La Casa del actor : Hasta los caracoles tienen casa

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Manuel Gallardo

No se diferencian en mucho los caracoles de los “Cómicos de La Legua”, también ellos llevaban la casa a cuestas y no sólo su casa, sino todo lo poco de que disponían: sus padres, sus hijos, sus nietos, sus vestuarios, sus decorados, y andando, en carro, o como podían, iban poco a poco, dejando rastro –como los caracoles dejan su baba que regenera la piel de las personas–, regenerando a su paso, con sus versos, sus comedias y sus dramas, la cultura de la gente que se acercaba a verlos y escucharlos.

Si me estás leyendo, ya sé que todo esto te huele a naftalina, a tiempos que afortunadamente ya pasaron, y que ni siquiera nosotros hemos conocido, pero majos, todo esto ocurrió durante muchos años y a muchos compañeros que llevaban la cultura y el teatro golpe a golpe, paso a paso.

Hoy los problemas son otros, seguro que los conocéis tan bien como yo, poco a poco los vamos venciendo, pero sigue habiendo compañeros que por… por lo que sea, llegan al final de sus vidas, solos y en condiciones económicas y de salud deplorables.

No disculpo a las generaciones pasadas, ni a las presentes, que los actores aún no tengan un lugar que los acoja, que los cuide y haga felices los últimos años de su vida. Una casa donde el actor se encuentre con sus compañeros, donde pueda tener cuidados, cariño y compartir recuerdos, anécdotas, batallitas…

¿Te acuerdas de…?
¿Recuerdas a…?

UNO.- ¿Te acuerdas del éxito que tuve en aquella obra?

OTRO.- Y del pateo que te dieron en aquella otra.

UNO.- ¿Recuerdas a Dicenta, como enroscaba las bombillas al decir los versos?

OTRO.- ¿Te acuerdas de las mil y una anécdotas del Tenorio?

UNO.- ¿Recuerdas a Tamayo cuando confundió el sol con un foco en Mérida?

OTRO.- ¿Te acuerdas del sindicato vertical?

UNO.- ¡Joder! No me lo recuerdes.

OTRO.- ¿Cuándo conseguimos el día de descanso? La función única, las huelgas…

UNO.- La primera oficina de la Unión de Actores en la calle Carretas.

OTRO.- Se lo hemos dejado a los jóvenes todo hecho.

UNO.- Ahora les toca a ellos seguir apoyando a esta Casa del Actor, y dignificar la profesión.

OTRO.- Seguro que lo harán.

UNO.- ¿Te acuerdas de las series interminables que daban tanto trabajo?

OTRO.- Recuerdo sobre todo… la de “Cuéntame que pasó con tu amor revuelto” y “Verano verde”.

Casa del Actor, dividida en tres fases.

Casa del Actor terminada.

UNO.- Ja, ja, ja. Ya sé porque estás aquí.

OTRO.- ¿Has visto que rosas tan bonitas?

UNO.- Como que las cuido yo. Podías echarme una mano en el jardín.

OTRO.- Yo con pasear este pie con el suero colgando tengo bastante.

UNO.- Aparte de la memoria, ¿a ti que te ocurre?

OTRO.- El tabaco, que me ha jugado una mala pasada y tengo los pulmones jodidos.

UNO.- Pues no fumes, ¡coño! Tira ese cigarrillo, aquí no se puede fumar. ¿Quién te proporciona el tabaco?

OTRO.- Mi hijo.

NO.- ¿Tu hijo?

OTRO.- Sí, le amenazo con irme a su casa, y acaba trayéndomelo.

UNO.- ¡Cuidado que viene el médico! Buenos días doctor… ¿No le saludas?

OTRO.- (Tos) Es que me he metido el cigarrillo en la boca. Casi me ahogo.

UNO.- Eres un insensato, y tu hijo más, ¿cómo puedes machacarte así los pulmones?

OTRO.- No me des el coñazo, llevo toda la vida fumando, los médicos dicen que hace tiempo tenía que haberme largado de este barrio. Me fui de casa de mi hijo por no perjudicar a mis nietos con el humo, aquí he encontrado la tranquilidad, hago algunas trampillas pero tú eres mi amigo, así que no me des el coñazo.

UNO.- Vale, vale. No te mosquees, que no me voy a chivar. Cada uno se suicida como quiere.

OTRO.- ¿Y tú por qué has venido a la Casa del Actor? Se te ve sano.

UNO.- Y lo estoy. Pero me encontraba muy solo, mis hijos están lejos y tienen su vida, aquí estoy entre los míos, con mi gente, con mi historia y mis recuerdos. Vendí el piso, entregué parte a La Casa del Actor y me aceptaron aquí, además hice negocio, porque el dinero que doné me sirvió para desgravarme en Hacienda.

OTRO.- A ver si cunde el ejemplo entre otros compañeros y nos siguen ayudando. Algunas entidades relacionadas con el teatro ganan mucho dinero.

UNO.- En honor a la verdad, ha habido compañeros que han aportado donativos, y algunos muy importantes. Pero el caso más entrañable es el de una señora que dejó en su testamento un piso, que está en El Escorial, para La Casa del Actor.

OTRO.- No me digas. ¿Así, espontáneamente, o conocía a alguno de los patrones?

UNO.- No, no conocía a nadie. Según su familia, lo hizo por su amor al teatro. Recuerdo su nombre, se llamaba Concepción Robledo Valpuesta. Desde aquí le doy las gracias.

OTRO.- Y yo, y yo. Gracias maja, donde estés. ¿Qué podríamos hacer los demás?

UNO.- Muchas cosas. Las empresas de teatros, vender una entrada diaria para La Casa del Actor y desgravarse por ello, y los actores, ceder una pequeña parte de sus derechos de imagen.

OTRO.- ¿Y por qué no podíamos dar un tanto por ciento de lo que pagamos a Hacienda para La Casa del Actor? Igual que lo hacemos para la Iglesia y para las ONGs. Nuestra ONG es La Casa del Actor.

UNO.- Yo creo que no se dan cuenta de las ventajas de tener una casa para los actores. Muchos países la tienen.

OTRO.- Aquí tenemos de todo lo necesario: comedor, jardín, aparcamiento, cafetería para tomar una copichuela… Lo que falta es una sala para fumadores, ¿no?

UNO.- Tenemos instalaciones de energía solar, biblioteca, museo, despachos, sala de ensayos, sala de lectura, de proyección, y centro residencial mixto para válidos y asistidos, como tú y como yo.

OTRO.- Sí, tenemos más de 225 plazas entre válidos y asistidos.

UNO.- Médicos y medios materiales para una asistencia total. 22 habitaciones con camas dobles.

OTRO.- Estupendo, podemos traernos un ligue.

UNO.- Tenemos hasta tanatorio.

OTRO.- Mira que bien. Podemos ir andando y nos ahorramos el cochecito negro.

UNO.- Donde podemos ir andando es al teatro, es polivalente y tiene un aforo de 700 plazas. Precisamente esta tarde viene una compañía a representar un preestreno. Estuvieron haciendo aquí los ensayos y me dijeron que si quería hacer un papelito. Naturalmente les dije que no, que yo sólo había hecho protagonistas.

OTRO.- Menos lobos Caperucita.

UNO.- Oye tú… que yo…

OTRO.- Tú has sacado más lanzas que una película de romanos.

UNO.- Vete a hacer puñetas.

OTRO.- ¿No prefieres que echemos una partidita de mus?

UNO.- Vale. Se lo proponemos a ‘Ésa’ y a ‘Ése’, y les ganamos el café.

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