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Adolfo Simón

Durante el último trimestre, en la cartelera de Madrid hemos podido paladear diferentes propuestas del universo de la voz, trabajos exquisitos que dejarán buen recuerdo en nuestra memoria musical.

Un baile de máscaras, de Giuseppe Verdi

Este melodramma en tres actos con libreto de Antonio Somma, basado en Gustave III, ou Le Bal masqué de Agustín Eugène Scribe, en una nueva producción del Teatro Real coproducida con la Royal Opera House y el Covent Garden de Londres abrió la temporada 2008-2009 del Teatro Real. Esta obra atravesó por grandes censuras en su época, primero la borbónica en Nápoles y después la papal en Roma hasta que finalmente pudo estrenarse en el Teatro Apollo de Roma el 17 de febrero de 1859. La obra, basada en un hecho real, el asesinato del rey Gustavo III de Suecia por uno de sus más fieles ministros, el conde Anckarström, durante un baile de disfraces, ya había dado pie a sendas óperas de Daniel Auber (Gustave III, ou le bal masqué) y Saverio Mercadante (Il reggente). Verdi tuvo que trasladar finalmente la acción desde Estocolmo a Boston, y transformar al soberano en gobernador, a pesar de lo cual consiguió una de las composiciones más compactas y brillantes de toda su época de madurez, en la que las pasiones amorosas se imbrican magistralmente en la conspiración política. El italiano Mario Martone, uno de los nombres más interesantes entre los directores de escena de su país, particularmente reconocido por sus éxitos en el Festival Rossini de Pésaro, fue el responsable de esta nueva producción del Teatro Real que cuenta con un final de un gran impacto visual que tuvo en el foso al director musical del Teatro Real, Jesús López Cobos, al frente de un doble reparto de una gran solidez, en el que hay que resaltar el regreso de Violeta Urmana, después de sus anteriores éxitos en Cavalleria rusticana y La Gioconda, quien compartió cartel con dos destacados cantantes hispanos, el tenor argentino Marcelo Álvarez y el barítono malagueño Carlos Álvarez, así como con la mezzosoprano rusa Elena Zaremba o la soprano italiana Alessandra Marianelli, que se alternaron con un elenco de prometedoras voces como Indra Thomas, Giuseppe Gipali, Marco Vratogna, Malgorzata Walewska o Sabina Puértolas.

Fidelidad, traición y pasión son tres elementos fundamentales de Un ballo in maschera, cada uno de ellos tiene su propio tema que escuchamos en el preludio de la ópera, aunque será la pasión el elemento que determine el dramático desenlace final. La acción se sitúa en el Boston colonial de finales del siglo XVII y representa la compleja trama amorosa y política que conduce al asesinato de Riccardo, conde de Warwick y gobernador de Boston, durante un baile de máscaras a manos de Renato, su fiel secretario. En medio de ambos se encuentra Amelia, mujer de Renato y enamorada correspondida por el conde. No falta aquí algo de misterio mágico, representado por la adivina Ulrica, un toque perfumado de la opera comique francesa en el personaje del paje Oscar, ni tampoco ecos corales y orquestales de la grand opera que Verdi combina magistralmente con la tradición operística italiana.

El triunfo del Tiempo y del Desengaño, de Georg Friedrich Händel

Oratorio en dos partes con libreto de Benedetto Pamphili, material musical cedido por la Opernhaus de Zúrich y producción de la Opernhaus de Zúrich. Este primer oratorio de Händel fue compuesto y representado en Roma en 1707, bajo la dirección musical de Arcangelo Corelli. Una prohibición papal de la ópera en la ciudad eterna había permitido que en su lugar floreciera el oratorio, y la incursión de Händel en el género es marcadamente operística, pues comprende una sucesión de arias y recitativos para cuatro voces solistas. El libreto plantea un debate entre las figuras alegóricas de la Belleza, el Placer, el Tiempo y el Desengaño, al que el compositor de Halle aportó una partitura asombrosamente fresca e imaginativa, que incluye el embrión de un concierto para órgano, dos duetos y un cuarteto vocal, además de varias arias para solista realmente exquisitas, entre ellas “Lascia la spina” que se haría más tarde famosa como “Lascia ch’io pianga” en Rinaldo.

En esta ya legendaria producción de la Ópera de Zúrich, el director de escena alemán Jürgen Flimm ha situado la acción en el espectacular decorado de un restaurante de lujo diseñado por Erich Wonder, donde al término de la función son los propios personajes los que reflexionan sobre ellos mismos, en un juego teatral que establece un permanente diálogo entre inteligencia y sensibilidad. Las funciones fueron dirigidas musicalmente por el británico Paul McCreesh, que vuelve al Teatro Real para proseguir su proyecto haendeliano iniciado en la pasada temporada con la ópera Tamerlano, y que contó con un cuadro vocal de auténticos especialistas en el estilo como Isabel Rey, Ingela Bohlin, Vivica Genaux, Anna Bonitatibus, Marijana Mijanovic, MaryEllen Nesi, Steve Davislim o Kobie van Rensburg. Dirigida escénicamente por Jürgen Flimm y con espacio escénico de Erich Wonder.

I went to the house but did not enter, de Heiner Goebbels

I went to the house but did not enter-A stage concert in three tableaux del Théâtre Vidy-Lausanne es una idea, con composición musical y dirección, de Heiner Goebbels a partir de textos de T. S. Elliot, Maurice Blanchot, Samuel Beckett y Franz Kafka. En este espectáculo presentado dentro del Festival de Otoño de Madrid hubo una interpretación musical del Hilliard Ensemble en la que se anclaron los textos sin trama lineal para que se complete su significado al ser vista y escuchada. Un concierto en tres actos, dedicado a tres textos literarios del siglo XX: The Lovesong of J. Alfred Pruftrock (La canción de amor de J. Alfred Pruftrock), uno de los más famosos poemas de T. S. Elliot; The Madness of the day (La locura del día), un diálogo de Maurice Blanchot en el que las identidades se diluyen y Worstword Ho, una utopía de la forma estética a cargo de Samuel Beckett. Así, un tema compartido y un yo anónimo construido con multitud de voces para enganchar al espectador en un no tiempo, de un no lugar, en el que transcurre una historia imposible, un viaje que nunca se emprende, una alegoría del antihéroe.

Uno de los momentos más emocionantes de la última edición del Festival de Otoño, otro modo de abordar la escena y la interpretación de los cantantes.

Curso de historia y apreciación de la ópera

Varias iniciativas interesantes se han puesto en marcha en el Teatro Real, coliseo operístico de Madrid, al recorrido que se puede realizar por las interioridades del edificio a modo de excursión creativa hay que sumar el curso impartido por el profesor Gabriel Menéndez Torrellas, doctor en Estética y Filosofía por la Universidad de Freiburg (Alemania) y licenciado en Musicología e Historia del Arte por la por la misma universidad. Su programa consistía en conseguir una mayor apreciación de la historia de la ópera, todas las sesiones se llevaron a cabo en la sala de proyecciones del Teatro Real. También se ampliaron las sesiones proyectadas en cines de grabaciones operísticas gracias a la buena recepción que está teniendo este otro modo de disfrutar del bel canto en los últimas proyecciones presentadas.

Y la reposición de El rey que rabió en el Teatro de la Zarzuela del 22 de noviembre de 2008 al 11 de enero de 2009, esta zarzuela se ha realizado para conmemorar el centenario del fallecimiento de Ruperto Chapí.

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