Festivales : Miradas Madrid, I Festival Internacional de Cine y Mujeres

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José María Ruiz

Siempre resulta difícil escribir, enfrentarte al vértigo de la cuartilla en blanco y trasladar el haz de luz del proyector cinematográfico a la plancha impresora, mas lo mejor de todo relato es vislumbrar los pleamares de la vida y acudir al acto de presentación de este nuevo festival en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes.

No, es con invitación. ¡Pero si en el programa no pone nada! Es con invitación. ¿Y la película? Tampoco. Entonces, ¿cómo lo escribiré? Desnudo te encuentras cual sirena en el campo de golf. Es con invitación. Cabizbajo y meditabundo mis pies buscan consuelo hacia el sur.

En días posteriores se dio la casualidad (mira por donde) de encontrar la susodicha invitación. Era cosa de analizar los párrafos inscritos en ella: “El alcalde de Madrid y en su nombre la delegada del Área de Gobierno de Familia y Servicios Sociales tienen el placer de invitarle a la inauguración”, claro que con estas alturas uno no se trata y no ha lugar las intimidades. “Programa: 19,45 h. Recepción de invitados. 20,00 h. Inauguración. 20,30 h. Proyección especial. 22,00 h. Fin del acto de inauguración.”.

Nunca he sido invitado receptivo y la laguna de ver Función de noche, de Josefina Molina, sigue en mi conciencia fílmica. Total, los fines de este nuevo festival debía captarlos con el seguimiento del mismo. El reto era agradable.

Explícito ha de ser el título y aquí las lecturas se hacen amplias, ahí está Miradas Madrid: ¿Hacia dónde y qué mira Madrid? o ¿es Madrid quien se mira? (Madrid tenía que verse por algún lado). Y Festival Internacional de Cine y Mujeres, totalmente abierto, cabría vislumbrarse desde Stella Dallas, de King Vidor, a La diligencia o Siete mujeres, de John Ford, aunque Javier Aguirre diga que era un cine machista mientras Carlos Aguilar lo contemplase como espejo de aquella sociedad, o Bergman con Secretos de un matrimonio, y Gertrud, de Dreyer. Nada de esto es, sino cine realizado por mujeres, mas este nombre no ha lugar porque en noviembre de 1996 tuvo lugar el XII Festival Internacional de Cine Realizado por Mujeres, organizado por el Ateneo Feminista de Madrid con proyecciones en Filmoteca Española, Centro de Arte Reina Sofía y algún año anterior en el propio Ateneo. Cartas sobre la mesa.

Con anterioridad, en marzo de 2008, se llevó a cabo la tercera edición “Ellas crean”, proyecto de la Presidencia de Gobierno que se organiza en torno al Día de la Mujer Trabajadora y que busca hacer visible la mirada y problemática femenina, así como el necesario diálogo entre culturas en las distintas ramas artísticas. Atlas de geografía humana. Filmoteca Española acogió el evento cinematográfico. Como apunte cabe decir que filmoteca tiene en preparación un ciclo dedicado a la filmografía de la cineasta Sally Potter.

Las películas

Lo más sorprendente de esta semana fue la sección dedicada al documental, cinco obras de notable calidad, aunque tres de ellas estuviesen producidas para televisión. Ahí está Una delgada paz, de Yael Luttwak, donde un grupo de mujeres israelíes, palestinas, colonas, beduinas, judías y árabes se reúnen para llevar a cabo un régimen de adelgazamiento, con este pretexto dialogan sobre la paz en esta conflictiva zona, son unos pequeños pasos para demostrar que en el fondo no somos tan distintos. Esas chicas, de Tahani Rached, nos sumerge en el mundo de la infancia que vive en la calle esnifando pegamento, todo un drama. Esperando a los hombres, de Katy Leina Ndiaye, con una mala realización nos descubre las tres edades de la mujer en el desierto mauritano, así la juventud se encuentra bajo el yugo de la tradición y la religión mientras la madurez tiene un punto de vista más abierto y sorprendente libertad respecto al hombre. Ya en el terreno cinematográfico esta Cuando el camino se tuerce, de Jasmine Dellal, una gira musical por EE.UU. de la etnia gitana de cuatro países, el pueblo romaní unido por la cultura, el flamenco, el folk hindú, la tradición macedonia, distintos mundos de un único origen. Sobresaliente resulta Roba un lápiz para mí, de Michele Ohayon, donde contemplamos la ocupación nazi de Holanda y los campos de concentración que aparecieron, y en ese mundo surge el romance a través de cartas llenas de esperanza, hoy (con sesenta años de amor) son un testimonio de plena lucidez que en 35 milímetros te deja el corazón helado.

En el apartado de ficción la selección ha sufrido altibajos, queda la decepción de Caminos cruzados, de Rajshree Ojhan, un dolor de encuadres en tres historias amorosas en distintos puntos de la India. También dejó mucho que desear Los chavales del barrio, de Catti Edfeldt e Ylva Gustavson, totalmente previsible y que no representa al cine sueco, película de niños, sin papeles y amor entre un músico y una asistenta social.

Con simplicidad se contempla Las delicias celestiales de Nina, de Pratibha Parmar, una comedia sobre la comunidad indio-escocesa, donde el espectador se adelanta a los acontecimientos, resulta agradable la historia de amor condimentada con las especias culinarias, un toque exótico.

Toda una sorpresa trajo la visión de ¡Basta!, de Dajmila Sahraoui, película franco-argelina situada en los años noventa, donde después de la descolonización francesa comienza la colonización fundamentalista. La guerra de la mujer no termina en ningún momento. Concomitancia con Desaparecido, de Costa-Gavras.

Por sus propios ojos, de Liliana Paolinelli, utiliza el cine dentro del cine, como un semi-documental, para mostrar la visita de las mujeres a sus familiares presos, la implicación de la cineasta subyuga al espectador. En esta tendencia de sencillez se encuentra Cochochi, de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas, que toma como referente el cine de Abbas Kiarostami para contar una historia donde el viaje resulta el conocimiento. Son tristes acordes de un alegre vals.

Últimos fotogramas

“Con este festival se quiere visualizar las desigualdades de género existentes hoy en día en nuestra sociedad y pretende ofrecer una mirada crítica sobre situaciones cotidianas reflejadas en la cinematografía actual, que muestran la realidad de mujeres que siguen luchando por tener una vida digna en igualdad de oportunidades”, comentó Rocío de la Hoz, directora general de Igualdad de Oportunidades. El cine como elemento político y como utopía de cambio de la realidad. Una mentira de 24 fotogramas por segundo que busca desentrañar una verdad, el cine como un arma pacífica. El cuaderno dorado se verá en las próximas ediciones.

Hoy por hoy debemos recordar las películas y directoras españolas que han estrenado este año: Lo mejor de mí, de Roser Aguilar; Elegy, de Isabel Coixet; Pretextos, de Silvia Munt; Un novio para Yasmina, de Irene Cardona, y Nevando voy, de Maytena Muruzábal y Candela Figueira. Naturalmente queda mucho por remar en estos mares donde en la historia quedan los nombres de Rosario Pi y Ana Mariscal. El camino queda abierto. Por último, recomendar la lectura del libro Cine de mujeres, de Anette Khun, un punto luminoso.

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