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Odile Rodríguez


El pasado 8 de octubre dio comienzo el Festival Internacional de Madrid Sur, que se prolongó hasta el 31 con una merecida afluencia de público. El lema de esta edición fue Así que pasen quince años, en alusión a la obra de Federico García Lorca Así que pasen cinco años, una de sus obras más experimentales. El título no era la única referencia que se hacía de Lorca puesto que la selección de obras estuvo encabezada por el título “Después del silencio”, en honor al propio Lorca y a la víctima de su “Bernarda”. Como explicaron José y Ángela Monleón, almas mater de este maratón teatral: “Hablar de un ciclo con ese título es como decir que está abierto a las voces más jóvenes, a las desobedientes”. También recalcaron la importancia del papel protagonista de las mujeres en la obra, que se rebelan ante el despotismo y la tiranía de “Bernarda”, es decir, de todos los totalitarismos.

Las bases del Madrid Sur son el valor del teatro en la construcción de una cultura democrática y la función de los ayuntamientos en la construcción de esa cultura, debido a su proximidad al pueblo. Por ello, los ayuntamientos de Alcorcón, Aranjuez, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Parla y Rivas Vaciamadrid, están muy comprometidos con el Festival Madrid Sur.

Madrid Sur es heredero del espíritu de García Lorca con “La Barraca” y su afán por llevar la cultura a los pueblos y hacerla accesible a todos, fomentando siempre la capacidad crítica e imaginativa de los espectadores.

Calidad e innovación

Tomaron partido en la edición 2010 nombres y compañías de gran importancia, como Eva Yerbabuena, con su espectáculo flamenco Lluvia, Ernesto Caballero con María Sarmiento y Laila Ripoll, directora de las obras Santa Perpetua, con la compañía Micomicón, y Unos cuantos piquetitos, de la mano de Producciones Inconstantes, en la que realizaron una denuncia contra la violencia machista. Marruecos estuvo presente con Mi corazón es capaz de todas las formas, del Ensemble Rhoum, El Bakkali Du Hadra Chefchaounia y la joven cantaora Rocío Márquez –Premio Cante de las Minas–, que compartieron escenario con la Orquesta Andalusí de Fez. Por otra parte, Susana Alcón, directora artística y coreógrafa de la compañía Flick Flock, un grupo andaluz que ha revolucionado la danza moderna española, estrenó, con carácter absoluto, su segunda producción, La llama doble, inspirada en el texto de Octavio Paz y dotada de un gran humanismo. La compañía Chirigoticas, en coproducción con el Festival Madrid Sur, presentó La maleta de los nervios, de Antonio Álamo, una propuesta que mezcla humor y dolor a través de sus protagonistas. Asimismo, el Festival contó con la obra Torrijas de cerdo, de Antonio Muñoz de Mesa. Las citadas obras pertenecieron al primer ciclo “Después del silencio”.

El segundo ciclo, titulado “Clásicos y contemporáneos”, hacía referencia a la opresión de la libertad e incluyó obras de distintas épocas, comenzando con la maravillosa obra de Shakespeare, Ricardo III, interpretada con gran solemnidad por la compañía Atalaya; el Ballet Fuenteovejuna, de Antonio Gades; Tercer cuerpo, de Claudio Tolcachir, donde la voluntad de vivir superaba al miedo a no ser; La identidad de Polán, de Miguel Murillo, dirigida por Juan Margallo; o el Torero, de David Desola, cuyo protagonista se veía prisionero de una imagen que ocultaba sus temores y agonías. Mención especial merecieron los dos homenajes al centenario de Miguel Hernández, uno a cargo del Teatro Meridional de Álvaro Lavín, titulado por Julio Salvatierra con el nombre del poeta, y Escríbeme a la tierra, producido por la Universidad Popular de Alcorcón.

Un último ciclo dedicado al público familiar estaba compuesto por dos espectáculos, Nubes, de Enrique Cabrera, y Cáscaras, de Jorge Padín y Marta Torres. Así como La llegada del otro, en la que se compartieron juegos y palabras.

Por otro lado, varias manifestaciones respondieron específicamente a la necesidad de indagar sobre nuestra contemporaneidad. Ese fue el caso de ES 10 Madrid Sur a Escena, que, como en años anteriores, presentó diversos trabajos de los grupos del Madrid Sur. O del homenaje al CELCIT, institución que ha cumplido los 35 años de entrega, a través de innumerables actividades, al encuentro entre el teatro latinoamericano y el teatro español, acercando ambos mundos hacia una confluencia cultural. También cabe destacar la concesión del Premio Madrid Sur para Textos Teatrales en lengua castellana y las Jornadas de la Universidad Carlos III, confiadas a creadores, críticos y gestores culturales de los municipios que se dedicaron a analizar el significado de La Barraca, núcleo del Teatro Independiente de la cultura española. Este análisis se inició el pasado año y tiene previsto completarse éste, siguiendo los principios del XV Festival y de la necesidad de subrayar el papel decisivo de los ayuntamientos en la acción cultural, entendida como un servicio público dirigido a todos los ciudadanos. La participación de la Federación Española de Municipios y Provincias, presidida por el alcalde de Getafe, constituye para el Festival un pilar esencial.

Así pues, como bien deseó Pepe Monleón, artífice junto a su hija Ángela de este soplo de aire fresco que nos inunda desde ya hace más de una década: “Que lo paséis bien y penséis mucho”.

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