas del arte dramático oriental. Un tema universal como es la amargura de la injusticia y la imperiosa necesidad de su reparación, enfocado desde una perspectiva a la que no estamos acostumbrados.

Las propuestas de nuevas creaciones fueron otro de los puntos que centraron la atención del público. Una problemática como la del abuso escolar fue tratada por la compañía Falsaria de Indias en Por el ojo de la cerradura, de Llanos Campos. El teatro de calle se vio representado con la obra Los perros flauta, de Ángel Clavente, montaje ideado por el grupo Espejo Negro.

Coincidiendo con la celebración de la Muestra de Teatro de las Autonomías, el Círculo de Bellas Artes acogió la II Jornada de Circuitos y Redes Escénicas, espacio creado para que los profesionales del mundo del teatro, de las comunidades invitadas a la muestra, intercambiaran puntos de vista sobre la gestión y el desarrollo del sector.

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