La educación, el juego y el teatro

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Las funciones del TEATRO FORO por pueblos del interior de Colombia son, además del feliz encuentro de espectadores y artistas que por sus características se implementan mutuamente, un evento donde convergen tres factores difíciles de separar: el artístico, el pedagógico y el político. Son un intento práctico y casi siempre rural de integrar la actividad artística a los procesos de educación. El vehículo es el teatro. Hacer teatro es fundamentalmente jugar a crear fantasías a partir de la realidad en un tiempo y un espacio concreto. El juego es esencial en la educación de los niños en la primera infancia, es el espacio lúdico al que recurren con bastante acierto familiares, maestros y demás agentes educativos. Asumen el juego como una actividad que abre nuevos caminos en la labor educativa: una herramienta afectiva y placentera portadora de perspectiva socio-cultural maestra en enseñar a los niños a respetarse a sí mismos y a los demás, a compartir, a llegar a acuerdos y a construir con los otros.
El juego genera observación y la reflexión posterior, de allí nacerán nuevas estrategias, nuevas acciones, propuestas nuevas. En la educación inicial acerca el camino que sin lugar a dudas llevará a los niños a la exploración, a la participación creativa y sobre todo posibilita oportunidades maravillosas para que adultos y niños y niñas avancen juntos, interactúen, se diviertan, se reconozcan, se imiten. Estos son ya elementos que acercan la educación al teatro a la representación, a la ficción, al humor. Crean tempranas atmósferas de aprendizaje no escolarizado, pero no menos enriquecedor en lo que a descubrir y a desarrollar aptitudes y sensibilidades se refiere. Detecta futuras y posibles vocaciones. Descubrir estos caminos en los menores e incentivarlos es apuesta segura en la búsqueda de su felicidad y contento; da salud física y mental.

Educación y cultura
Educación y cultura son facultades que se van desarrollando a medida que las sociedades progresan y se transforman, están en movimiento continuo como el arte. La pedagogía es indispensable para trasmitir y ampliar los conocimientos y los medios expresivos, es fundamental para entender la sociedad que heredamos y en el mejor de los casos, intentamos mejorar. El intento consistirá entonces en difundir el deseo de incrementar la comunicación entre las personas, mejorar las relaciones entre las mujeres y hombres que habitamos el planeta: mayores o menores, más allá de razas, religiones y simpatías políticas, el respeto como máximo común denominador, incluido el respeto por el planeta.
En las conversaciones con los espectadores que siguen a las representaciones sobre educación inicial del TEATRO FORO maestros, maestras, funcionarios y otros agentes educadores hacían énfasis en el hecho de educar como un acto de cultura, de socialización de niños y adultos, que repercute sobre el conocimiento, la creatividad, la ética, la estética, el afecto, la sensorialidad, etc. Pero sobre todo que a los adultos nos lleva a formularnos nuevas preguntas.
Pensar y preguntar son dos procesos intelectuales íntimamente ligados; durante las actuaciones e improvisaciones con espectadores del TEATRO FORO a todos los implicados en el asunto artístico y educativo nos asaltaba una pregunta que se antojaba lógica y urgente: ¿de qué prácticas maneras se pueden articular la relación entre los estamentos directamente relacionados con la educación inicial? A saber familia, educadores y estado. Seguramente en estos tres estamentos hay, como pudimos constatarlo en las funciones de Caca Nene escrita y dirigida con pasión y talento por Daniel Rocha, personas que aman su trabajo de forjadores de los futuros ciudadanos, gentes que con muy poco generan mucho y así resuelven día a día obstáculos de infraestructura y de otras índoles en su labor; cuentan con más vocación que medios. Esta también es una situación que a menudo tenemos que resolver en el arte. La cuestión es buscar caminos que articulen e implementen estas actitudes, por el bien de los niños, por el bien de todos.
Aliado incondicional: el humor
El mundo y la cultura que heredan nuestros niños es nuestra responsabilidad. Esta reflexión puede parecer demasiado académica o retórica, pero es que para esto las obras del TEATRO FORO cuentan con un aliado incondicional: el humor, que a la luz de su talento se convierte en elemento placentero de construcción social y política. Cuentan historias aparentemente sencillas llenas de gags e imágenes coloridas que generan respuestas directas y desinhibidas en el público. Las risas son en este caso, señal de aprobación y complicidad, son la evidencia de que los artistas conocen el tema sobre el que representan y la comunidad para la que actúan. Esto crea fascinación y sorpresa, porque claro, para sorprender al público es necesario conocerlo. Las escenas descubren en los acontecimientos cotidianos las sorpresas. O sea, representan de tal manera que los espectadores vuelven a ver, con una nueva mirada, algo que “ya sabían” y que daban por aceptado. Le quitan velos a la realidad, la muestran en paños menores y sin peinarse, y esto casi siempre causa hilaridad, descubre y facilita con humor la comprensión de ciertos aspectos de la propia vida y lo absurdo de los mecanismos que rigen nuestras relaciones. Actores y público se reconocen, juegan a reírse de sí mismos, solo la risa y el arte le permiten a uno al mismo tiempo, conmoverse y descubrirse en las miserias y las grandezas del ser humano.
Decía Bertolt Brecht que en las obras de teatro, aprendizaje y diversión se iluminan mutuamente, resultan beneficiarios el arte teatral y los espectadores. Los del FORO convierten en espectáculo esta teoría; también hay que decir que sus públicos, mayoritariamente gente con poco acceso a otras formas culturales que no sean las que le llegan por la vía televisiva, lo ameritan y lo disfrutan, su sensibilidad lo celebra. Desafortunadamente, en el mundo del consumo voraz en que hoy vivimos, los medios masivos de comunicación desarrollan una especie de labor “educativa” (embrutecedora y para el rebaño) que intenta reproducir valores que sostienen privilegios aberrantes y tritura masivamente el espíritu de niños y jóvenes. Un alto porcentaje de la programación televisiva y casi todos los videojuegos están diseñados de tal manera que forman a nuestros menores en la competencia feroz y en la adoración sin límites del dinero y el consumo compulsivo. Los genera la codicia.

Funciones de TEATRO FORO
Este avasallante y deshumanizador mercantilismo y esta manera de entender nuestro paso por la vida, hacen más difícil la labor y la difusión de cierto arte. Pero también lo dignifica. Las funciones del TEATRO FORO son un buen ejemplo de aprendizaje y diversión al servicio de la dignidad. Pero también las instituciones públicas, y si no es mucho soñar, instituciones privadas podrían desarrollar programas de cine, video o televisión con objetivos educativos y lúdicos más sanos, menos interesados, si se hacen bien funcionan y a lo mejor no pierden dinero y ganan país; acreditamos esa oportunidad.
Menos mal los intentos de artistas y pedagogos o agentes educativos por intentar integrar juego, arte, música o humor en los procesos de educación, vienen de muy atrás. En las representaciones del grupo en cuestión podemos encontrar claramente ecos de creadores que, sin ser colombianos, les ayudan a conseguir sus objetivos pedagógicos y artísticos. Los del TEATRO FORO ponen la tradición teatral al servicio de la educación. En sus obras, creadas para un público comunitario, en espacios no convencionales, que se nutren directamente del aquí y el ahora, concebidas para representarse en ciudades y pueblos del interior del país, se nos deleita también con el aporte de teatreros de otras épocas y otras latitudes. Los del FORO, este cronista y los creadores que enseguida citaremos coincidimos en que a mayor calidad teatral más profundo y placentero es el hecho educativo.
En estas representaciones actores y espectadores actualizan la tradición; lo que hacía, por ejemplo, Augusto Boal en su Brasil de origen, lo consiguen en el mundo rural colombiano: terminada la representación, los espectadores pueden convertirse en “actores”, subir al escenario, donde rápidamente serán acicalados e interpretar su propio papel. Hacen en la escena improvisaciones sobre cómo podría ser de otra manera, cómo transformar esa realidad que ellos conocen, viven y a veces padecen. Improvisan, por ejemplo, escenas y diálogos en los que los familiares tienen otras actitudes, o otras actitudes del estado para facilitar el bienestar familiar o para integrar a otros agentes claves en el desarrollo de la educación. Las nuevas escenas y los nuevos “actores” generan risas y reflexiones, comentarios, intervenciones, prima un ambiente de entusiasmo y participación. Suben nuevos “actores” y nuevas escenas, más risas, más confianza, más reflexión. La cuarta pared ha desaparecido y ahora entre escenario y platea hay amplios pasillos de ida y vuelta.
Otro ejemplo: Bertolt Brecht hacía su teatro en un país al borde de la bestialidad del nazismo y la segunda guerra mundial. La violencia y la brutalidad eran justificadas oficial y cotidianamente porque esa era “la lógica de la guerra”. ¿Cómo hacer teatro en esta situación, en medio de esta “lógica”? Brecht lo hacía, el TEATRO FORO lo hace.
Del TEATRO CAMPESINO DE CALIFORNIA concebido para trabajadores agrícolas del sur de EEUU, descendientes de mexicanos, es decir, también desposeídos y maltratados, cogen los personajes arquetipo de nuestra sociedad, jocosas caricaturas con fundamento. Incorporan también el humor y la picardía como herramientas para provocar en nuestros campesinos escenas que generan carcajadas y ternura. LA COMEDIA DEL ARTE les aporta su buen hacer de teatro callejero, de plaza (ya no en la Italia medieval, sino en los pueblos del interior colombiano), colores, improvisación, histrionismo y más imaginación que parafernalia.
Las técnicas del TEATRO FORO generan un efecto de ida y vuelta, sensibilizan a los espectadores respecto de los problemas de la formación, pero sus intervenciones, escénicas o habladas, despiertan sensibilidad en los teatreros, los maestros y otros funcionarios de organismos estatales de educación. Articular la acción, la iniciativa y el esfuerzo de los que tienen que ver directamente con la primera infancia es fundamental. Sospecho que para buscar los mecanismos de interrelación efectiva entre familia, educadores y estado es imprescindible partir de la base de que Colombia es un país esencialmente mestizo y multicultural, que hay que reconocer nuestro mestizaje como privilegio, como rasgo cultural rico y complejo y como materia de educación que genere en los niños curiosidad y respeto por igual para todas las razas y culturas que nos componen. Que al fin y al cabo los niños son los que nos sobrevivirán, los que se harán cargo de las ruinas o las glorias que dejemos. La educación es la herencia. La clave: el respeto. Hay gente capaz y motivada: artistas, familias y agentes formadores; todos los esfuerzos que el gobierno haga en este sentido caerán en terreno abonado y darán frutos. Porque como dice el refrán: “todo lo que Juanito no aprenda, difícilmente lo sabrá Juan”.
Un proyecto futuro de nación se debe construir desde la educación y la cultura. Que el teatro tenga un lugar en los procesos formales de adquisición de conocimientos puede ser una herramienta para evitar anquilosamiento en las técnicas educativas, las artes escénicas pueden aportar placer y hondura al mismo tiempo; el hecho teatral es lugar de encuentro entre los misterios de lo subjetivo y lo colectivo de la cultura, es el reino de la inteligencia, la sensibilidad, el juego y el humor. Si se nos permite, podríamos soñar con un porvenir en que el arte y sus enseñanzas ocupen un lugar reconocido en la pedagogía institucional y le ayuden a detectar y a eliminar nuestras pasiones más odiosas y mezquinas. Que sirva, por el contrario, para incentivar en los niños y jóvenes hábitos de autonomía personal y respeto a las normas de convivencia, que fomente con su práctica la actividad, la reflexión y la imaginación individual y colectiva; las artes como aliadas del profesorado pero que también les ayuden en las consideraciones sobre su práctica de docentes. Teatro para crear sociedad, conocimiento y placer: esto en resumidas es lo que sucede cuando el TEATRO FORO actúa. Por eso los campesinos los reciben como si fueran “de los nuestros”, la diferencia es que ellos cultivan la tierra y estos actores cultivan en la escena frutos que crecen en el corazón de los espectadores. Permítaseme transmitir como reflexión conjunta de todas las partes interesadas: si el método es bueno, aprender es un placer.
Si los aportes de la cultura a la educación ayudan a sentar las bases de una enseñanza mas dinámicamente ligada al hacer y a la formación de mejores seres humanos, que empiece en la primera infancia (y que los acompañe hasta que esta vida se valla apagando y de esas enseñanzas y juegos algo quede en los hijos y en los hijos de los hijos) será una manera, como dice García Márquez, de “incorporar el arte a la vida cotidiana, que tal vez sea el destino superior de las artes”.

Carlos Bernal

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