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Adolfo Simón

Un verano sin pasiones no tiene sentido, aunque en Madrid no haya playa de momento, hubo que abandonarse al placer de la carne y así parece que lo entendieron los artistas que han llenado de juego y música nuestros escenarios en este verano ya fallecido.

Hubo buenas intenciones en cada espectáculo pero no todos consiguieron darle el tono picante que, no solo a la estación del año le era propicio, sino a las propuestas en si… En lo lírico, dos producciones muy dispares, Las bodas de Fígaro en el Real y una mirada diferente sobre la archi famosa Carmen en el Auditorio de San Lorenzo del Escorial. Con la zarzuela tampoco hubo unanimidad, a una Calesera con poco pulso escénico se contraponía el buen hacer de la dirección en el homenaje al maestro Alonso titulado Zarzuelas y Revistas, fue otra la que salió airosa de este triángulo, la novedosa Antología de la Zarzuela que se presentó en los Teatros del Canal. La sorpresa vino, en cambio, dada en clave de cabaret, si bien en el Circo Price, la propuesta Pasión sin puñales no terminó de cuajar por la errada idea de un maestro de ceremonias que más que encajar las piezas del puzzle las desencajaba, sí apareció, un oponente humilde en la compañía granadina Laví e Bel, consiguiendo el divertimento en estado puro con su Cabaret líquido.

De óperas…

Las bodas de Figaro de Wolfgang Amadeus Mozart, ópera buffa en cuatro actos con libreto de Lorenzo da Ponte, basado en La folle journée ou le mariage de Figaro de Pierre-Augustin Beaumarchais, se presentó en una nueva producción del Teatro Real en coproducción con la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera ABAO y el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, con la colaboración del Teatro Nacional de Ópera y Ballet de Lituania. Con Le nozze di Figaro se inicia la afortunada colaboración entre Wolfgang Amadeus Mozart y Lorenzo da Ponte. Fue el propio compositor quien propuso al libretista la adaptación de la controvertida comedia de Beaumarchais, famosa ya en toda Europa. Si bien los autores hubieron de eliminar el elemento político, al tratar las diferencias de clase de una sociedad discriminante, Mozart encontró buena parte de lo que él mismo había experimentado y sufrido en esta loca jornada, estrenada con tan grandioso éxito en el Burgtheater de Viena el 1 de mayo de 1786 que el propio emperador José II tuvo que impedir la repetición de los conjuntos dada la agitación y la pasión de unos personajes enormemente humanos, que viven y sufren con una sensibilidad desconocida hasta entonces en la ópera. Después del éxito de su colorista Il barbiere di Siviglia, Emilio Sagi regresó al escenario del Teatro Real para brindar una visión de atmósfera muy española de esta segunda jornada de la trilogía de Beaumarchais, para lo que contó con la colaboración de Daniel Bianco, que por primera vez trabajaba en el Teatro Real como escenógrafo. El doble reparto estuvo encabezado por dos espléndidas sopranos, la italiana Barbara Frittoli y Eva Mei, junto a nombres tan destacados como Isabel Rey, Cinzia Forte, Marina Comparato, Ludovic Tezier o Mariusz Kwiecien. Hay que destacar también la categoría de Carlos Chausson o Raúl Giménez en los papeles de Dr. Bartolo y Don Basilio, todos ellos bajo la batuta del director musical del Teatro Real, Jesús López Cobos.

Carmen de George Bizet. Diez años después de que fuera estrenada en España, en el Festival de Peralada en 1999, llegó a San Lorenzo de El Escorial-Madrid la Carmen de Calixto Bieto, un trasgresor montaje que traslada la acción a Ceuta y que pone de relieve que la muerte de esta mujer fronteriza fue el primer crimen de violencia de género puesto en escena. Las funciones fueron realizadas el 24 y el 26 de julio con Adriana Mastrángelo en el papel de Carmen, Jorge de León en el de Don José y Alejandro Posada en la dirección de la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, en la primera inmersión en el género lírico de esta formación. Una versión sin recitado para descubrir el sur, esa zona al límite de todas las cosas que la ópera clásica ubicaba en Sevilla. Otra cuestión de la que se ha querido huir es de las visiones tópicas que dan la sensación de un pobre Don José, cuando en realidad este personaje es un hombre obsesionado por sus frustraciones, por su violencia mal canalizada y que asesina a la cigarrera porque creía que era suya. Un montaje muy seco, realizado en una época en la que el director estaba muy influenciado por el cine neorrealista de películas como Roma, cittá aperta de Rossellini. La energía de los cantantes que aquí hacen un verdadero ejercicio de actuación y del entusiasta coro, fueron una parte importante de este montaje que sembró muchos elementos que han caracterizado la dramaturgia posterior de Bieito, que aquí no necesita de efectismos ni provocaciones para contar una gran historia.

De zarzuelas…

Viva Madrid-Antología de la zarzuela. Desde el 18 al 28 de junio, en la espléndida sala Principal de los Teatros del Canal, hubo un paseo musical por las épocas, calles y plazas de Madrid a través de su música, de seguidillas, coplas, chotis, pasacalles, tangos y romanzas de dieciséis de las zarzuelas más célebres, repasando desde el estilo más castizo, al goyesco para llegar al Madrid de los años treinta. Viva Madrid, una antología de la zarzuela en la que se representaron fragmentos de las zarzuelas más populares de la tradición madrileña, bajo la dirección musical y de escena del montaje, de Miguel Roa y Jaime Martorell, respectivamente, tan solo se representó durante diez días en los que pudimos disfrutar de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid-Orcam, que cuenta ya con más de ciento veinte artistas participantes, entre los que se encuentran intérpretes como las sopranos Amparo Navarro, María Maciá, Milagros Martín, Cristina Faus y Azucena López o los tenores Marcelo Puente y Antonio Gandía. Fragmentos de La verbena de la Paloma, La chulapona, La Gran Vía, Las leandras, Luisa Fernanda, El último romántico, Don Manolito, La Calesera, El tambor de granaderos, El barberillo de Lavapiés, Los claveles, El año pasado por agua, María Manuela, La del manojo de rosas, Doña Mariquita de mi corazón o Doña Francisquita se fundían en un montaje espectacular y sobrio a la altura de un gran musical de Broadway.

La Calesera, con música de Francisco Alonso y libro de Emilio González del Castillo y Luis Martínez Román, se presentó en una nueva producción dirigida por Carles Alfaro del 3 al 26 de julio en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. La dirección musical corrió a cargo de Álvaro Albiach y Santiago Serrate. El vestuario espléndido de María Araujo y una sólida coreografía de Fuensanta Morales no consiguieron que la propuesta estanca planteada por la dirección saliese a flote en una escenografía que sólo adquiría vuelo en la imagen final. No obstante, valió la pena asistir para ver en estado de gracia a un espléndido actor como es Luis Varela.

Zarzuelas y revistas del maestro Alonso. Con la mejor música de este maestro, gran compositor granadino y autor de los mayores éxitos del teatro musical, se llevó a escena en el Centro de Arte Fernán Gómez, bajo la dirección de escena de Ángel Fernández Montesinos, un espectáculo que recreó sus piezas más representativas. Una selección de sus mejores éxitos en la zarzuela, en el popular género de la revista, además de canciones, coplillas, chotis, pasodobles, sainetes líricos y cuplés. Aquí nos encontramos con una antología nada convencional ya que la intención fue recrear y recordar la música más representativa del gran compositor. Un espectáculo con orquesta dirigida por Montserrat Font Marco, con coreografía de Manuel Segovia, proyecciones de época y un plantel de veinte solistas entre los que cabía destacar a Marco Moncloa.

Y de cabaret…

Pasión sin puñales en el Teatro Circo Price. Unos lo llaman cabaret, otros lo denominan teatro de variedades, en cualquier caso, Pasión sin puñales es un espectáculo en el que grandes artistas circenses y musicales eclosionan en un cóctel sugerente, con las mejores figuras de la provocación escénica más ­cabaretera. Una mezcla explosiva de talentos, en la frontera de muchos géneros, un collage complicado de encajar a lo que no ayudaba el trabajo conductor del presentador. La dirección de escena fue de Xavier Albertí y la dirección musical de Germán Díaz. Con un plantel fantástico de artistas como Astrid Hadad, Aurelia Cats, Mercedes Chenard, Catherin D’Lish, Mozes, Scott & Muriel y Zahir Circus con la participación especial de un hipnótico Ángel Pavlovsky.

Cabaret líquido en el Teatro Marquina. El teatro-cabaret es una de las actividades que no pueden faltar entre las propuestas de ocio de una capital como Madrid, por eso, la Compañía Laví e Bel, que fue galardonada con un premio Max por Cabaret líquido, se ha animó a desembarcar sus candilejas, músicos y personajes enloquecidos en el verano de la capital. Esta propuesta llegaba cargada de mucha fuerza y un buen despliegue escénico, apostando por el concepto cabaret en un viaje a través de diferentes universos personales a los que, los actores nos permitían el acceso. Un trabajo ingenioso y desinhibido en el que tanto actores como músicos jugaban ante la mirada del espectador como lo hace un niño, con la intención de fascinar y entretener. Este Cabaret líquido es mucho más sólido que otros monumentos, aparentemente firmes pero llenos de grietas.

 

 

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