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Adolfo Simón

La temporada ha empezado con brío, múltiples opciones para deleitarse con la voz humana… Ópera, zarzuela, musicales y proyectos innovadores para formar nuevos públicos y artistas que hagan crecer el bel canto para las futuras generaciones. La nueva dirección en el Teatro Real, que promete provocación y debate, las constantes propuestas de zarzuela en teatros privados y una renovación necesaria de musicales para un público cada vez más adepto a este tipo de formatos, hacen que el otoño se vista de luz en Madrid.


Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny.


Una vuelta de tuerca.


Una vuelta de tuerca.


Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny.

Nueva etapa en el Teatro Real, Con Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, Gerard Mortier ha inaugurado en el Teatro Real su ciclo como director del coliseo madrileño. Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, ópera del compositor alemán Kurt Weill sobre un libreto de Bertolt Brecht, se presentó bajo la dirección de escena de La Fura del Baus. La obra transcurre durante los años veinte del pasado siglo, en los estertores de la crisis financiera que tanto nos puede recordar a la actual; los fraudes fiscales, las mafias y demás sociópatas propicia que el trío protagonista de la obra decida montar, en pleno desierto, una ciudad instalada sobre los cimientos de la depravación y el despilfarro, un templo al consumismo donde el dinero llama al vicio y la delincuencia. Los archivos de la Fundación Kurt Weill guardan cerca de sesenta producciones diferentes de Mahagonny realizadas desde su estreno. La primera versión fue encargada a Kurt Weill por el Festival de Música Contemporánea de Baden-Baden; no es la ópera que conocemos hoy, sino un primer esbozo sobre poemas del propio Brecht y Elisabeth Hauptmann, desarrollados en forma de singspiel y escenificados sobre un ring de boxeo. La segunda versión, presentada en la Opernhaus de Leipzig en 1930, proponía en sus tres actos un planteamiento mucho más ambicioso, musical e ideológicamente. A la hibridación de estilos de la partitura, que van del neobarroco al jazz, de la música popular a los interludios de atonalidad, Brecht añade un entramado argumental, esta vez en inglés, que pone la lupa sobre la letra pequeña de las sociedades capitalistas. La Fura aborda el libreto partiendo de la idea de residuos humanos acuñada por el filósofo Zygmunt Bauman. Han pasado cinco años desde el debut de la compañía catalana en el Teatro Real con La flauta mágica de Mozart, un montaje en el que desplegaban todo un abanico de recursos tecnológicos y audiovisuales, que desde su presentación en Salzburgo, once años atrás, ya apuntaban la marca operística furera. Sin embargo, Mahagonny es planteada desde las antípodas, como una vuelta a las esencias de la compañía, que por medio de un trabajo más directo con los materiales y sus diferentes usos, aspira a una reflexión más visceral que intelectual.

Tríptico de zarzuela

Una breve temporada de zarzuela y ópera de la Compañía Lírica y Orquesta Martín y Soler desembarcó en el Teatro de Madrid durante el mes de octubre con:

La del manojo de rosas, sainete lírico en dos actos estrenado en el Teatro Fuencarral de Madrid el 13 de noviembre de 1934. Con la excepcional música de Pablo Sorozábal y libreto de Francisco Ramos de Castro y Anselmo C. Carreño. La acción tiene lugar en 1934, en una plaza de barrio madrileña en la que hay un garaje, un bar y una tienda de flores llamada La del manojo de Rosas. Ascensión, joven y guapa florista, regenta una tienda de flores junto con su padre Don Daniel. Joaquín, trabajador del taller de coches, corteja a Ascensión. Aparece Don Ricardo, piloto de vuelo, quien pide la mano de Ascensión a su padre. Éste promete ayudarle. Aparecen las peleas entre ambos pretendientes. Ascensión se decanta por el mecánico, pues aunque no es de clase noble, es apuesto y galán. Aparece en escena Doña Mariana, madre de Joaquín y le comenta a Ascensión que su hijo está terminando Ingeniería Industrial. La joven se siente engañada, pues cree que Joaquín se disfrazó de mecánico para conquistarla. Don Ricardo aprovecha el momento y consigue conquistarla. La fortuna cambia y los padres de Joaquín pasan penurias económicas, por lo que Joaquín tendrá que trabajar por obligación, no como antes que lo hacía por placer. Vuelve al taller y Ascensión, al verlo, se ríe de él, pues cree que Joaquín está intentando engañarla otra vez. Él le explica su nueva situación, lo que hace renacer el amor entre los dos.

El dúo de La Africana, zarzuela cómica en un acto estrenada en el Teatro Apolo el 18 de mayo de 1893. Con música de Manuel Fernández Caballero y libreto de Miguel Echegaray. Querubini es el director-empresario de una modesta compañía de ópera, que habla una especie de italiano macarrónico; pretende montar la obra La Africana, de Jacques Meyerbeer. Pero a las complicaciones habituales de los ensayos se van a sumar en este caso todo tipo de intrigas cómicas por parte de los diversos personajes. El tenor Giuseppini, aunque realmente se llama José, un mujeriego que se ha unido a la compañía con el propósito de cortejar a la Antonelli, mujer del director Querubini, aprovecha cualquier momento para declararle su amor, en particular en el ensayo de la parte del dúo. Querubini, hombre celoso, tacaño y calculador, lo consiente por el bien del negocio, ya que así consigue que el tenor cante gratis, aunque le preocupa ser “desonorato per le quatri costati”. Los demás personajes, vinculados familiarmente con él, también cantan gratis, como su hija Amina, enamorada igualmente del tenor. El coro y el resto del reparto, mal pagados, apenas le cuestan nada. El coro chismorrea a propósito del clandestino idilio entre Giuseppini y la Antonelli. Pero el desenlace llega cuando, durante la primera representación, irrumpe en escena la madre del tenor, resuelta a llevarse a su hijo a casa. La función se interrumpe, se suceden griteríos, llega la policía, la Antonelli se desmaya, el público grita… Por fortuna para el empresario, que ya se temía la devolución del dinero de la entrada, todo se resuelve y se puede continuar con el espectáculo.

Y Marina, ópera en tres actos estrenada en 1855 como zarzuela en el Teatro Circo Price de Madrid y en 1871, como la única ópera española que se representó en el Teatro Real. Con música de Emilio Arrieta y libreto de Francisco Campodrón y Miguel Ramos Carrión. Marina, que nació como zarzuela, tuvo un estreno frío en Madrid, parece que por ciertas carencias literarias y dramatúrgicas. Pero, tras sólo seis representaciones en la capital, fue presentada en provincias, donde obtuvo un grandioso reconocimiento, que no ha disminuido desde entonces. Su paso a ópera fue aconsejado al autor por, entre otros, el cantante Enrique Tamberlik. Como Campodrón había fallecido, Arrieta encargó la revisión del texto a Ramos Carrión, quien respetó bastante el trabajo de su predecesor. Marina ofrece numerosos momentos musicales de interés. La partitura de Arrieta tiene una estructura general que recuerda a Donizetti y a Rossini y fuera de algunos personajes clarísimamente españoles, termina siendo una creación perfectamente italiana, tal y como se evidencia en los roles de la propia Marina o de Jorge, los protagonistas. Engaños, celos y equivocaciones se engranan en arias importantísimas para la lírica, desde el coro de pescadores cantando Brilla el mar engalanado, la vibrante romanza Pensar en él, la exigente Costa la de Levante, el brindis Hasta el borde la copa llenemos, que tantas veces hemos oído dentro y fuera de los escenarios, o el muy conocido Dichoso aquél que tiene, hacen de esta pieza una obra original a la altura de cualquier ópera de la época.

Renovarse o morir

Y tras una vuelta con gran número de reposiciones en los musicales de la Gran Vía… aparecen tímidamente otras propuestas que renuevan este tipo de propuestas que cada vez tienen más adeptos. Opciones para diferentes públicos y con formatos no habituales. Sin duda, la sorpresa del verano ha sido Pegados escrito por Ferrán González y Alicia Serrat ,y dirigido por Víctor Conde en el Teatro Arenal, un sorprendente musical en contenido y forma, un buen laboratorio para descubrir fórmulas sobre este tipo de espectáculos. En un formato mayor, Avenue Q trae hasta nuestra cartelera, en el Teatro Apolo, producido por Yllana, un musical curioso por la mezcla de actores y marionetas, sin duda una opción diferente al resto de eventos musicales. Los niños también tienen su posibilidad de disfrutar de música y canciones con el clásico Annie, que hace las delicias de los pequeños en el Teatro Nuevo Apolo. Esta obra siempre que vuelve a la cartelera se convierte en un éxito, como lo será, cuando se estrene, El rey León, que ya está en fase de producción.

Lo que está por venir

Al cierre de este número todavía no he podido visionar Una vuelta de tuerca en el Real y La del Soto del Parral en la Zarzuela, dos platos fuertes de ópera y zarzuela con los que seguir apostando por lo lírico en la cartelera madrileña. En el próximo número daré información detallada sobre estos espectáculos. Pero sí adelanto información sobre la presentación del proyecto pedagógico para acercar a niños y jóvenes a la ópera. Con el primer eslabón de esta cadena se pretende acercar la ópera a los jóvenes universitarios madrileños a través del programa El Teatro Real por dentro, para lo cual se han suscrito convenios de colaboración entre las Universidades Carlos III, Complutense, Autónoma, Politécnica y de Alcalá de Henares. Durante esta temporada se realizarán nueve cursos que constarán de una visita guiada, la asistencia a un ensayo conjunto y a un ensayo general para en la última fase, en la que tiene lugar una puesta en común de todo el proceso de creación, los estudiantes puedan aportar su visión crítica sobre cada ópera. Un total de trescientos sesenta estudiantes participarán en el programa durante esta temporada. El segundo de los programas irá dirigido a los niños y adolescentes. Un proyecto pedagógico dirigido a los más jóvenes con propuestas especificas para edades comprendidas entre los cuatro y los dieciocho años. De esta forma la sala principal del Teatro Real, la Sala Gayarre, el Auditorio de la Universidad Carlos III de Leganés y los Teatros del Canal serán las plataformas desde las que se acercará la ópera, la danza y la música sinfónica a los espectadores más jóvenes. Y en una tercera apuesta, el Teatro Real de Madrid acercará la música sinfónica al gran público con el proyecto, Las mañanas sinfónicas, a través de una reducción drástica del precio de las entradas, 5 euros para los menores de veintiséis años, 7 euros para los adultos y gratuito para los menores de doce años. El Teatro Real pretende ofrecer conciertos únicos precedidos de una introducción para guiar la escucha. Sin duda, unos programas que harán crecer el gusto y opinión sobre estas obras totales que son la ópera.

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