Interpretar la ópera y la zarzuela : Otoño en do mayor

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Adolfo Simón

Durante el último cuatrimestre, la actividad en el Teatro Real de Madrid ha sido frenética. Además de conciertos líricos y otras actividades paralelas, se han presentado cuatro óperas para público adulto, una de ellas en dos versiones con finales distintos. Pero tampoco han dejado de lado la atención que últimamente están dedicando al público infantil y para ellos han mostrado, alrededor de las fechas navideñas, dos títulos con muy buena recepción por parte de los jóvenes aficionados al bel canto.

Tristán e Isolda

La impresionante producción del Teatro San Carlo de Nápoles de esta ópera de Wagner llegó a Madrid en otoño.
Estrenada en el Hoftheater de Munich el 10 de junio de 1865 bajo la dirección musical de Hans von Bülow, la partitura de Tristan und Isolde se terminó en Venecia en 1859, ciudad a la que Wagner se había trasladado con el alma destrozada tras la ruptura con su amor imposible, Mathilde Wesendonck.

El rapto de Lucrecia, de
Benjamin Britten

La historia, basada en una antigua leyenda celta refundida en el siglo XIII por Gottfried von Strassburg, sirvió al compositor alemán para sentar las bases del moderno drama musical, el “más hermoso poema de amor jamás escrito”, según Thomas Mann, profundamente unido al alma romántica por el culto a la noche y la idea schopenhaueriana de la negación de la voluntad de vivir de los amantes. Jesús López Cobos estuvo en el foso de esta producción del Teatro San Carlo de Nápoles, que supone el regreso de Lluis Pasqual como director de escena tras su Don Giovanni de la temporada 2005-2006.

Una visión mediterránea del drama wagneriano en una producción que ha sido muy aclamada por la crítica italiana, ambientada en tres épocas diferentes y con el mar como una permanente referencia. Los dos repartos, de indiscutible impacto, incluyen el regreso de muchos cantantes ya aplaudidos por el público madrileño como Waltraud Meier, Jeanne-Michèle Charbonnet, Robert Dean Smith, Elena Zhidkova, Jon Frederic West, Alan Titus o René Pape junto a la presentación de Mihoko Fujimura, Alexander Marco-Buhrmester y Georg Zeppenfeld.

El preludio con el que da comienzo Tristan und Isolde inaugura una nueva era por la audacia de su armonía y de sus combinaciones tímbricas. Los cuatro primeros compases, en los cuales se hallan contenidas las cuatro notas que componen el celebérrimo Acorde de Tristan, bren las puertas a la música del futuro, mientras sube el telón y una nave surca los mares con rumbo a Cornualles.

Il burbero di buon cuore

Drama en dos actos de Vicente Martín y Soler, con libreto de Lorenzo da Ponte, es la nueva producción del Teatro Real coproducida con el Gran Teatro del Liceu de Barcelona, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y la Fundación Autor.

En 2006 se conmemoraron los 200 años de la muerte de Vicente Martín y Soler, uno de los compositores españoles más reconocidos de su tiempo, a quien se disputaban todas las cortes europeas, desde Nápoles y Viena hasta San Petersburgo, ciudad en la que murió en 1806. La historia de la música le recuerda principalmente por la cita de su ópera: Una cosa rara en la escena del banquete de Don Giovanni. En la capital austriaca tuvo lugar su decisivo encuentro con Lorenzo da Ponte, que daría como fruto varios de los principales títulos del músico, como Il burbero di buon cuore, la citada Una cosa rara… que dio origen a toda una moda de vestirse y peinarse a la española y L’arbore di Diana.

Estrenada triunfalmente en 1786, se basaba en una de las más celebradas comedias de Carlo Goldoni, Il burbero di buon cuore. Después de la producción de Il tutore burlato, estrenada en el Teatro de la Universidad Carlos III de Leganés, el Teatro Real prosigue con su dedicación a la obra de Vicente Martín y Soler con esta nueva producción, que constituye su estreno teatral en nuestro país y supone la presentación en España de una de las directoras de escena más relevantes de hoy, Irina Brook y un elenco encabezado por la exquisita soprano mozartiana Véronique Gens, que interpretó las dos arias intercaladas por el compositor salzburgués para la reposición de la ópera en el Burgtheater de Viena, al frente de un cuidado elenco en el que también encontramos a uno de los tenores jóvenes de mayor proyección actual, Saimir Pirgu, además de otros valores españoles como Elena de la Merced o Carlos Chausson.

La violación de Lucrecia

Ópera en un prólogo y dos actos de Benjamin Britten, con libreto de Ronald Duncan basado en la obra Le Viol de Lucrèce de André Obey, está producida por el Teatro de Reggio Emilia. Se estrenó en el Festival de Glyndebourne el 12 de julio de 1946 con la gran contralto inglesa Kathleen Ferrier, a quien el autor le había dedicado el personaje principal. The Rape of Lucrecia fue, desde el principio, una de las óperas más aplaudidas de Benjamin Britten quien, por vez primera, redujo drásticamente el número de interpretes a ocho personajes en escena, dos de los cuales asumen el papel del coro en las tragedias clásicas y una plantilla instrumental de quince elementos.

La obra utiliza algunos pasajes de William Shakespeare y Tito Livio sobre el célebre episodio que determinó el final de la monarquía en Roma y la expulsión de los Tarquinios y que constituye uno de los mejores ejemplos de la original recreación de la antigüedad por parte del compositor inglés. En esta aplaudida producción del Teatro de Reggio Emilia se contó en la dirección escénica con el director italiano Daniele Abbado, ya conocido en nuestro país por sus producciones de Die Zauberflöte en El Escorial y en Bilbao o Jeanne d’Arc au bûcher en el Festival de Granada, la dirección musical de un especialista barroco como es el británico Paul Goodwin y un reparto en el que podemos reseñar la presentación en el Teatro Real de la mezzosoprano finlandesa Monica Groop en el papel titular, junto a la ascendente soprano holandesa Violet Noorduyn, a la española Ruth Rosique, al tenor inglés Toby Spence y el barítono norteamericano Andrew Schroeder.

Tancredi (en versión veneciana y de Ferrara)

Representación de la ópera Tancredi, en versión
veneciana

Obra de Gioachino Rossini, se trata de un melodrama heroico en dos actos con libreto de Gaetano Rossi y Luigi Lechi, basado en la tragedia Tancréde de Voltaire, en una nueva producción del Teatro Real coproducida con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, el Teatro de La Maestranza de Sevilla y el Teatro Regio de Turín. La primera gran ópera dramática de Gioachino Rossini no tuvo éxito cuando se representó por primera vez en el Teatro La Fenice de Venecia el 6 de febrero de 1813, aunque cuando se repuso allí poco después, toda la ciudad cantaba por las calles y los canales el estribillo de la cavatina del protagonista… “Di tanti palpiti”.

Unos meses después, durante la Cuaresma, la ópera se ofreció en Ferrara con el final trágico, más fiel al original literario y a los deseos del compositor, en el que el protagonista busca la muerte en la batalla. Por la riqueza de sus motivos, la inagotable frescura de su inspiración melódica y sus fuertes contrastes dramáticos, Tancredi constituye uno de los títulos más afortunados y queridos del compositor de Pésaro. Siguiendo con su vocación rossiniana, el Teatro Real ofreció, a modo de primicia absoluta, la posibilidad de confrontar ambas versiones, dirigidas musicalmente por Riccardo Frizza, reconocido especialista en todo el mundo, y por uno de los grandes nombres de la dirección de escena actual, el griego Yannis Kokkos, que realizaba así su primera nueva producción para un teatro español. Dos poderosos repartos, absolutamente dominadores del estilo, se encargaron de rivalizar para demostrar cuál es la mejor de las dos opciones, la que culmina con el exultante final feliz con Daniela Barcellona, Patrizia Ciofi y Francesco Meli o la que contiene el conmovedor final trágico en la que actuaron Ewa Podles, Mariola Cantarero y José Manuel Zapata.

Para los más pequeños

El diluvio de Noé de Benjamin Britten con texto de The Chester Miracle Play y otros añadidos de Bishop Synesius, William Whiting y Joseph Addison, adaptada libremente para cantarse en español por Luis Gago, y la reposición del El gran deshollinador del mismo autor, fueron las propuestas dirigidas a los aficionados más pequeños.

La acción de este melodrama heroico transcurre en la ciudad siciliana de Siracusa en el año 1005. Argirio y Orbazzano olvidan viejos rencores para luchar juntos contra el sarraceno Solamir. Argirio cierra el trato entregándole a Orbazzano la mano de Amenaide, su hija. La joven sueña con el regreso de su amado Tancredi, en busca y captura por colaboracionista con el enemigo. El fugitivo regresa y Amenaide le urge a huir. Confundido, Tancredi sospecha que su amada le es infiel. Amenaide rechaza definitivamente a Orbazzano, que la acusa falsamente de traición. Amenaide es encarcelada y Tancredi la libera. Tancredi, que aún sigue creyéndola infiel, marcha a la guerra contra los sarracenos. En la versión ferraresa, el héroe regresa moribundo del campo de batalla. Argirio cuenta por fin lo sucedido a Tancredi, quien, feliz por la inocencia de Amenaide, muere.

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