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R.A


Luis Ramírez, el empresario que introdujo el musical en el
Lope de Vega.

Juliano Mer-Khamis, judío palestino, actor y director de cine israelí, y activista político fue asesinado en Jenin en abril de 2011. Juliano Khamis (después Mer-Khamis) nació en Nazareth, hijo de Arna Mer, una mujer judía activista de derechos humanos y Saliba Khamis, cristiano palestino ciudadano de Israel y uno de los líderes de la Israeli Communist Party en los años 50. Su abuelo fue Gideon Mer, un científico pionero en el estudio de la malaria durante el Mandato Británico de Palestina. En su juventud adoptó su apellido materno: Mer y sirvió en las Fuerzas de Defensa de Israel como soldado de combate de la Brigada Paracaidista. Estaba casado con Jenny, una activista finlandesa que conoció en Haifa. Tenían un hijo, Jay, y estaban esperando gemelos en el momento en que fue asesinado.

El 4 de abril de 2011, mientras se encontraba frente al teatro que había ayudado a fundar en Jenin (el Teatro de la Libertad), fue tiroteado por varios hombres encapuchados. Posteriormente fue detenido el principal acusado, Mujahed Qaniri, un palestino miembro de la Brigada de los Mártires de Al-Aqsa (grupo perteneciente a Hamás) que residía en el campo de refugiados de Jenin y que se declaró culpable del asesinato.

El Teatro de la Libertad

En 2006, Mer-Khamis estableció el Teatro de la Libertad junto con Zakaria Zubeidi (una antigua lider militar de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa en Jenin), Jonatan Stanczak (un activista sueco-israelí), y Dror Feiler (artista sueco-israelí).

El Teatro de la Libertad (en inglés: The Freedom Theatre) es una comunidad teatral que promueve distintas actividades para los niños y jóvenes de los Campos de Refugiados de Jenin para el desarrollo de sus habilidades, confianza y conocimiento de sí mismos, a través de procesos creativos como modelo de cambio social.

“Sería muy triste morir de una bala palestina”. Esa fue la premonitoria frase del actor y director Juliano Mer-Jamis, un osado luchador por la paz entre Israel y Palestina. Su madre, Arna, una judía israelí que en los 80 creó un grupo de teatro infantil en el campo de refugiados de Jenin, escenario de violentos enfrentamientos entre soldados israelíes y milicianos palestinos. Su padre, Saliba Khamis, un cristiano árabe que lideró el partido comunista en Israel Juliano Mer sintetizaba el intento de convivencia entre israelíes y palestinos. Juliano sirvió como paracaidista durante su servicio militar obligatorio de tres años, tras lo cual comenzó su frondosa carrera artística y política. Esta militancia en dos frentes lo llevó a reemplazar a su madre en el campo de refugiados de Jenin, donde ella dirigía una escuela de teatro para niños junto a compañeros palestinos hasta su muerte de cáncer en 2002.

En 2003 codirigió el documental Los hijos de Arna, un homenaje al incansable trabajo de su madre para crear ese grupo infantil de teatro en los años ochenta. El documental finaliza con el estallido de violencia del año 2001-2002, que llevó a varios de los ex integrantes del grupo de teatro de Arna a tomar las armas e incluso a la muerte.

Entusiasmado por los premios y el reconocimiento recibidos por el filme, Mer-Jamis fundó en el año 2006 el teatro “La Libertad”, que co-dirigía junto al ex líder de las Brigadas de los Mártires de Al-Aksa Zakaria Zubeidi, comprometidos ambos con la lucha contra la ocupación israelí pero decididos a hacerlo por la vía pacífica y ofreciendo a los jóvenes una alternativa cultural y política a la de enrolarse en el fundamentalismo islámico.

Justamente esa decisión política y de vida es la que acercó a Juliano a la muerte. En los últimos años se produjeron dos intentos de incendio del teatro y Mer-Jamis recibió una serie de amenazas por parte de la organización fundamentalista islámica Hamás, que lo acusaba de “sionista”, “quintacolumnista” y otros “pecados” como el de alejar a los jóvenes del camino de las armas hacia la lucha pacífica contra el enemigo. Y de traición” al ser hijo de madre judía-israelí y “corrupción moral” al “estropear” la juventud en Jenin con obras de teatro en las que se “atrevía” a hacer coincidir en un mismo escenario a chicos y chicas. En Jenin, estas amenazas son una condena a muerte y la única duda era la fecha del cumplimiento de la sentencia.

En una rueda de prensa realizada en abril de 2009, Mer-Jamis reconoció su temor y aseguró que había tomado medidas de protección. “No estoy jugando a ser ningún héroe, realmente estoy asustado”, dijo entonces, mientras las amenazas del Hamás proclamaban que “si las palabras no ayudan, nos veremos obligados a hablar el lenguaje de las balas”. Y las balas llegaron el pasado abril cuando salía de su teatro y entraba al coche en cuyo asiento trasero se encontraba la niñera de su hijo de 8 años. Alcanzó a conducir 150 metros cuando lo detuvo un chico que, a cara descubierta, se acercó a la ventanilla delantera y le disparó cinco balazos. La niñera, una muchacha de Belén, resultó herida. Juliano Mer-Jamis fue velado en la ciudad israelí de Haifa, donde nació. Su féretro fue trasladado a las cercanías de Jenin, donde las autoridades israelíes permitieron a los palestinos pronunciar palabras de despedida. Entre ellas sobresalieron las de Zakaría Zubeidi, con un reclamo estremecedor: “¿Cómo podemos luchar contra la opresión del otro cuando entre nosotros mismos estamos tan divididos?”.

Aspiraba a ser puente de los dos pueblos y se definía 100% palestino y 100% israelí. El “pecado” de la conciliación le ha costado la vida. Que su obra no muera con él y que pueda descansar en paz es uno de los logros pendientes de la libertad. Que no sea mártir, sino ejemplo por su vida y su legado.

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