Festivales : Festival alternativo en Bogotá: Arte y parte

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Carlos Bernal

Escena de una obra en el Teatro La Candelaria.

El octavo pecado de Bufallo Bill. Dirección:
Jorge Herrera. Autor: Carlos Bernal.

Despega el avión en Barajas y abajo Madrid se va haciendo pequeñito. Destino: la IX Edición del Festival Alternativo de Teatro de Bogotá. Veloz, el aparato se hunde entre las nubes y, a esa misma velocidad, mi mente da rienda suelta a la imaginación y empiezo a suponer qué cosas encontraré en este festival, en esta ciudad, en este país. Sé que se realiza cada dos años desde hace diez y ocho, que se hace con más amor que presupuesto y que lo saca adelante Patricia Ariza, actriz del Teatro “La Candelaria” y un grupo de colaboradores en torno a La Corporación Colombiana de Teatro.

Para esta ocasión han aceptado la participación de casi cien grupos de teatro independiente, de un total de más de trescientas solicitudes nacionales e internacionales. Se me antoja que un festival de esta magnitud, con tan pequeño presupuesto en un país con tantas angustias económicas y políticas, es casi una utopía. Pero claro, que un aparato de estos, con lo que pesa, sea capaz de volar, también lo es. Por allí me dejo ir y no puedo dejar de pensar que, para Da Vinci y todos los que desde el principio de los tiempos empezaron a tratar de hacer realidad el antiguo sueño humano de volar, lo primero fue un acto de imaginación, una utopía.

Superación de la utopía

El avión vuela, el arte da vuelo a la imaginación y a la fantasía y permite entender más la realidad y, al mismo tiempo, imaginar otros mundos. Volar es, de alguna manera, derrotar la Ley de la Gravedad partiendo de ella; el arte, subvierte la realidad, va más allá: crea mundos de ficción que parten de lo real. Durante estas elucubraciones me va envolviendo el sueño, pienso en las obras que veré, entre ellas una que yo he escrito y de la que no he visto nada; qué gente voy a encontrar, qué similitudes y diferencias con el “quehacer teatral” en España… Luego sigue una larga noche salpicada de imágenes teatrales y diálogos para la obra nueva. A esta ciudad, a este país, a este movimiento teatral (el colombiano) han mirado con especial atención gente de teatro de la talla de Jerzy Grotowski, Jean Louis Barrault, Ariane Mnoushkine, Juliette Binoche, Juan Margallo, José Monleón, Peter Brook y un largo etcétera… Gana el sueño. Lejana escucho una voz de suave acento colombiano que me dice: “Disculpe Sr, en breve aterrizaremos en Bogotá. Por favor, abróchese el cinturón de seguridad (yo leo en sus labios: “de castidad”). Así, la azafata de Avianca, amablemente, me vuelve a la realidad y al continente americano.

Efectivamente, fueron días intensos, de afecto y grandes contrastes; obras de teatro bailando en la cuerda floja entre lo tierno y lo violento. Sobrecogedora la respuesta del público joven y su necesidad de teatro, la necesidad de imaginar cosas que no se ven a simple vista, pero que el arte desvela, con humor, con poesía escénica, magia, danza, música.

¿Qué han hecho los teatreros colombianos para no perder esta franja de público que en Madrid brilla mucho por su ausencia…? Para los que hayan llegado hasta aquí en este artículo, a quienes no haya aburrido con la analogía entre volar y crear, transcribo abajo las palabras de Santiago García, director de “La Candelaria”, en el homenaje que le rendía la UNESCO a través del ITI (Instituto Internacional del Teatro), nombrándole Embajador Mundial del Teatro, una mañana inolvidable en el marco del festival bogotano. Creo que en su discurso está mejor de lo que yo pudiera expresar, el espíritu del Festival Alternativo, el sentimiento que lo inspira, el legado que los teatreros mayores sugieren a los que empiezan.

Trataré de volver a otras ediciones. Ustedes, si pueden, no lo duden. Mucho teatro del bueno, sencillo y profundo, magia en sus propuestas argumentales y síntesis en su carpintería teatral. La vida a borbotones.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn