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Adolfo Simón

En estos tiempos en que se están perdiendo tantos derechos que como ciudadanos hemos logrado tras duras luchas para vivir en un mundo sin desigualdades, es emocionante acudir a ver espectáculos donde se cambia de lugar el poder y donde el débil, en apariencia, tiene posibilidad de acceder a otra posición en el mapa de la vida.

Otra ópera es posible

Cuando se acercaba el momento en que se iba a llevar a cabo el cambio de dirección en el Teatro Real, había mucha inquietud por cómo se desarrollaría la programación. Ahora que el barco ya está en alta mar, podríamos decir que otra ópera es posible, propuestas que transiten entre el clasicismo y la modernidad sin tener que rasgar las vestiduras de nadie, dando espacio a otras miradas sobre lo que finalmente habita el escenario del Real. En el ecuador de la temporada actual, hay cuatro ejemplos de esto.

Lady Macbeth de Mtsensk, de Dmitri Shostakóvich, se presentó en el Teatro Real en una producción que se estrenó en la ópera de Ámsterdam en 2006 y fue representada con gran éxito en la Ópera de París en 2009. A partir del folclore y la tradición operística rusa, Shostakóvich compuso a principios de los años treinta una obra de música vigorosa y llena de contrastes en la que se alterna un lenguaje rudo y salvaje con momentos de delicada expresividad. Por otra parte, en ella se distorsionan melodías y danzas típicas del país, a la vez que se ­satiriza con insolencia sobre los personajes tipificados por la literatura rusa del siglo XIX. Se trata de un elogio a la libertad individual y un llamamiento a la insumisión, a través del personaje de Katerina, la mujer sometida y castigada por los hombres, dando así una visión absolutamente actual de la mujer que no lo era tanto en la época de su estreno. En su estreno en el Pequeño Teatro Académico de Leningrado, el 22 de enero de 1934, tuvo un gran éxito de público y crítica. Fue representada en Moscú cerca de un centenar de veces hasta el 26 de enero de 1936, considerándose así el acontecimiento más imprevisible, no sólo en la historia de esta obra, apreciada como una de las óperas clave del siglo XX, sino también en la carrera de su compositor. Para la presentación en el coliseo madrileño se contó en la dirección de escena con Martin Kusej que realizó un sobrio ejercicio de puesta en escena, contando con la complicidad de un elenco encabezado por Eva-María Westbroek, Michael König, Vladimir Vaneev, Ludovít Ludha, Carole Wilson y John Easterlin.

Lady Macbeth de Mtsensk.

Iolanta/Perséphone, programa doble que aunó a dos grandes compositores rusos, Chaikovski y Stravinski. Del primero disfrutamos la que fue su última ópera, estrenada junto a El cascanueces. Iolanta da expresión a su fe en un amor ideal que él nunca conoció, en palabras del director artístico del Real, Gerard Mortier: “Se trata de una ópera en un acto con un libreto de Modest Chaikovski, hermano menor del compositor, basada en La hija del rey René, del autor danés Henrik Hertz”. Chaikovski fue un referente musical ineludible para Igor Stravinski, del que se estrenó su Perséphone, un melodrama en tres cuadros basado en un poema de André Gide que recoge el mito de la mujer que volvía al mundo de los vivos pensando en su prometido. Dos historias de amor, en definitiva, que se han aglutinado en un solo espectáculo dirigido por el provocador Peter Sellars, acompañado de Teodor Currentzis en la dirección musical. En el reparto destacamos en Iolanta a Ekaterina Scherbachenko, Dmitry Ulianov y Pavel Cernoch, en los papeles principales, y a Dominique Blanc y Paul Groves para encarnar a Perséphone y Eumolpe.

La clemenza di Tito, de Mozart, último título de ópera escrito por el genial compositor, cuenta, basándose en la obra original de Pietro Metastasio, la historia del emperador Tito, al que retrata como hombre recto, justo al tiempo que clemente, capaz de perdonar a su amigo íntimo Sesto y a su prometida Vitellia que habían intentado asesinarle. “La clemencia”, recordó Mortier en la presentación, al hilo del argumento “Es siempre el gran don de los poderosos”. En esta producción se ha buscado un equilibrio entre lo histórico y lo emocional para hacerlo más accesible a nuestro tiempo. El matrimonio Ursel y Karl Ernst Hermann que provenían del teatro, hoy importantes escenógrafos operísticos, debutaron con este montaje en el mundo de la lírica y para esta ocasión se les ha sumado el director musical Thomas Hengelbrock, que mostró su satisfacción por poder dirigir una de las óperas más misteriosas de Mozart, una obra romántica con apariencia barroca, según sus palabras. La producción que se estrenó en el Teatro Real contó con el tenor Yann Beuron, la soprano Amanda Majeski, la mezzosoprano Kate Aldrich, la soprano María Savastano, la mezzosoprano Serena Malfi y el bajo Guido Loconsolo.

Iolanta/Perséphone.

La clemenza di Tito, de Mozart.

C(h)oeurs.

Crea tu zarzuela en los Teatros del Canal..

Crea tu zarzuela en los Teatros del Canal..

Follies.

Follies.

C(h)oeurs, con coros de Verdi y Wagner, aunados musicalmente para el estreno mundial de este espectáculo en el Teatro Real de Madrid. Miedo y temblor han sido las dos emociones que ha vivido Alain Platel en los preparativos del que es su mayor proyecto. C(h)oeurs, un espectáculo total en el que se mezclan ópera y danza al ritmo del latido de los coros más potentes de Verdi y Wagner y que, aquí en Madrid se estrenó en primicia mundial. C(h)oeurs es un juego de palabras en el que se cruzan coros y corazones. Esta idea se empezó a gestar hace seis meses en Gante (Bélgica) y en el último trimestre, los más de un centenar de voluntarios han creado un trabajo compacto al que se sumaron los más de setenta miembros del formidable coro del Teatro Real junto a diez bailarines de Les Ballets C de la B, dos niños y la orquesta, dirigida por Marc Piollet. Platel quiso utilizar el apetecible peligro de los coros para trabajar esta idea y por ello eligió Va pensiero, sull’ali dórate… de la ópera Nabucco, una música, según él, con la que se siente una emoción profunda, como punto de partida, y de ahí surgió el encuentro natural con la música de Wagner. Otras piezas de este autor, que sonaron también en esta curiosa propuesta, fueron el Coro de los Peregrinos de Tanhäuser, Wach auf de Los maestros cantores de Nurenmberg y Heil!, König Heinrich!, Heil! de Lohengrin y una grabación de O du mein holder Abendstern de Tannhäuser mezclada con los preludios de Lohengrin y Los maestros cantores de Nuremberg. De Verdi son, además, Dies Irae, Tuba Mirum y Libera me de la Misa de Réquiem o Patria oppressa de Macbeth y Parigi o cara de La traviata. En esta producción han colaborado el Holland Festival de Ámsterdam, donde podrá disfrutarse en junio, y el Concertgebow de Brujas (Bélgica), que la programará también en junio tras pasar por el Ludwigsburger Schlossfestspiele alemán.

Zarzuela para todas la edades

El gato montés, con música y libreto de Manuel Penella, ha sido la última producción presentada en el Teatro de la Zarzuela durante febrero y marzo de este año. Esta obra está considerada una ópera en tres actos y cinco cuadros. En ella se nos cuenta el final trágico que provocará el personaje que da nombre a la obra al interferir en el amor de la pareja protagonista, haciendo que el destino se asome sumergido en muerte. Para ello, José Carlos Plaza, al frente de le dirección de escena, ha elegido un espacio y luz creados por Paco Leal, en el que las imágenes acompañan la tragedia anunciada, al igual que Cristina Hoyos realizó una coreografía que es mucho más que el mero relleno escénico habitual, aquí, la danza, suma en la dramaturgia de la puesta en escena que resuelven actoralmente un espléndido reparto encabezado por Ángeles Blancas, Saioa Hernández, Andeka Gorrotxategui, Ricardo Bernal, Ángel Ódena, José Julián Frontal, Enrique Baquerizo, Rubén Amoretti, Luis Cansino, Arturo Pastor entre otros. La dirección musical contó en esta ocasión con la sabia batuta de Cristóbal Soler.

Crea tu zarzuela en los Teatros del Canal

Durante los últimos tiempos se ha seguido desarrollando el programa Crea tu zarzuela, un proyecto educativo pionero de los Teatros del Canal orientado a niños de tercero a sexto de educación primaria. Esta idea consiste en la creación de una zarzuela, que este año contará como novedad con la colaboración de un grupo de personas mayores de sesenta años. Los seleccionados serán un grupo de estudiantes, alrededor de cuarenta, a los que se sumaran una quincena de personas mayores de edad. Con Crea tu zarzuela la idea es formar una compañía multigeneracional que, a lo largo del curso 2011-2012, pueda presentar un espectáculo del mal llamado género chico. Tras una introducción práctica a la historia lírica, escribirán el ­libreto, compondrán e interpretarán la música, diseñarán y realizarán la escenografía, el vestuario o la iluminación; todo a cargo de la compañía. Niños y mayores serán los auténticos responsables del espectáculo, de principio a fin. El proyecto Crea tu zarzuela abarca mucho más que la educación artística. Busca el crecimiento personal a través de actividades de creación y colaboración entre personas de generaciones muy distintas, desarrollando la capacidad de trabajo en equipo de los participantes, así como su potencial de expresión y comunicación social. La zarzuela es un género ideal para realizar este proceso creativo, no sólo por englobar en un espectáculo todas las artes, sino por su carácter popular, basado en gran medida en temáticas, canciones y danzas procedentes del folclore y la tradición. Esto nos permitirá abrirnos a la realidad multicultural del Madrid del siglo XXI, abriendo la puerta a la exploración y descubrimiento de otras culturas, sin perder de vista nuestras tradiciones, a través de la experiencia compartida con los mayores. Parte del trabajo se basará en la recuperación de tonadas y juegos populares de los lugares de origen de los miembros de la compañía.

Otras propuestas…

Candide fue el tercer musical que el compositor, pianista y director de orquesta estadounidense, Leonard Bernstein, estrenó en Broadway en 1956. La obra se basa en una adaptación de la sátira dieciochesca de Voltaire, trasladada a la época actual por la gran dramaturga norteamericana Lillian Hellman. El protagonista, Cándido, practica un optimismo ciego guiado por su tutor, el Doctor Pangloss, que le asegura que todo es para bien En el mejor de los mundos posibles. Cándido lleva a su novia Cunegunda y al Doctor Pangloss a viajar por medio mundo, descubriendo a su paso la maldad, el sufrimiento y el crimen. Según Paco Mir, director de escena de este montaje, Cándido concentra un montón de ideas que vienen envueltas en un inteligente manto de ironía y una música deliciosa, contagiosa e inolvidable y él, con su adaptación y puesta en escena, consigue el deleite del espectador sin dejar de tomar conciencia, por ello, de la realidad del mundo que viven los personajes. Para este cometido ha contado con un reparto de lujo, cómplice y entregado: Jesús Castejón, Xavier Ribera-Vall, Antoni Comas, María Rey-Joly, Axier Sánchez, Eva Diago, Anna Mateo, Juanma Cifuentes y César San Martín, sin olvidar el coro que construye con sus voces y su presencia un espacio sonoro y escenográfico impecable en el escenario de los Teatros del Canal.

Follies, el gran musical de Sondheim, se estrenó en el Teatro Español de Madrid cerrando la etapa que al frente del mismo ha dirigido Mario Gas. Vicky Peña y Carlos Hipólito encabezaron el reparto del espectáculo y Massiel interpretó la emblemática canción I’m still here; pero también hay que sumar al reparto, interpretes de gran calidad como Muntsa Rius, Pep Molina, Linda Mirabal, Teresa Vallicrosa, Mónica López, Ángel Ruiz y una Asunción Balaguer en estado de gracia. La escenografía, que recrea los muros de un viejo teatro deteriorado, es de Juan Sanz y Miguel Ángel Coso, mientras que el magnífico vestuario está firmado por Antonio Belart, quien se ha inspirado, por una parte, en el sofisticado mundo de la revista, de sus plumas y lentejuelas, y por otra, en la moda de los años cuarenta y setenta del pasado siglo. Para las escenas de baile se ha contado con la colaboración de dos coreógrafos, Aixa Guerra y Lluis Méndez, este último especialista en claqué. Todo este espléndido equipo para contar la historia de un teatro en el que el telón es un viejo cortafuegos de amianto cubierto de polvo desde hace años por la falta de uso. Se oye un tenue sonido de timbales, como de una tormenta lejana en el tiempo. Lentamente, el telón comienza a subir. Empieza la música, suave, lenta, extraña. El escenario es oscuro y misterioso. En el centro, de pie, está el único e inimitable Dimitri Weissmann, linterna en mano, inspeccionando los restos de su antaño famoso teatro, poco antes de ser convertido en un garaje.

y…

The Hole-El Agujero que desde el 15 de septiembre pasado lleva representándose en Madrid en una producción de Yllana y Paco León. Éste último fue el primer maestro de ceremonias al que han seguido Eduardo Casanova, Álex O´Doguerty y Pepa Charro, más conocida por La Terremoto de Alcorcón; todos ellos se han tenido que sumergir en ese agujero transgresor donde lo más trivial es tener de pareja a un rata, porque dentro de ese oscuro lugar aguardan personajes mucho más salvajes que interpretan impresionantes números de circo, musicales y varios strepteases. Un coctel original, agrio y salvaje para las noches de Madrid.

Música para oídos pequeños

El Teatro Real acogió el estreno de El niño y la creación del mundo, un viaje sensorial hacia el enigma de la vida que aunaba narración, música y stop motion para responder al eterno por qué de las cosas: ¿Cómo se crearon el mar, la luna, las nubes, los relámpagos, las montañas o las olas? Para responder a estas preguntas, la argentina Rita Cosentino ha creado una narración repleta de respuestas poéticas sobre el origen del mundo que dan vida a este espectáculo íntimo, musical y audiovisual, dirigido a los seres más curiosos del universo, los niños.

Y un tríptico de cuentos convertidos en musical

Alicia en el país de las maravillas y La Bella Durmiente, en el Teatro Fígaro.

En la primera, Alicia es una joven inquieta e imaginativa que sueña con vivir en un mundo mágico y maravilloso. ¿Quién podrá negarle ese deseo? De la mano del Sr. Conejo, se embarcará en un fascinante viaje a ese lugar donde los sueños se hacen realidad, vivirá mil aventuras con característicos personajes como la Oruga Azul o el Gato de Cheshire y disfrutará celebrando su NO CUMPLEAÑOS con el Sombrerero Loco y su amigo Humpty Dumpty. Y como gran final, jugará en el Gran Torneo de Croquet, contra la Reina de Corazones. La compañía de teatro La Maquineta presentó este maravilloso musical para toda la familia.

La Bella Durmiente transportó a los espectadores desde el escenario del mismo teatro a un mundo de magia y fantasía en el que un terrible maleficio se cierne sobre la hermosa Princesa Constance el día de su bautizo.

En su decimosexto cumpleaños, se pinchará con el huso de una rueca y morirá…

¿O tan sólo dormirá?, habrá que acudir al teatro para conocer el desenlace

El Principito en el Nuevo Teatro Alcalá-Sala 1. Allí se pudo disfrutar de la adaptación musical de la obra de Saint Exupery con una versión llena de emoción y gran dinamismo que recorre todo el espectáculo. En escena, un coro de voces de diez niños y cuatro músicos a los que se suman los actores que representan a El piloto y a El principito; todos juntos consiguen una mezcla de teatralidad y musicalidad de calidad indiscutible, con un enfoque novedoso en el manejo de los códigos de la música y la escena para el tipo de público al que va dirigido. 

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