La Casa del actor : ¡32 ovaciones en La venganza de don Mendo!

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Manuel Gallardo

Sí, compañeros, 34 actores y 16 técnicos, “Los 50 del Mendo” hemos conseguido lo que nunca una obra de teatro había logrado: 32 ovaciones en una sola representación. Aplaudieron, mutis, frases, situaciones, gestos, escenas, bailes, canciones… todo, y en el final apoteósico los aplausos, llenos de afecto y cariño, duraron 7 emocionantes minutos.

En nombre de “Los 50 del Mendo” quiero agradecer desde lo más profundo de mis sentidos los aplausos de esas manos que se pusieron encendidas, para premiar el esfuerzo que con tan pocos medios y tanto cariño y voluntad t ratamos de merecer los que participamos esa noche maravillosa. Aplausos que tuvimos a pesar de haber ensayado 18 días y no haber pasado de 20 actores para los ensayos, ya que teníamos que trabajar en otros medios, por no cobrar nada en el Mendo.

No sólo los actores y los técnicos no hemos cobrado, sino que hemos puesto, además de nuestro trabajo sobre el escenario, cantidades y gastos tales como: taxis, gasolina, imprentas, bonos, carteles, comidas, textos, teléfonos, viajes, influencias, mensajes, entrevistas, impresora, fotocopias, escaneo de fotos, atrezo, vestuario… Hechos que TODOS hemos realizado, con todo cariño, compañerismo y solidaridad. Algunos compañeros me han comunicado que han recibido un email de Nuria Susilla de parte de la Presidenta de La Casa del Actor, dándoles las gracias en dos escasos renglones, pero yo sí agradezco desde todos los renglones de mi imaginación a “Los 50 del Mendo” su ayuda, comprensión y paciencia para hacer más fácil mi dirección. Afortunadamente contaba con la profesionalidad y eficacia de Juan Carlos Naya, que me ayudó en el reparto y con su buen hacer y simpatía sobre el escenario; con Carmen Morales, con su belleza y seguridad en escena; con el genial, Manuel de Blas; con Nuria Gallardo, que no solo y siempre es una perfecta profesional, sino que colaboró con sus “Bayaderas” Paola, Beatriz, Nair, y Marta, bellísimas todas, cómo bailaban, cómo se movían, que bien-mal cantaban, al compás de la música que ponía Nuria, cuando no estaba pasando los papeles de los que faltaban… Y cómo olvidar a los viajeros, no sólo me refiero a los que viven fuera de Madrid, sino a Jesús Prieto que con Miguel Ángel venían desde León, y “chúpate la mandarina” Miguel Caiceo venía desde Sevilla y, lo repito, pagándose los viajes, aplaudo su interés.

Y los madrugadores, Olalla Escribano, Santiago Nogues y Jordi Soler (que se hinchó a pasar los papeles de los que faltaban al ensayo. ¡Qué tío!) se levantaron a las cinco de la mañana para llegar a un ensayo con las maletas, increíble. Y Paco Racionero, que me superó con creces en el que fue mi personaje. Y a la estupenda actriz Ana María Vidal, compañera de tantos años, compañera. Y la graciosa Beatriz Carvajal, y la eficaz María José Alfonso. Anda que la sexy María José Nieto, y la imprescindible, dentro y fuera, Mónica Gracia. Y Patricia, María Ángeles y Julia Pardal, que nos adornaron con sus “damas”. Y Óscar, Diosdado, Javier, Luis, Julio César y Requena con sus “damos”, qué Obispo el de Calot, y qué galán se merecía una dama mejor que Patxi, y que “jodóo” más judío nos hizo Iñaki, y la hermosura de esa reina que nos brindo Bárbara.

¿Y los técnicos? Ese fiel y eficiente Luis Bariego, que con Rufo y los suyos allí estábamos pintando y creando el atrezo que necesitábamos, y los maquinistas, los regidores, los eléctricos, y el del telón.

Y Cristina y sus ayudantas con el vestuario, y Rocío al principio, y las peluqueras, y… y… y para todos era su día de descanso y allí estábamos “Los 50 del Mendo“, con muchos “quiñones” y mucha solidaridad, para demostrar que cuando se nos necesita allí estamos las gentes del teatro, unidas y luchando por una causa justa.

Muchos compañeros quisieron participar pero por trabajo y las fechas no pudieron hacerlo, y otros se rajaron, pero ellos se lo perdieron y al final vieron que sus malos augurios habían fracasado en todo, fracasaron al decir que “no era el reparto adecuado” (y nos dieron 32 aplausos), quisieron recortar los ensayos (sólo pudimos hacer 18), tampoco querían poner el reparto “por orden de aparición”, preferían destacar a las figuras (todos estábamos por lo mismo, por eso los mantuve), fracasaron al decir que tendríamos “dos filas” (y abarrotamos ese precioso Teatro Español), se predijo que el dinero que se iba a conseguir no valía la pena y sin contar las filas cero, que espero conocer algún día, se hicieron según informes de Las Rozas y del Teatro Español 17.576 euros, y sólo de nuestro trabajo, sin subvenciones. Y ahora debo confesar un pecadillo, y aquí queda, que cuando llame a los compañeros para el proyecto, les… mentí, les dije que la función del Mendo se haría en Las Rozas y (como incentivo muy apetecible) en el Teatro Español. Era mentira, y yo me la jugué. Con el Español no se había hablado, quedó en hacerlo la Presidenta de La Casa del Actor, y por lo que fuera no lo consiguió, pero yo lo había prometido y fui al teatro.

Empleé una estrategia de guerrillas. No me fui a la cabeza, hablé con Paco Pena, que se portó de maravilla advirtiéndome de que los técnicos no trabajaban ese lunes 19 de marzo y que esa sería la mayor pega que me podía poner Mario Gas, entonces ataque por los flancos, hablé con todos los técnicos , y uno a uno conseguí su apoyo, ya tenía los hombres y las armas suficientes para atacar a Mario, al que no era fácil llegar, pero en varios intentos le acorralé, y a cada uno de sus argumentos yo le cerraba la retirada al decirle que tenía a todo su ejército a mi favor, al final de mil amores se rindió y puso a todo su estado mayor a mi disposición. Por fin respire tranquilo, mis compañeros trabajarían en el Teatro Español, que yo sabía que a todos les hacía gran ilusión.

Compañeros, he recibido infinidad de felicitaciones por nuestro trabajo, recibirlas como vuestras en todos estos renglones y en todo el cariño de vuestro siempre compañero, que tratará de seguir adelante con otras campañas.

¡Qué bello es el teatro y que grandes los actores!

Ya se me olvidaba, ¡qué cabeza tengo! El día 2 de abril de 2012 he dimitido de mi cargo de Patrono que ejercía en La Casa del Actor desde el 20 de diciembre de 2010. Un año y poco más de tres meses.

¿Motivos?……………………………………………………………………………………………….Y algunos más graves.

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