Israel Elejalde, Aitor Tejada y Miguel del Arco. Un nuevo modelo de gestión y creación teatral

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Hace no mucho tiempo, se decía que el actor tenía que ir a fiestas y estrenos o esperar sentado al lado del teléfono una llamada que le diese trabajo. Ha cambiado mucho el cuento y ante una situación laboral que da mínimas opciones de vivir dignamente de la interpretación, se han movido las fichas en el tablero de la partida escénica y, hartos de esperar, los actores también han buscado otras funciones en los procesos de producción; ahora escriben, dirigen y producen, porque saben que, si ponen en marcha sus propios proyectos, serán más viables e independientes. Desde hace unos meses, un equipo entusiasta ha tomado el Teatro Pavón y lo ha convertido en una experiencia kamikace, entre los miembros que capitanean este barco hay tres actores que han ido transformando su participación escénica en la realización de una función, para que se pudiera llevar a cabo con continuidad, en otros roles; uno en el que han coincidido los tres ha sido el de productor y a través de una entrevista a tres voces, hemos planteado las mismas preguntas a Israel Elejalde, Aitor Tejada y Miguel del Arco, para saber por qué y cómo se enfrenta un actor a producir y gestionar un teatro.   

¿Cómo fueron vuestros inicios en el teatro? ¿Realizasteis otras facetas además de la dirección/gestión?
Israel: Tuve la suerte de que me cogieran en el Clásico nada más salir de la escuela. Estaba haciendo un papel muy pequeño en Cuarta Pared, Roberto Alonso se fijó en mí y me presentó para un casting con Pilar Miró (Allí nos conocimos Miguel y yo). Estuve un año de gira y con el dinero que conseguí ahorrar produje una obra de teatro que fue lo primero que dirigió Miguel. Así empecé a trabajar. Años después decidí estudiar Dirección en la Resad pero no he dirigido hasta hace tres años.
Aitor: Mis inicios fueron en una escuela de teatro en Vitoria. Tras el paso por la Resad y más de 20 años trabajando como actor es cuando empiezo en la producción con “La función por hacer”.
Miguel: Comencé como actor. Ahora ya utilizo el pasado para referirme a ello. Pero hice, como la mayoría de los que nos dedicamos a esto, casi de todo. Trabajé como bailarín, cantante, guionista… Y por supuesto he sido tramoyista, técnico de luces y lo que haya hecho falta para sacar adelante la producción (eso no ha cambiado mucho).

¿Tu experiencia en el teatro la has compatibilizado con otros trabajos?
Israel: Durante los primeros años trabajaba en la imprenta que tenía mi padre. Después no he vuelto a hacer trabajos que no tengan que ver con la profesión.
Aitor: Sí, desde trabajos como doblador y guionista de Tv hasta organización de eventos para empresas.
Miguel: Compaginé la Resad con el trabajo en un bar que tenía con mis hermanos, pero en seguida empecé a vivir (con épocas de todos los colores) únicamente de la profesión.

¿Cómo surgen las ideas en las que te embarcas? ¿Qué te animó a participar en la creación del Proyecto Pavón Kamikaze?
Israel: Nunca había ni siquiera soñado con gestionar un teatro. La verdad es que me metí en ello porque Jordi, Miguel y Aitor me lo propusieron y pensé ‘si ellos están tan locos como para creer que es posible yo no me voy a quedar atrás’. En esta profesión hay muchas cosas relacionadas con la suerte, y una de ellas es tener la oportunidad de encontrarte con gente con talento con la que hacer grupo, familia.
Aitor: Desde la creación de Kamikaze Producciones en 2002 las ideas surgen junto a Miguel del Arco. El proyecto de El Pavón Teatro Kamikaze es la consecuencia natural del desarrollo de nuestra empresa al que se suman otros 2 kamikazes: Israel Elejalde y Jordi Buxó.
Miguel: Pensado ahora, el proyecto de alquilar un teatro donde hacer casa parece una conclusión lógica para la trayectoria de la compañía, pero en el momento en el que tomamos la decisión creo que fue fruto de un arrebato. Nos dejamos llevar por el entusiasmo. No teníamos la pasta ni la infraestructura… pero como dice Hamlet: ‘¡Benditos arrebatos!’

Habladnos de las distintas áreas de programación.
Israel: Esta primera temporada hemos hecho de todo, aunque principalmente hemos puesto mucho hincapié en la dramaturgia contemporánea y en nuestro repertorio. También hemos hecho danza, algo de lo que me siento muy orgulloso y empezamos a programar música también. La formación es otra área fundamental en nuestro teatro. Todos los meses hay dos cursos impartidos por profesores de prestigio. Se han hecho conferencias relacionadas con las obras que hemos representado, ciclos temáticos como “Femenino plural”, encuentros con autores como los kamikafés. Como decía un antiguo maestro: “En nuestro teatro cabe todo menos cualquier cosa”.

Miguel:  Las vamos definiendo por el camino. El año pasado por estas fechas estábamos aun planteándonos abrir el teatro. Creo que la línea editorial es la que hemos seguido en nuestros trabajos de la compañía: Revisión de los clásicos desde una perspectiva contemporánea y la nueva dramaturgia. Queremos abrir también las puertas a la danza y a la música. Esta primera temporada ha venido muy marcada por el repertorio de la compañía, pero la que viene ya tendrá una personalidad propia que conformará el repertorio del teatro.

¿Qué balance haces de estos meses desde que se puso en marcha?
Israel: Ha sido duro. No es fácil levantar un modelo tan ambicioso como el nuestro. Hemos tenido casi tanta programación como los centros públicos sin tener ninguna ayuda. Teníamos que crear un público nuevo y situar el proyecto en el mapa cultural de Madrid. Desarrollar un sello. Estoy orgulloso. Creo que hemos conseguido el ochenta por ciento de lo que nos habíamos planteado. Aún queda mucho por hacer, pero vamos por el buen camino.
Aitor: Pues las cifras creo que lo dicen todo: 22 compañías invitadas y 12 producciones propias de las cuales 7 han sido estrenos. Y 13 Talleres de formación actoral. El balance no puede ser más positivo en estos 9 meses: teatro, danza y música han pasado por nuestro escenario.
Miguel: Francamente no hemos tenido tiempo de hacer un balance. No llevamos abiertos ni diez meses, pero hemos acogido 40 estrenos, talleres de investigación, conferencias, encuentros… No hay un momento en el que en el teatro no haya actividad. En cuanto tengamos un rato seguro que haremos un balance más riguroso, pero de momento me parece que estamos en la línea que soñábamos.
¿Haber sido actor te ha dado otra idea para el enfoque del Pavón Kamikaze?
Israel: Supongo que sí. Es importante para nosotros que la gente sea feliz en el escenario, y a pesar de los problemas que pueda haber alrededor, cuando el actor sube al escenario se sienta arropado. Creo que casi todos los equipos que han pasado por nuestro teatro se han sentido como en su casa. Esa idea de casa es importante para mí como actor y hemos intentado transmitirla.
Aitor: Sin lugar a dudas. El haber sido actor y productor nos hace ponernos en el lugar de las compañías invitadas para intentar cubrir todas sus necesidades.
Miguel: Sin lugar a dudas. Que los mismos profesionales que crean los contenidos sean los que dan forma al continente creo que marca una diferencia sustancial.
¿Qué proyectos no se podrían abordar y por qué en el Pavón Kamikace?
Israel: En principio no podemos llevar a cabo grandes producciones con elencos de más de diez personas porque es inviable a priori, aunque acabamos de tener un espectáculo de Chevi Muraday con veinte en el escenario, así que supongo que nada es imposible.

Aitor: En principio todo lo que quepa en nuestro escenario podría estar en El Pavón Teatro Kamikaze. Entre todas las propuestas recibidas, que son muchas, intentamos dar cabida a aquéllas que creemos están más cerca de nuestra forma de hacer y que puedan interesar al público.
Miguel: En principio estamos abiertos a casi todo que implique mirada contemporánea, rigor profesional, riesgo… Dependemos al 100% de la taquilla y esto, si queremos ser sostenibles, marca que las producciones no puedan ser muy costosas. Nos obliga a hacer ejercicios de imaginación que a la postre están siendo todo un aliciente (lo que no quiere decir que no prefiera trabajar con algo más de holgura).
¿Cómo crees que están afectando los recortes y el aumento del I.V.A. a vuestro proyecto?
Israel: En una profesión con tanto riesgo como la nuestra el IVA reduce nuestros márgenes de beneficio de manera drástica. Ningún país de nuestro entorno tiene un IVA tan elevado. Es incompresible. Por otra parte, los recortes han reducido las giras a niveles ínfimos. Cuando empecé en esto lo normal era hacer dos días e incluso tres en cada plaza. Ahora debes hacer uno con cachés ajustadísimos que te dificultan mantener los estándares de calidad cuando sales fuera. Además, seguimos con legislaciones que no reconocen la idiosincrasia de una profesión como la nuestra,

Aitor: Creo que lo que realmente está afectando es el escaso interés de las instituciones hacia la cultura a la que parece que consideran un lujo. Esperemos que esto cambie y empiecen por el IVA y continúen por dedicar más recursos a la educación para que los jóvenes puedan acercarse a cualquier manifestación cultural de una manera natural.
Miguel: De una forma desastrosa, como le afecta a todo el mundo. No solo los recortes y el IVA, sino que no nos den armas para ser nosotros quienes busquemos otras fórmulas teniendo de nuestra parte una ley de mecenazgo o una legislación que facilite y promueva el emprendimiento. Abrir un negocio en España sigue teniendo tintes kafkianos.
¿Habéis pensado alguna iniciativa para animar al público a acudir a vuestro teatro?
Israel: En nuestro teatro tenemos una relación directa con el público. Todas las funciones son presentadas por alguno de nosotros cuatro y es habitual encontrarnos allí para poder charlar con nosotros, a la entrada del espectáculo o a la salida. Además, tenemos una forma de ser socios que se llama “Soy Kamikaze” a través de la cual, a parte de descuentos en las entradas, invitamos a estrenos y a encuentros y a tener línea directa con el teatro. Queremos romper esa barrera entre artista y espectador, que el espectador, a parte de disfrutar del espectáculo, sienta que es parte del teatro.
Aitor: Además de desarrollar actividades paralelas como encuentros con el público, charlas, conferencias, etc, intentamos tener una programación lo suficientemente atractiva para que se acerquen a conocernos.
Miguel: Tenemos una línea de fidelización para nuestro público. Por 120 € al año se consigue un 20% de descuento en la compra de todas las entradas para quien se haga Kamikaze y para su acompañante. A esto le acompaña otros privilegios que tienen que ver con nuestras Experiencias: talleres, encuentros, ensayos, textos, etc.
¿Cómo ves la realidad teatral de Madrid y nuestro país?
Israel: Quiero ser optimista. Creo que en lo creativo estamos en uno de nuestros mejores momentos. Cada vez hay más y mejores autores dramáticos, y el nivel de los actores y actrices es cada vez más elevado. Con un poco más de apoyo todo iría mejor, eso sí.

Aitor: En cuanto a Madrid creo que hay muchísima oferta teatral y en el resto del país programación únicamente los sábados en la mayoría de las ciudades. Creo que hay mucha creatividad, pero la falta de posibilidades de exhibición hace que el futuro de compañías como la nuestra que busca cierta estabilidad para nuestros equipos sea bastante complicado.
Miguel: Brillante en lo creativo, paupérrimo en los medios de producción y triste (salvo contadas y honrosas excepciones) en la relación con las administraciones.

Si no has pasado por el Pavón Kamikace, acércate, te encontraras a un grupo humano que tiene las puertas de su casa abiertas, esperando mostrártela y compartirla contigo. No hay rincón al que no se pueda acceder, así que, conócelo y toma nota de cómo dirigen este barco de creación, tal vez encuentres pistas para embarcarte en proyectos personales futuros de otro modo.

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