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La temporada ha bajado el telón con buenos resultados, parece ser que la crisis ya no es la espada de Damocles que los creadores sentían sobre sus cabezas. Ha llegado el momento en el que se ponga la energía en mostrar buenos espectáculos con los que sorprender al público.

Ópera en el Teatro Real…

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Los cuentos de Hoffmann de Jaques Offenbach

Las historias narradas, a menudo, permiten que descubramos algo que estaba oculto en nuestro consciente, siempre se abren puertas a paraísos desconocidos. Lo que se narra en la obra podría estar situado en un bar peculiar donde una pandilla de aventureros recorriesen el currículo amoroso del protagonista, pero no ocurre así en la propuesta de Christoph Marthaler que, inspirada en el edificio del Círculo de Bellas Artes de Madrid, provoca un extraño espacio que aglutina diferentes estancias del singular monumento cultural, consiguiendo que en él habiten personajes que pudieron pasar por allí a lo largo del siglo XX, creando una atemporalidad en la obra que la hizo muy interesante. Todo ocurre hoy y ha ocurrido siempre, como reza el reloj sin agujas que hay al fondo del escenario. Pero todavía va más allá porque, gracias al espacio, la luz, el vestuario…se creaban mundos dramatúrgicos en los que la realidad era atravesada por los horrores del subconsciente. Un reparto de lujo entregado en cuerpo y alma a esta inquietante y excelente producción, apoyada por un coro que creaba un personaje grupal asfixiante y una orquesta y dirección musical sublime, a cargo de Sylvain Cambreling, nos hicieron pasar una noche inolvidable.

Lohengrin de Richard Wagner

Escrita en plena agitación revolucionaria, Lohengrin supone la primera unión perfecta entre poesía y música, según los ideales estéticos del Romanticismo que el propio Wagner contribuyó a crear. Aquí, dos visiones de la realidad se enfrentan: La de Ortrud y su mundo de magia negra, frente a la luz, portadora de salvífica transformación, de Lohengrin, el caballero del Grial. Entre estos dos símbolos, se mueve la brutal sociedad de caballeros medievales, que vive sobre todo de la guerra. La joven Elsa es la única que busca la belleza y la luz de Lohengrin, pero su amor sucumbirá porque se empeña en comprenderlo. Ello lleva a preguntarse si el mundo masculino puede exigir una entrega absoluta sin indagación, razón por la que también Lohengrin fracasa. Así, solo un niño que deambula por la obra, con su inocencia, podría tal vez vencer al mal. Aunque el montaje tenía un aire clásico por la opulencia del mismo, había signos en la escenografía que recordaba la obra de Oteiza, el vestuario que mostraba los diferentes niveles de estatus en los personajes o la luz, que por momentos tenía un carácter divino en ese espacio catedral-tumba donde transcurría la historia de amor puro que trataba de abrirse paso entre las traiciones de la parte oscura, que siempre habita en los seres humanos. La puesta en escena fue una creación de Lukas Hemleb y ejecutó magníficamente la dirección musical: Hartmut Haenchen.

Alceste de Christoph Willibald Gluck

Vivimos tiempos en los que el amor no tiene valor como algo mágico, las nuevas tecnologías han situado los afectos y el deseo a la altura de la comida basura, rápida y sin paladar. Por eso, la historia de amor de Alceste se vuelve trasgresora para este tiempo sin poesía ni espacio para las caricias. Es casi un cuento de ciencia ficción en el que una mujer, Alceste, brinda su vida para que el hombre al que ama vuelva del otro lado, de la mano de Caronte, aunque sea para darle un último abrazo. Ahí surge el conflicto, porque ninguno de los dos amantes quiere que el otro pierda la apuesta por la vida. La primera parte transcurría en una realidad escénica con elementos de extrañamiento ya que lo que ocurría no era en realidad un pedazo de vida, sino el preámbulo de la muerte. En la segunda parte, había un estallido en la frontera entre el mundo de los vivos y los muertos, allí se amaba, se soñaba, se deseaba y se jugaba para conseguir el mayor triunfo posible. Como en los cuentos, al final, llega un ser mítico que resuelve el problema y la vida se queda como lo que es, el aperitivo de la muerte. Un montaje espectacular, lleno de contrastes escénicos en el que, a veces, se situaba la acción al borde del precipicio poético. Unos intérpretes excelentes, entre los que destacaba la protagonista que creaba una contemporánea Alceste y una orquesta y coros excepcionales.

Ópera en otros espacios…

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Katia Kabanova en el Festival de Otoño a Primavera

El origen de Katia Kabanova puede buscarse en un taller que el director galo, André Engel, impartió con jóvenes cantantes de ópera en la singular Abadía de Royaumont. La motivación, la entrega y la valía de aquellos artistas incipientes (que gracias a Katia Kabanova han asumido por primera vez un papel protagonista ante una audiencia) le inspiraron para crear esta ópera de cámara rebosante de espontaneidad y frescura, que pudimos disfrutar en Madrid. La dirección musical de la pieza corrió a cargo de Irène Kudela, que ha adaptado la banda sonora para un piano como único acompañamiento. La trama saca a escena a una mujer desesperada, Katia Kabanova, ávida de libertad pero, al mismo tiempo, incapaz de romper las convenciones sociales que le impiden escapar de la cárcel del día a día. Obligada a contraer un matrimonio de arreglo con un hombre pusilánime, el suicido se presenta como la única solución para atajar la amargura de la guapa joven, que termina por sucumbir ante los encantos de un aguerrido pretendiente. Sin embargo, prefiere morir antes que sufrir la vergüenza de tener que huir de su hogar como una adúltera. Lo más sobresaliente de este montaje era la sencillez en todo: lo musical, lo escénico, lo interpretativo… A menudo, se dice de la ópera es un arte total pero excesivo y sobreactuado, aquí, la sensación es que la vida transcurría en el escenario solo que, en vez de hablar, los personajes cantaban. Otra manera de abordar lo lírico, muy interesante.

La corte del faraón, opereta bíblica en un acto en los Teatros del Canal

En la ciudad de Madrid se puede disfrutar de mucho arte, si paseas por sus calles te puedes encontrar el museo al aire libre de la Castellana y contemplar una muestra de arte contemporáneo en las paredes del barrio de La Latina gracias a grandes grafitis que adornan sus fachadas. También puedes entrar en un museo y observar el viaje del arte desde la antigüedad hasta la más rabiosa modernez. Y por supuesto, puedes sentarte en muchos patios de butacas de teatros donde disfrutar desde, el teatro clásico, al cabaret o a la más exquisita frivolité. Bueno, pues durante unos días, en los Teatros del Canal, los sentidos se podían embargar de todo tipo de arte en un solo espectáculo: La corte del faraón. Hemos visto esta obra infinidad de veces, hemos cantado sus canciones en la ducha y en más de una fiesta entre amigos, es como la banda sonora de algún momento de la vida de todos nosotros y aun así, el Teatro Arriaga y el Teatro Campoamor de Oviedo han realizado una producción que la renueva completamente. Esta opereta bíblica en un acto parece una pieza de entretenimiento y lo es, pero además, contiene elementos para realizar una obra más rica y compleja de lo que habitualmente se hace con ella. Aquí, Emilio Sagi, al frente de un equipo muy creativo, ha realizado un viaje en la historia del arte, sin remilgos ni estrecheces. Durante la hora y media que dura la función, no había un momento en que no sorprendieran las resoluciones escénicas con un coro y cantantes-actores que se entregaron sin dudar a esta propuesta. Y, además, la orquesta estuvo fantásticamente dirigida por Carlos Cuesta.

La voix humaine de Jean Cocteau en los Teatros del Canal

Jean Cocteau escribió el que seguramente es el monólogo más conocido y representado de la historia de la literatura dramática, una pieza exquisita y dolorosa en la que una mujer espera hablar con su amante en la agonía de la relación. Como un animal acorralado, espera que suene el timbre de la llamada para abalanzarse sobre el auricular. Las interferencias y cruces de llamadas crean una angustiosa espera para poder oír la voz amada al otro lado del teléfono. Paco Azorín ha creado un espacio que reproduce un delicioso apartamento parisino en el que el terror se esconde entre las líneas del papel pintado de la pared. Al fondo, como si en la terraza de este pisito estuviese situada, la orquesta ponía la música a la situación dramática dirigida con precisión por Ernest Martínez-Izquierdo. Pero Azorín realizó una tarea aún más importante, dirigir a María Bayo como a la gran actriz que es, que no solo estaba apoyada milimétricamente en lo concerniente al canto de la función, sino que vimos a una mujer desesperada y acorralada en una jaula de oro. Pocas veces se ve un trabajo operístico en el que la interpretación está a la altura de las grandes actrices de nuestra escena.

La ópera del Malandro de Chico Buarque

En los años cuarenta del siglo pasado, en Rio de Janeiro, Durán -el magnate de los burdeles- y el contrabandista Max son rivales. Su enemistad se agudiza cuando la hija del primero se casa en secreto con el segundo. A ritmo de samba, bossa nova y comedia conocimos a la esposa de Durán con sus sueños de respetabilidad; a un transexual que jugaba a dos bandas; al cínico comisario de policía; a las amables “funcionarias” de los prostíbulos y a los elegantes compinches de Max. Esta sinopsis podría ser la descripción de algo que ocurrió en el siglo pasado en Brasil o podría estar ocurriendo en nuestros días en cualquier rincón del mundo, desgraciadamente, la pieza tiene una rabiosa actualidad porque habla de lo que mueve al hombre eternamente: salir de la miseria aunque sea pisando el cuello del prójimo y, una vez se ha llegado a “ningún lugar”, seguir manteniendo el pulso al poder. Al final, todos somos víctimas de nuestros deseos y ambiciones. La ópera del Malandro es un espectáculo de gran formato que ha asumido con generosidad la Compañía Teatro de Fondo. Un grupo grande de actores-cantantes que se desdoblan en escena haciendo múltiples funciones con rigor y entrega, y música en directo, que suena excelentemente.

Diferentes opciones de Zarzuela…

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De lo humano y…divino en el Teatro de la Zarzuela [Anatomía de las pasiones]

Espectáculo en homenaje a Juan Hidalgo (1614-1685) en el Cuarto Centenario de su nacimiento. Nueva producción del Teatro de la Zarzuela en la que se combinaban los tonos de lo Sagrado y lo Humano. El Amor se presentaba como exaltación al mismo tiempo del amor humano y de la naturaleza del Hombre o de la Mujer, y de otra parte, el amor divino a Dios o a la Religión. Estos dos planos unas veces se separaban y otras muchas se unían y confundían de forma voluntaria con la música de Hidalgo, así como de otros compositores de la época. La dirección musical fue de Carlos Mena y la escénica de Joan Antón Rechi. Una propuesta sencilla pero de gran espectacularidad donde primaban las voces y la música, dejando de lado el efectismo de la escena que transcurría en un retablo virtual.

Programa doble en el Teatro de la Zarzuela: Black, el payaso-I pagliacci

Black el payaso

Opereta en un prólogo y tres actos de Francisco Serrano Anguita, basada en la novela La princesa de los clowns (1923) de Jean-José Frappa con música de Pablo Sorozabal. Estrenada en el Teatro Coliseum de Barcelona, el 21 de abril de 1942.

I pagliacci

Drama en un prólogo y dos actos de Ruggero Leoncavallo con música de Ruggero Leoncavallo. Estrenado en el Teatro dal Verme de Milán, el 21 de mayo de 1892
Nueva producción del Teatro de la Zarzuela.

El segundo programa doble de la temporada permitió que el escenario del Teatro de la Zarzuela se viera invadido por el mundo del circo con dos historias bien distintas, dirigidas en lo escénico por Ignacio García.

Viva Madrid en los Teatros del Canal

La sala Roja de los teatros del Canal presentó una magnífica antología de la zarzuela con piezas de La verbena de la Paloma, La chulapona, La Gran Vía, Luisa Fernanda, El último romántico, Don Manolito, La Calesera, El barberillo de Lavapiés, El tambor de granaderos, Los claveles, El año pasado por agua, María Manuela, La del manojo de rosas, Doña Mariquita de mi corazón y Doña Francisquita de los maestros Bretón, Moreno Torroba, Chapí, Chueca y Vives bajo la dirección musical de Manuel Coves y la dirección escénica de Jaume Martorell. Una espléndida manera de atraer al público que todavía no se ha hecho adicto a este tipo de representaciones y más, si se lleva a cabo con un reparto tan excepción como el de esta producción.

Vendado es Amor, no es ciego de José de Cañizares

La compañía Nacional de Teatro Clásico nos ofreció dentro del ciclo que dedican a lecturas dramatizadas: Vendado es Amor, no es ciego de José de Cañizares y música de José de Nebra. Raúl Arbeloa, director de la propuesta, ha sabido conjugar muy bien la escenografía sencilla, compuesta por un suelo en varios niveles forrado de hierba con la orquesta integrada en el escenario. Además, se utilizaban proyecciones de pinturas de la época que encuadraban la zarzuela de una manera sencilla y eficaz que, junto a un vestuario descontextualizado y original, nos sumergían en los mundos de Venus, diosa del Amor y concupiscencia, y Diana, la cazadora que ordena castidad entre sus discípulos vestidos con uniforme colegial. Para lograr montar esta lectura se colaboró con la Escuela Superior de Canto de Madrid y el Conservatorio Profesional de Música Arturo Soria. La obra es la primera zarzuela barroca y esperemos que no la última que se representa a propuesta de la CNTC en el Teatro Pavón.

Jacinto Guerrero, una vida de Zarzuela en el Centro de Arte Fernán Gómez

La compañía Pedro Lagarta volvió a sorprender con una propuesta interesante: La vida de Jacinto Guerrero, músico español y compositor de zarzuelas, conocido por todo el mundo por varias de sus canciones, aunque no por su obra completa. Si tarareamos cuando llegamos a trabajar eso de Ay, ayayay, qué trabajo nos manda el señor… seguramente conoceremos la famosa canción de Las Espigadoras, que se inserta dentro de la obra La rosa del azafrán, aunque no conozcamos al creador. Todos los críticos de zarzuela están de acuerdo en la calidad de muchas de sus obras como Los Gavilanes, El huésped del Sevillano, El sobre verde, etc. La compañía Pedro Lagarta ha desarrollado un trabajo de introspección en su vida, para darnos detalles de su biografía y la salpica con muchos de sus éxitos musicales. Lo importante es que, partiendo de esas bases, elaboran un trabajo didáctico muy válido sobre el autor y consiguen llegar al público haciéndoles participar en las composiciones y tararearlas, tal y como querría el maestro.

Trilogía de los Fundadores en el Teatro de la Zarzuela

Tres joyas de la zarzuela romántica para celebrar el nacimiento de este género…

Catalina de Joaquín Gaztambide
El dominó azul de Emilio Arrieta
El diablo en el poder de Francisco Asenjo Barbieri

Un tríptico estupendo con un equipo de actores y cantantes excelentes como Emilio Gutiérrez Caba, Nieve de Medina, Karmele Aranburu, Juanma Cifuentes, Vanessa Goikoetxea, Marta Mathéu, Gustavo Peña, Javier Franco, Francisco Crespo, Eduardo Aladrén, Antonio González, Sonia de Munck, Mónica Campaña, Mikeldi Atxalandabaso, César San Martín, Fernando Latorre, Ruth Iniesta, Marifé Nogales, Elena de la Merced, Josep-Miquel Ramón, Emilio Sánchez, Matthew Loren Crawford bajo la dirección de escena de Álvaro del Amo y José María Moreno dirigiendo la Orquesta de la Comunidad de Madrid.

Y para el público del futuro…

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Sueños y pesadillas de Wagner en el Teatro Real

El Teatro Real ha seguido con su interesante programa pedagógico para niños/as y familias. En este caso, la idea era fomentar nuevo público para la obra inmensa de Wagner. Para ello, han creado un espectáculo titulado: Sueños y pesadillas de Wagner. En él, el propio compositor sueña con sus personajes y vive la creación de su música frente a los espectadores. Una pieza sencilla pero intensa. La dirección musical corrió a cargo de Till Drömann y el guión y puesta en escena fue creación de Patrick Hahn. La acción transcurría en la escenografía que había en esos momentos en el Teatro Real y que pertenece a la ópera Lohengrin que se representaba esos días en Madrid.

El gato con botas, el miaaaaauuu…sical en el Nuevo Teatro Apolo

Los cuentos ya no son lo que eran, ahora tienen una estética más colorista y sugerente en todo lo referente a vestuario, escenografía y luces…Y si son musicales, pues tienen sones actuales, en este caso, el gato y sus compinches se movían a ritmo de música disco. La propuesta era divertida y de gran participación por parte del público que acudió. Una oportunidad de llevar a la familia al teatro en las puertas del verano.

La rumba que no se derrumba de Paco Ortega en el Teatro La Strada

Paco Ortega, conocido cantante, compositor, editor y productor, ha pasado a dirigir una obra creada por él mismo, con sus canciones y su visión particular de este mundo. Una obra dirigida a los más pequeños a partir de tres años y en la que intentaba concienciarlos de un problema muy particular que nos afecta a todos: la contaminación acústica. Para ello nos sumergían en el universo “Sonorama” y dentro de este, en el planeta de la música, que estaba habitado por extraños personajes que se hacían amigos de los niños y papás que habían llegado huyendo de la Tierra; amenazada por una gran brecha debido al ruido que soporta. Ortega ha sabido combinar su música y estilos más modernos con el teatro, la animación infantil y la interactividad con el público.

Sheherezade, concierto teatralizado en el Teatro Real

Dentro del programa pedagógico del Teatro Real, se presentó Sheherezade con música de Nicolái Rimski-Kórsakov, con la orquesta titular del propio teatro dirigida con fuerza y emoción por Vicente Alberola. Un concierto teatralizado cuyo maestro de ceremonias, Enrique Viana, hizo las delicias del público asistente con la introducción a la idea de autor, música, libreto e instrumentos de la orquesta. Una buena propuesta musical para público familiar que imaginó las aventuras narradas por Sheherezade para salvar su vida ante la brutalidad machista del Sultán.

Los otros musicales…

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The Freak & The Showgirl de Mat Fraser del Reino Unido

¿Qué ocurre cuando un monstruo y una ex reina de belleza se juntan en un escenario…? El británico Mat Fraser, actor y escritor con discapacidad, y la estadounidense Julie Atlas Muz, estrella del arte erótico y Miss Exotic World y Miss Coney Island, conspiran para hacer un cabaret para adultos como ningún otro. Se trata de un espectáculo políticamente incorrecto y escandalosamente divertido con striptease, canciones, participación del público, pop de los años 70, un ukelele, brazos protésicos, un montón de tangas… un abismo de sexo, canciones y sudor prohibido en algunos lugares, que pudimos disfrutar dentro del Ciclo Una Mirada Diferente en el CDN.

El difícil equilibrio de Jorge Calvo en la Sala TÚ

La obra es un tríptico del que no voy a escribir mucho porque nunca hay que desvelar quién es el asesino en un buen thriller…y aunque aquí la cosa no sea policiaca, lo que han de hacer es mirar la programación de la Sala TÚ o allí donde se represente y reservar inmediatamente, no se arrepentirán; igual no entienden que se pueda hacer una versión a capela de La gata de Rocío Dúrcal ni una versión jazz de Mi jaca de Estrellita Castro… pero esa es la gracia de este cabaret psicodélico, que uno mantiene la boca abierta todo el tiempo con una sonrisa de oreja a oreja…y también hay nostalgia y pellizcos en el corazón. En esta propuesta, como en los buenos bazares, hay de todo un poco y para todos los gustos.

Noc, un auténtico vodevil en el Teatro del Arte

En diferentes ocasiones han visitado nuestros escenarios Los Quintana, una Compañía liderada por dos experimentados artistas del cabaret made in Buenos Aires. Nos han deleitado con sus personajes disparatados y sus historias melodramáticas en clave de play-back. Ahora, uno de los componentes de ese colectivo, David Quintana se ha lanzado a llevar a cabo una idea: NOC, en la que bebe de las fuentes del cabaret, el music-hall y el café teatro, aderezado con unos toques de cómicos monólogos y acrobacias. Una propuesta original por la mezcla de lenguajes que ejecutaba con precisión y contundencia el equipo de artistas que componía este vodevil para un nuevo milenio.

A Marte Cabaret en el Teatro Compact Gran Vía

Cabaret para tiempos revueltos, cabaret reivindicativo y galáctico, cabaret de otro mundo que nos hablaba de éste. No hay que tener miedo a expresarse, a reivindicar y a decir las cosas para dar donde más duele y, mientras tanto, divertirnos y disfrutar de la vida mientras otros intentan amargárnosla. A Marte Cabaret nos trasladaba a un secretísimo lugar de nuestro planeta donde había aterrizado una nave nodriza con un buen par de tetas de las que salían los marcianos más inesperados que nos podamos encontrar. Es la nueva era del cabaret, es la renovación estética de este género, lo que nos toca vivir de nuevo si no queremos caer en depresión porque ya no nos dejan ni manifestarnos por el centro de Madrid…Yllana ha apostado por este género y aterrizó con un gran grupo de aristas para realizar esta locura, capitaneados por un maestro de ceremonias estupendo: Ángel Ruiz.

Cabaret magnético para usos rurales de Fundarría en Selectos Puraenvidia

No se necesita una gran producción para hacer un buen cabaret y hacer disfrutar al público. Basta con un tocadiscos de los años 60 y un espacio “envidiable” y especial como el de Selectos Puraenvidia para montar con recortes de textos de Darío Fo, Jim Jarmusch, Gustavo Gonzalo, Paolo Sorrentino, Juan José Millás y Mrozek y un poco de imaginación, un ambiente magnético, ecléctico, informal, disparatado, sensual y afrodisíaco… para mentes en proceso de perversión. Si, además, toman las riendas dos actores experimentados en estas lides como Sara Nieto y Gustavo Gonzalo, los creadores de Fun-fanfarria en el 2001, la noche se presentó única.

Gin and Tony en el Teatro Caser Calderón

Dentro del ciclo de programación del nuevo abono del Teatro Caser Calderón, se estrenó Gin and Tony. Jesús García Gallera y Julián Fontalvo son Ginés y Antonio: GIN and TONY, una pareja artística descubierta por Tricicle en 2008. Estos dos artistas nos proponen una sesión golfa, muy golfa, para pasar un buen rato al estilo de tantos dúos cómicos a los que ellos mismos mencionan: Martes y Trece, Cruz y Raya… Pero la diferencia era notable, ya que ellos poseen unas voces privilegiadas para hacernos disfrutar con las parodias más disparatadas que se les puedan ocurrir.

Lebensraun (Espacio Vital) de Jakop Ahlbom en el Festival de Otoño a Primavera

La última creación de Jakop Ahlbom es una pieza arrebatadora que saca a escena a dos hombres que viven en un espacio reducido y deciden incorporar a su mundo a una criada mecánica. Pero el robot resultará tener opiniones propias y la tensión y el ritmo irán creciendo sobre las tablas mientras el espacio se va haciendo cada vez más y más pequeño. Y, todo ello, aderezado con la fabulosa música en directo de la banda holandesa Alamo Race Track. La sala José Luis Alonso del Teatro de la Abadía se convirtió, durante unos días, en un gran teatro musical de autómatas.

Mierda de artista-el musical en los Teatros del Canal

Piero Manzoni fue un artista que trató de conseguir un lugar en el universo del arte. Pero se dio cuenta que si no le daba espacio a la provocación, por sí mismo, aunque fuese genial, no iba a pasar a la posteridad, porque una cosa es ser un genio y otra saber vender la genialidad. Así, su vida fue un intento por conseguir que sus ideas fuesen respetadas, rodeado de una galería de personajes más surrealistas que sus propios disparates. Ferrán González y Joan Miquel Pérez han creado un pequeño musical en el que nos muestran, de manera sencilla y jocosa, lo que suponía ser artista y provocador en los sesenta-setenta. La dirección corrió a cargo de Alicia Serrat.

Artículo 47 de Lola Blasco en el Teatro del Barrio

Artículo 47 es un proyecto de investigación teatral. La dramaturgia incluye testimonios reales, textos de creación colectiva y textos teatrales universales. A iniciativa de la directora, se reunió un grupo de actores, una cantante y compositora, para investigar e improvisar sobre el tema de los desahucios. La indagación empezó en diciembre del 2012. En junio de 2013, la dramaturga aunó el trabajo generado con las improvisaciones grabadas a lo largo de estos meses, las entrevistas realizadas a personas desahuciadas o en proceso de desahucio y tomando como inspiración El Jardín de los Cerezos de Chejov. De todo ello ha resultado un espectáculo muy interesante, una mezcla de musical contemporáneo con fondo de denuncia social.

El triángulo azul de Laila Ripoll y Mariano Llorente en el CDN

Laila Ripoll y Mariano Llorente son dos profesionales de larga trayectoria en diferentes ámbitos de la escena. Aquí, al frente de un equipo espléndido, han escrito a cuatro manos una obra en la que, de nuevo, recuperan eso tan importante para el hombre moderno que es: la memoria. Porque sin memoria, sin saber cuáles son nuestros orígenes, no podemos “ser”: sin pasado no existe el futuro. La obra es sencillamente necesaria en nuestros escenarios. Se propicia por fin esa labor que ha de tener el teatro: conseguir que la ciudadanía se encuentre y dialogue. Y, además, no lo hacen de manera maniquea ni fácil, juegan a la comicidad delirante de un cabaret de la muerte que permite distanciar el dolor para sentirlo de manera más profunda.

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