Javier Bardem, primer actor español oscarizado, dedica el premio a los cómicos de España

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Pablo García

Ha sido el primer actor español que ha ganado un Oscar en la historia del cine mundial, un premio que dedicó desde la tribuna del teatro Kodak a los cómicos de España. La Unión de Actores, a su vez, le hizo una mención especial el pasado 31 de marzo en la gala de la Unión que le emocionó vivamente.

La Unión de Actores, a su vez, le hizo una mención especial en su gala de premios

Bardem recibió una mención especial en la XVII edición de los premios Unión de Actores

Su meteórica carrera le ha llevado hasta la cima de los premios internacionales, culminando en el Oscar que consiguió el pasado 24 de febrero en la categoría de mejor actor secundario, por su papel en No es país para viejos, película basada en la novela homónima de Cormac Mac Carthy. El reconocimiento en forma de estatuilla le ha llegado a Bardem después de un aluvión de galardones que avalan su trabajo, y tras el intento fallido de su primera candidatura como protagonista por Antes de que anochezca, en 2001.

Cuando Javier Bardem, ataviado de traje negro brillante y camisa blanca, escuchó su nombre, en boca de la actriz Jennifer Hudson, resonar por todo el salón del Teatro Kodak su gesto de expectación se transformó en un reflejo de sorpresa y alegría incontenibles. Abrió los ojos con incredulidad y se fue a levantar mientras varias manos se lanzaban hacia él para felicitarle. Después de abrazarse a su madre, Pilar Bardem, que estaba a su lado, saltó al escenario en medio de un coro de aplausos y se frotó las manos para recoger el Oscar en la edición número 80 de estos premios.

“Chigurh” y los Coen

Bardem, en su papel de
Chigurh, el asesino de
No es país para viejos

Su personaje, un individuo cruento, de mirada salvaje y formas toscas, ha fascinado al público y a la crítica norteamericana. “Chigurh, más que representar la violencia, la simboliza y lo que hace durante la película es ir mucho más allá. Creo que demuestra que esa violencia no tiene explicación en muchos de los casos ni tampoco raíces. Sólo ocurre y es imparable”, subraya el intérprete tratando de aclarar la naturaleza del personaje. El actor habló de la omnipresencia de las armas de fuego en la cultura americana: “Cuando en un rodaje en EE UU agarras una pistola, todo el mundo sabe de qué modelo es, son una cultura habituada a las armas”. Por eso le interesó hacer la película, porque era una forma de hablar sobre una sociedad “tan acostumbrada a la violencia que ya no les llama la atención”. El actor español define el film como “una historia intensa acerca de la violencia, de cómo controlar y detener esta ola de violencia imparable que el mundo está viviendo, que nosotros vivimos”. Lo que hace pensar que eligió la película con una base de compromiso social con la realidad, como normalmente le hemos visto hacerlo en cintas como Los lunes al sol (2002) o Mar Adentro (2004).

Nada de esto se podría haber presagiado cuando a la edad de cinco años debutaba, de la mano de su madre, en la serie de televisión El pícaro que protagonizó y dirigió Fernando Fernán Gómez. Javier Encinas Bardem nació el 1 de mayo en 1969 en Las Palmas de Gran Canaria, en el seno de una familia con una larga tradición en el mundo del cine y del teatro; desde su abuelos Matilde Muñoz Sanpedro y Rafael Bardem, a su tía abuela Guadalupe, su tío Juan Antonio Bardem, director de cine (La venganza, 1957), y por supuesto su madre, la actriz Pilar Bardem, su hermano Carlos y su hermana Mónica, gran cocinera además. Este ambiente encaminó los pasos del niño hacia un terreno artístico, influenciado por lo que veía a su alrededor. Pero no fue la interpretación lo que más le llamó la atención en un principio. Antes de dedicarse a la que luego sería su profesión probó con la pintura. Los lienzos y los pinceles le reclamaron e incluso llegaría a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios, pero pronto abandonaría este campo cuando se dio cuenta realmente de lo que quería hacer. La relación que tenía el joven con el teatro y el cine era muy estrecha debido a la arraigada tradición familiar, por lo que desarrolló una temprana inquietud por introducirse en este círculo. Se unió a varios grupos de teatro en los que se inició, aprendió y tomó su primer contacto. Allí se empezó a formar como actor.

Estos comienzos sin duda cruzarían por su mente a la hora de subir al escenario en busca de la estatuilla. “Esto es por los cómicos de España que han traído como tú la dignidad y el orgullo a nuestro oficio”, dijo Bardem, refiriéndose a su madre, que estaba sentada en el patio de butacas, en el momento de recoger el Oscar. Debió ser uno de los momentos más emotivos de su carrera, cuando tras un breve agradecimiento en inglés a los Coen y al resto del reparto, realizó su, igualmente breve pero más sentida, intervención en español recordando sus orígenes y homenajeando a los pioneros de la profesión.

El galardón de la Academia de Hollywood ya se venía oliendo después de que la interpretación del actor español hubiera cosechado una buena lista de éxitos. Desde el premio al mejor actor de reparto que concede la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood hasta el de la Asociación Nacional de Críticos Cinematográficos de Estados Unidos, pasando por el que ofrece el Círculo de Críticos de Nueva York, siempre en la misma categoría. Pero el plato fuerte que precedió irremediablemente al Oscar fue el Globo de Oro, que este año se entregó sin ceremonia a causa de la huelga de guionistas, con lo que Bardem se vio privado de la gloria de subir al escenario a recoger los frutos de su trabajo. En esos días los medios de comunicación norteamericanos murmuraban, opinaban y ya aparecía el nombre del español como candidato ideal para la gran cita de los premios del cine. En total fueron 16 galardones sólo en Estados Unidos, a los que hay que sumarles los que consiguió en Europa y otros países, antes de su conquista en la gala de los Oscar.

Un triunfo nacido del esfuerzo y el talento

Un triunfo fulgurante, nacido del esfuerzo y gestado a partir del trabajo. Fue Bigas Luna quien lo descubrió para Las edades de Lulú (1990), basada en la novela de Almudena Grandes. En su primera película, cuando contaba con 21 años, Bardem ejerce de pesadilla para la protagonista, y se ganó la confianza del director, que desde ese momento se convertiría en su mentor. Más tarde, Bigas Luna le solicitó de nuevo para Jamón, Jamón (1992), donde se ve enredado en un triángulo amoroso junto a Penélope Cruz, y para Huevos de oro (1993), la delirante historia de un hombre perdido en su extraña idea de sí mismo. Con la primera alcanzó popularidad y se acercó al gran público y por ambas estuvo nominado en el Festival de Cine de San Sebastián y en los Goya, en la categoría de actor principal. No hubo suerte de momento, pese al mérito de haber estado en las listas de los premios a una edad tan temprana. Las mieles del triunfo le llegarían con la película Días contados (1994), con la que se llevó el galardón a mejor actor de reparto en la ceremonia de los Goya.

Por esa época Bardem rodó varios films que no resultaron premiados pero sí fueron reconocidos por el público. El detective y la muerte y Éxtasis, en la que da vida a un joven ambicioso que desprecia a la sociedad pero se sirve de ella para conseguir sus propósitos, son dos cintas que ayudaron a forjar la entidad del actor, aunque no hayan obtenido tanta resonancia. Boca a boca (1995) de Manuel Gómez Pereira, le reportará el esperado Goya por su papel protagonista. En ella, interpreta a un actor en paro agobiado por las deudas que comienza a trabajar en una línea erótica; allí conocerá a una mujer de la que se enamora y ésta hará que se vea envuelto en una trama de pasiones y venganzas.

Dos años más tarde, su colaboración con Almodóvar en Carne trémula le valió una nueva candidatura al Goya. El clima sexual reinante en el film, con un enredo pasional de fondo y unos personajes recreados con esmero se quedaron grabados a fuego en la memoria del público. También en 1997 rodó Perdita Durango, de Alex de la Iglesia, repleta del humor y de la acción propias del director. A continuación vendrían otros proyectos como Entre las piernas, en la que repitió con Manuel Gómez Pereira, o Segunda piel, hasta su gran revelación internacional en Antes de que anochezca. Esta última película, filmada en el 2000, significó el encumbramiento de Bardem y su nominación al Globo de Oro y al Oscar como mejor actor principal. Cuenta la vida del poeta y novelista cubano Reinaldo Arenas, su infancia sumergida en la pobreza, la represión que sufrirá después con el régimen de Fidel Castro por su condición de escritor y homosexual, y su posterior exilio.

Luego se atrevería con una película como Los lunes al sol (2002) de Fernando León de Aranoa, en la que el actor interpreta a “Santa”, un personaje carismático, sin empleo a causa del cierre del astillero donde trabajaba. El film, que trata el tema del paro y la problemática social que desencadena, supuso un nuevo premio Goya para Bardem y representó en aquella ocasión a nuestro país en los Oscar, aunque no logró hacerse con la deseada estatuilla. Dos años después vendría un alegato en favor de la dignidad humana y la libertad para elegir cuándo poner término a la propia existencia. En Mar Adentro se mete en la piel del tetrapléjico Ramón Sampedro, bajo la dirección de Amenábar. Con esta película ganó la Copa Volpi en el Festival de Cine de Venecia (que ya había logrado con Antes de que anochezca), repitió el Goya al mejor actor principal y fue nominado para el Globo de Oro en la misma categoría, que finalmente se llevó Leonardo Di Caprio por su papel en El aviador.

Sus últimos estrenos tienen sabor internacional. En 2004 también intervino en Collateral y después trabajaría junto a Natalie Portman a las órdenes del director Milos Forman en Los fantasmas de Goya, donde interpreta a un inquisidor en la España de finales del siglo XVIII. Como productor ha llevado a cabo Invisibles, un relato de cinco historias de temática solidaria, que cosechó el premio al mejor documental en la pasada edición de los Goya. La adaptación de la novela de García Márquez El amor en los tiempos de cólera, de reciente lanzamiento, y No es país para viejos completan su filmografía última. Un broche dorado y punto de inflexión que marcará su futuro en los escenarios. Javier Bardem ha sido el primer actor español en ganar un Oscar y pronto podremos volver a disfrutar de su talento en nuevas películas como Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen, que se encuentra en fase de postproducción. Además, el pasado 31 de marzo, en la Unión de Actores se le hizo objeto de una mención especial que le emocionó vivamente por lo que tiene de muestra de afecto de los compañeros cómicos hacia su persona. “No es fácil ser persona en una sociedad que busca etiquetas. Vosotros sabéis lo que es ser persona. Muchas gracias por este momento”, fueron sus palabras.

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